“Lo primero que estamos diciendo es que este fenómeno no se puede seguir llamando ‘limpieza social’. Con eso estamos legitimando esta práctica horripilante”, expresó.
El autor de ‘Limpieza social: una violencia mal nombrada’, reveló que son cuatro los victimarios en estos casos: “Primero los vecinos. Pueden ser juntas de acción comunal, comerciantes; el segundo, son bandas delincuenciales locales; actores armados, la guerrilla casi no ha acudido al exterminio social, pero sí los paramilitares y por último, miembros de seguridad del Estado”.
Además, agregó que el nivel de impunidad es muy alto y por lo tanto el exterminio social casi nunca se denuncia ante las autoridades.
“La gente termina pensando que cualquier persona que termine en el exterminio social es porque tenía algo que pagar”, indicó.
Agregó que esta conducta termina haciendo que se legitime el victimario y por lo tanto la incentivación de la reproducción incesante de esta práctica.