El recientemente designado ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Fabio Arjona, ha marcado una postura técnica y pragmática frente a uno de los temas más divisivos de la política energética nacional: la técnica de fracturamiento hidráulico, conocida popularmente como fracking. En su primera intervención oficial tras su nombramiento, el biólogo marino destacó que, bajo condiciones estrictas, esta actividad podría retomar su curso en el país.
Arjona, quien cuenta con una trayectoria de más de cuatro décadas en gestión ambiental y organismos internacionales, fue enfático al diferenciar su enfoque de la retórica política tradicional. Al ser consultado sobre la viabilidad de esta técnica, el ministro designó un nuevo marco conceptual: “Yo creo que la palabra fracking sostenible no es la adecuada; la palabra correcta es fracking responsable”.
Un enfoque basado en la mitigación y el rigor técnico
Para el nuevo jefe de la cartera ambiental, el debate no debe centrarse en una prohibición absoluta, sino en la capacidad del Estado para regular una actividad industrial bajo estándares de seguridad ambiental innegociables. Arjona subrayó que el Ministerio tiene la obligación de garantizar que, en caso de ejecutarse, el proceso cumpla con los protocolos más avanzados disponibles.
“Desde ese punto de vista, no hay ninguna barrera tecnológica insalvable para hacer un fracking responsable, y esa es la tarea que el Ministerio de Ambiente tiene que garantizar conjuntamente con la ANLA”, afirmó el funcionario.
El ministro detalló además la hoja de ruta procedimental que seguiría su gestión, fundamentada en un orden jerárquico de intervención: “Los temas de infraestructura deben ser evitados primero, mitigados segundo, o compensados tercero”. Esta tríada de acción, según Arjona, es el pilar sobre el cual se evaluará cualquier proyecto de hidrocarburos que busque implementarse en el territorio colombiano.
Territorio restringido y protección de acuíferos
Uno de los puntos críticos de la entrevista giró en torno al riesgo para el recurso hídrico, una de las mayores preocupaciones de los sectores ambientalistas. Ante esto, el nuevo ministro fue enfático en que la actividad, de autorizarse, no sería generalizada.
“El fracking se realizaría, en caso de realizarse, sobre un territorio absolutamente restringido, menos del 0.2% del territorio nacional. No va a ser en áreas protegidas, no va a ser en parques nacionales”, aseguró, añadiendo que la protección del agua es un mandato central de la gestión del presidente Abelardo de la Estrella. Sobre el uso del líquido, Arjona puntualizó que cualquier operación deberá obligatoriamente incorporar mecanismos de reciclaje de agua y estrictas medidas para evitar el abatimiento o la contaminación de acuíferos.
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Crisis energética y visión de sostenibilidad
Arjona puso sobre la mesa un factor coyuntural que, a su juicio, no puede ser ignorado: la inminente crisis energética que enfrenta el país. Según el ministro, el déficit de gas y energía que se proyecta para los próximos meses podría impactar severamente la estabilidad económica, un escenario que, paradójicamente, terminaría afectando el presupuesto para la conservación ambiental.
“El principal enemigo de la conservación y la sostenibilidad es la pobreza. Si nosotros tenemos que enfrentar esos fenómenos [la crisis energética], vamos a ver reducidos nuestros ingresos, y ese fenómeno de pobreza será uno de los principales responsables del deterioro ambiental”, sentenció el ministro.
La defensa de los páramos como activo estratégico
Además del debate sobre hidrocarburos, el nuevo ministro reafirmó su compromiso con la protección de los ecosistemas de alta montaña. Destacó que Colombia posee el 60% de los páramos del mundo, un activo biológico que, para ciudades como Bogotá, representa el pilar fundamental de su competitividad y supervivencia.
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“La competitividad de Bogotá es el agua. Tenemos la ventaja de los páramos, por eso la importancia de su biodiversidad y de los servicios ambientales que prestan”, señaló Arjona. El biólogo concluyó su intervención subrayando su filosofía de vida: “La naturaleza no requiere de las personas, las personas sí requieren de la naturaleza para sobrevivir”.