El Quindío contabiliza más de 10.000 viviendas afectadas y 330 personas heridas tras el terremoto que sacudió al departamento el lunes, según el balance entregado por el gobernador Juan Miguel Galvis. La emergencia también deja daños en hospitales, colegios, alcaldías, comercios y vías.
El mandatario departamental confirmó, en entrevista con Recap Blu de Blu Radio que, hasta las 6 de la tarde del miércoles, más de 10.000 viviendas habían resultado afectadas por el terremoto. Las autoridades continúan con la evaluación de los daños y la atención de las familias que perdieron sus hogares.
“Solo tenemos 330 lesionados y los hemos podido atender a todos, eso gracias a Dios”, afirmó Galvis, quien destacó la capacidad de respuesta de la red hospitalaria del Quindío durante la emergencia.
El gobernador también confirmó que una persona murió como consecuencia del terremoto, mientras que los equipos de salud continúan atendiendo a los heridos y evaluando las afectaciones estructurales en diferentes centros asistenciales.
Entre los hospitales afectados está La Misericordia de Calarcá, que tuvo que ser evacuado como medida preventiva. Los pacientes fueron trasladados temporalmente a un centro social, mientras que el hospital San Juan de Dios también presenta daños.
Las afectaciones se extienden a diferentes municipios del departamento. Galvis aseguró que la Alcaldía de Montenegro presenta daños cercanos al 90 % y tendría que ser demolida, mientras que la sede de la Alcaldía de Quimbaya también resultó afectada.
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El terremoto también provocó daños importantes en las instituciones educativas. Según el gobernador, el 70 % de los colegios y centros educativos del Quindío está colapsado o presenta algún tipo de afectación, situación que impacta a cerca de 22.000 niños.
“De 32.000 niños se están viendo afectados casi 22.000”, explicó Galvis al referirse al impacto que la emergencia está teniendo sobre el sistema educativo departamental.
En Armenia, el terremoto también generó un fuerte impacto sobre el comercio. De acuerdo con el gobernador, más de 550 locales resultaron afectados, mientras que el 25 % de estos establecimientos estaría en condición de ruina.
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La emergencia dejó además viviendas rurales destruidas y numerosas fincas averiadas. Por esta razón, las autoridades comenzaron a analizar la instalación de carpas para atender a las familias que quedaron sin condiciones para permanecer en sus hogares.
El gobernador también hizo un llamado a evitar versiones que puedan afectar la economía del departamento. Frente a los reportes sobre una supuesta destrucción total de Salento, Galvis aclaró que el municipio sí presenta afectaciones, pero no está completamente destruido.
“No podemos ser irresponsables y no es así, están llevando hasta a cancelaciones a hoteles. Eso no puede ser así, tenemos que seguir, hablar de reactivación. No nos vamos a detener”, afirmó el mandatario.
En materia de atención a las familias damnificadas, Galvis reconoció que el departamento no tiene recursos suficientes para asumir subsidios de arrendamiento. Sin embargo, confió en el respaldo del Gobierno nacional para avanzar en la recuperación.
“No tenemos recursos para pagar subsidios de arriendo a las personas, pero si podemos trabajar con el Gobierno nacional, podemos sacar este proceso adelante”, señaló el gobernador.
Las autoridades también trabajan en la recuperación de la movilidad. Galvis explicó que algunos municipios permanecieron incomunicados, pero durante las últimas horas se habilitaron tramos como Armenia-Montenegro-Quimbaya para facilitar el ingreso de ayudas y maquinaria.
Camacol también se sumó a las labores de respuesta y facilitó maquinaria para la remoción de escombros. El objetivo es avanzar en la atención de las viviendas destruidas y de las zonas que permanecen con dificultades de acceso.