La economía colombiana mantiene un desempeño estable y manejable pese a la presión por los recientes eventos sísmicos y el elevado déficit fiscal del país.Así lo sostuvo Richard Francis, codirector de Soberanos para las Américas y director senior en Fitch Ratings, durante una entrevista concedida al programa 'Mañanas Blu 10:30'."En términos económicos me parece que al menos la economía está más o menos bien", afirmó Francis, al enfatizar que el panorama actual no es un desastre.La calificadora proyecta un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 2,7% para este año, aunque prevé retos por un déficit fiscal cercano al 7 % del PIB.Para el próximo año, la firma estima una desaceleración de la economía con un crecimiento del 2 %, atribuible principalmente al impacto de las altas tasas de interés de la política monetaria.Fitch Ratings insistió en que el país necesita concretar una estrategia fiscal de largo alcance para detener el incremento del endeudamiento público respecto al PIB."Un ajuste del 3 % del PIB no se puede llegar en solamente un año. Sabemos que va a ser algo de dos o tres o tal vez cuatro años. Entonces, por eso un plan sería importante por nosotros", explicó el analista.El especialista indicó que "la economía no está en una recesión" y agregó que el proceso de estabilización se puede lograr si las políticas públicas se aplican de forma gradual."Yo pienso que no, la economía no es un desastre, es manejable, se puede ajustar de una manera poco a poco y se puede llegar a una estabilización de deuda en términos de PIB", afirmó Francis.Respecto al valor del dólar en el mercado local, el representante de Fitch Ratings señaló que la fortaleza de la moneda responde principalmente al amplio diferencial entre las tasas de interés internas y externas.Francis puntualizó que la cotización actual está influenciada por "la política monetaria" y por las expectativas generadas en torno a las decisiones que adopte el nuevo Gobierno nacional.En materia de financiamiento, la agencia calificadora descartó problemas de liquidez o acceso a recursos para la nación, tanto en los mercados internacionales como en el plano local.El acceso a capitales "no es un riesgo" en el corto plazo porque Colombia conserva fuentes disponibles, una sólida relación con organismos multilaterales y un mercado local con suficiente profundidad, concluyó el directivo.
En el segundo trimestre de 2026, el Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia registró un sólido crecimiento del 3,5 % en su serie original frente al mismo periodo del año anterior. La cifra, revelada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), superó las expectativas del mercado y demostró una notable aceleración de la economía nacional. De acuerdo con el reporte oficial, esta evolución positiva estuvo impulsada de manera primordial por el sector de los servicios públicos, el comercio y las actividades recreativas.El principal motor que impulsó el crecimiento de la economía nacional en este trimestre fue el grupo que reúne a la administración pública, defensa, educación y salud, el cual registró una destacada expansión del 10,0 %. Ninguna otra actividad económica tuvo un impacto tan alto en el resultado final del periodo. Este comportamiento estuvo influenciado por el desarrollo de las elecciones presidenciales y un incremento en el consumo estatal, consolidando al sector público como el gran soporte de la actividad económica en lo que va del año. A la par de la maquinaria estatal, el comercio y el esparcimiento jugaron un rol decisivo en la marcha económica del país. Las actividades artísticas, de entretenimiento y recreación experimentaron un importante repunte del 9,5 %.Por otro lado, el sector de comercio, transporte, alojamiento y servicios de comida logró una variación positiva del 2,2 %. De acuerdo con las autoridades del Dane, este resultado estuvo muy asociado a la temporada del Mundial de Fútbol, un evento que desató una masiva adquisición de electrodomésticos en los hogares colombianos, destacando especialmente la venta de televisores, barras de sonido, equipos de audio y video, y freidoras de aire.Aunque la mayor parte de las ramas productivas mostraron saldos positivos, la reactivación no fue generalizada. El sector de agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca fue la única gran actividad económica que sufrió una contracción, cayendo un 2,1 % en el trimestre. Gremios de analistas financieros indicaron que este bajo desempeño restó impulso a la economía nacional y se debió, fundamentalmente, a una menor producción de cultivos agrícolas de gran importancia para el país, como el banano, el plátano, las flores y la yuca.A pesar de este bache en el sector rural, los datos del segundo trimestre de 2026 confirman que el consumo y la inversión en servicios y comercio siguen siendo las fuerzas dominantes que mantienen el crecimiento del país en una senda positiva.
Con la posesión de Abelardo De La Espriella como nuevo presidente de Colombia, ProSantander hizo un llamado para que el Gobierno Nacional priorice una agenda de inversión regional y fortalezca el trabajo conjunto con los territorios como eje para impulsar el desarrollo del país.La organización santandereana se sumó a la carta abierta suscrita por la Red Pro, una alianza que reúne a 14 organizaciones regionales con presencia en 20 departamentos, en la que se plantea que el crecimiento de Colombia debe construirse desde las regiones y con una visión de largo plazo."Creemos que fortalecer el liderazgo regional, escuchar a los territorios y sumar capacidades entre el Estado, el sector privado, la academia y la sociedad civil es el camino para generar desarrollo, cerrar brechas y construir un país más seguro, equitativo y próspero", señaló ProSantander.El director ejecutivo de la organización, Juan Pablo Remolina, ha insistido en los últimos días en que el nuevo Gobierno tiene la oportunidad de poner a Santander en el centro de la agenda nacional mediante anuncios que impulsen proyectos estratégicos para el departamento.Entre las prioridades mencionadas están el desarrollo de infraestructura, la conectividad, el transporte, la competitividad, la transición energética, la navegabilidad del río Magdalena y el fortalecimiento del Magdalena Medio como polo de desarrollo.Remolina también ha señalado que la Visión Santander 2050, construida con la participación de distintos sectores del departamento, puede servir como hoja de ruta para orientar inversiones de largo plazo y consolidar proyectos que trasciendan los periodos de gobierno.En la carta, la Red Pro sostiene que las regiones conocen de primera mano sus necesidades y oportunidades, por lo que pidió al nuevo presidente convertir esa diversidad territorial en una fortaleza para acelerar el desarrollo económico, reducir brechas sociales y mejorar la competitividad del país.
La economía colombiana creció 3,34% en el mes de abril, de acuerdo con el Indicador de Seguimiento Económico del Dane.El reporte oficial muestra que se desplomó el crecimiento del sector primario de la economía que agrupa a la agricultura y a la minería con una contracción del 2,4 %. Este año el país está teniendo una menor cosecha cafetera y, al mismo tiempo, ha tenido problemas en la producción de petróleo en medio de los bloqueos.En contraste las actividades relacionadas con el Gobierno o el gasto público como la educación, la defensa o la administración pública están creciendo más de 8%, en línea con lo que ha venido pasando en los últimos meses.Por otro lado, el país registra un crecimiento del 4.6% en el sector secundario que agrupa el comportamiento de la industria y la construcción.En lo corrido del año Colombia ha crecido un 2.5%.
El principal problema de la economía colombiana hoy en día es la estatización, dice el presidente de Asobancaria, Jonathan Malagón, argumentando que cada vez crece menos el sector privado y mucho más el sector público. A largo plazo, eso puede cambiar el modelo económico y hacer que sea el Estado quien decida, al final del día, cómo se asignan los bienes y servicios en la economía y no el sector privado.La discusión se da en un contexto en que varios gremios se quejan de la falta de interlocución con el Gobierno o hablan directamente de una “esquizofrenia regulatoria” que está espantando la inversión privada. A esta mezcla viene a sumarse la crisis fiscal que tiene a los candidatos a la Presidencia hablando de la posibilidad de una reforma tributaria.“De enero a julio se nos va el año a muchos sectores trabajando para el Gobierno; hasta el último peso que producimos es para el Gobierno. Se empieza a generar utilidades para el accionista en el segundo semestre. Yo creo que este país no aguanta una carga tributaria más”, dijo Malagón en el foro Pulso Económico, organizado por Negocios Ditu.Por su parte, la presidenta de la Cámara de Comercio Colombo Americana, María Claudia Lacouture, alertó por la reducción de la inversión del sector privado en medio de un panorama marcado por la incertidumbre frente a las decisiones del Gobierno, que están “espantando” a los inversionistas.“Entonces, vemos que, efectivamente, la economía por fuera va muy bien, pero por dentro está construyendo unas enfermedades y se están agotando los anticuerpos. No quiero decir que estemos en crisis, ni mucho menos, pero sí es un momento para poder poner atención y generar las variables necesarias para construir esa economía”, dijo Lacouture.Por su parte, la presidenta de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, María Consuelo Araújo, pidió al Gobierno que deje a la empresa privada hacer lo suyo. “Lo que queremos es que el Estado dé más timón y menos remo. El remo estamos dispuestos a darlo los empresarios”, agregó.Durante el panel, el presidente de Analdex, Javier Díaz, aseguró que sí debe venir una reforma tributaria estructural arrancando el próximo Gobierno, pero no para subirle los impuestos a las empresas, sino para reducirlos e impulsar el crecimiento económico.La situación no es tan preocupante: exdirector del DNPJorge Iván González fue director del DNP en la actual administración y asegura que el panorama de las finanzas públicas “no es tan crítico” cuando se mira más allá de los números del Gobierno nacional y se involucra en la discusión a las entidades territoriales.En su concepto, el foco de una nueva reforma tributaria debe implicar cambios en los impuestos territoriales, pero también una mejor ejecución del gasto público. Por ejemplo, no se está respetando la asignación de presupuestos por programas y las regalías se están “desperdiciando” en pequeños proyectos, en lugar de integrarse en las grandes apuestas de país.
El Gobierno nacional ya no solo quiere discutir sobre una rebaja a las tasas de interés, sino llevar la polémica un paso más allá: replantear la meta de inflación.Oficialmente la meta del Banco de la República es mantener la inflación en el 3 %, una meta que se ha incumplido año a año desde 2021. Este 2026 no será la excepción y las propias proyecciones del banco hablan de que la inflación cerrará este año en el 6.3 % y que el regreso a la meta oficial podría llegar solo hasta el año 2027.Sin embargo, para el Gobierno, es hora de reconocer que la economía puede y debería funcionar con inflaciones más elevadas."Tenemos una economía con una inflación relativamente estable en el 5 %. La discusión acerca de la meta, yo he querido también que se abra el debate sobre ese tema. La economía colombiana no le pasa nada si la meta es del cuatro o si la meta incluso podría llegar al cinco. No se desmorona la economía colombiana", aseguró Ávila en un debate en el Congreso.El Gobierno no tiene la capacidad de cambiar la meta de inflación, esta es una decisión que toma cada año la Junta Directiva de la entidad. Se necesitan 4 votos para formar mayoría en esa decisión y hasta ahora, el Gobierno no tiene la mayoría ni siquiera para imponer una rebaja a los tipos de interés como quiere el presidente Gustavo Petro.En los últimos meses la codirectora Laura Moisá ha sugerido que quizá es hora de revisar la meta oficial del 3 %.
El Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane, reveló que la economía colombiana cerró el 2025 con un crecimiento de 2,6%, un resultado que se ubicó ligeramente por debajo del promedio de las expectativas de los analistas, que rondaban el 2,8%, pero que significó una mejora frente al 2024, cuando el país apenas logró crecer por debajo del 2%.Según el Dane, el comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos automotores y motocicletas; Transporte y almacenamiento; fueron los grandes jaladores.Se suman, alojamiento y servicios de comida que crece 4,6% y contribuye 0,9 puntos porcentuales a la variación anual y la administración pública y defensa; planes de seguridad social de afiliación obligatoria; Educación; Actividades de atención de la salud humana y de servicios sociales que crece 4,5% (contribuye 0,8 puntos porcentuales a la variación anual).Además, actividades artísticas, de entretenimiento y recreación y otras actividades de servicios; actividades de los hogares individuales en calidad de empleadores; actividades no diferenciadas de los hogares individuales como productores de bienes y servicios para uso propio crece 9,9% (contribuye 0,4 puntos porcentuales a la variación anual).
El salario mínimo en Colombia ha experimentado incrementos sostenidos durante la última década, aunque con comportamientos distintos según el contexto económico y el Gobierno de turno. Entre 2015 y 2025, el ingreso básico pasó de $644.350 a $1.423.500, un aumento que refleja no solo decisiones políticas, sino también la presión de la inflación y la necesidad de preservar el poder adquisitivo de los trabajadores.Durante el segundo mandato del presidente Juan Manuel Santos (2014-2018), los aumentos del salario mínimo fueron moderados y oscilaron entre el 4,5 % y el 7 %. En esos años, el crecimiento real fue positivo pero limitado, ya que la inflación se mantuvo relativamente controlada. Para 2018, el salario mínimo llegó a $781.242, con un incremento del 5,9 %, en un contexto de desaceleración económica y ajustes fiscales.Con la llegada de Iván Duque a la Presidencia (2018-2022), los incrementos se movieron entre el 6 % y el 10,07 %. Sin embargo, el periodo estuvo marcado por el impacto de la pandemia de COVID-19, especialmente en 2020 y 2021, cuando la inflación cayó a niveles bajos y el crecimiento real del salario fue reducido. En 2021, por ejemplo, el aumento fue de apenas 3,5 %, uno de los más bajos de la década, y el salario mínimo se fijó en $908.526.Aumento del salario con PetroEl panorama cambió de forma significativa con el inicio del Gobierno de Gustavo Petro en 2022. Ese año se decretó un incremento del 10,07 %, llevando el salario mínimo a $1.000.000, en medio de un fuerte repunte inflacionario. En 2023, el aumento fue del 16 %, el más alto de los últimos diez años, con un crecimiento real del 3 %, pese a una inflación elevada del 13,1 %. Para 2024, el ajuste fue del 12 %, y el salario mínimo alcanzó los $1.300.000.Luego, para el 2025 el aumento fue de 9,54%, lo que significó que quedara en 1.423.500 pesos y en el 2026 el incremento fue del 23 %, lo que se traduce en 1.750.905.Salario mínimo del 2015 al 2025:2015: $644.3502016: $689.4552017: $737.7172018: $781.2422019: $828.1162020: $877.8032021: $908.5262022: $1.000.0002023: $1.160.0002024: $1.300.0002025: $1.423.500El comportamiento del salario mínimo en la última década evidencia cómo las decisiones presidenciales, junto con factores económicos externos, han determinado su evolución. Mientras los gobiernos de Santos y Duque mantuvieron aumentos más graduales, la administración de Petro apostó por alzas históricas, marcando un punto de inflexión en la política salarial del país.
El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) publicó este miércoles los resultados del Índice de Seguimiento a la Economía (ISE) correspondientes a octubre de 2025, en los que se evidencia un crecimiento anual de 2,9 % frente al mismo mes del año anterior. Según la Andi, estos datos revelan un crecimiento frágil y concentrado, a pesar de ser una cifra positiva, prende las alarmas sobre la sostenibilidad económica de la región.El movimiento de la economía se vio impulsado principalmente por actividades terciarias que crecieron 3.9 %, cifra impulsada por la administración pública, salud y actividades artísticas. A este comportamiento se sumaron el comercio, transporte y alojamiento (3,6 %), así como las actividades financieras y de seguros (2,5 %).En contraste, los sectores productivos estratégicos mostraron un desempeño débil. Las actividades primarias (sector agro y minería) registraron una variación positiva de apenas 0.3 %, muy por debajo del 5.8 % observado en octubre de 2024. De manera similar, las actividades secundarias, que incluyen industria y construcción, crecieron solo 0.8 %, frente al 3 % del mismo mes del año anterior.El análisis del año corrido, entre enero y octubre de 2025, confirma esta tendencia. En ese periodo, la economía colombiana creció 2.8 %, superando el 1.6 % del año pasado, pero nuevamente con un fuerte peso del sector terciario.¿Qué dice la Andi?Para la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), los resultados evidencian un crecimiento insuficiente.“Estos resultados están en línea con el discreto crecimiento esperado de la economía para este año. No obstante, los sectores minería, construcción, industria y agropecuario presentan un crecimiento muy por debajo de su potencial”, afirmó Bruce Mac Master, presidente del gremio.El líder empresarial advirtió además que el impulso económico reciente depende en gran medida del desempeño de la administración pública y defensa, lo que profundiza la heterogeneidad entre sectores y retiró la necesidad de decisiones estructurales que reactiven los sectores productivos y fortalezcan el crecimiento de largo plazo.
La economía colombiana se expandió un 2.95% en el mes de octubre, lo que implica una desaceleración frente al mismo mes del año pasado, cuando su expansión había sido del 3.7%, de acuerdo con la información del Indicador de Seguimiento a la Economía del Dane.Las actividades con mayor dinamismo están concentradas en el sector servicios. Por ejemplo, las actividades relacionadas con el gobierno (como salud, educación y servicios sociales) se disparon un 6.8% mientras que el comercio está creciendo un 3.6%. Otros renglones del sector servicio con cifras positivas fueron las actividades inmobiliarias y las financieras.Por su parte, la industria y la construcción tuvieron un crecimiento mucho más tímido. La industria se ha visto impulsada por el crecimiento de la producción de gasolina, diesel, coque, prendas de vestir y equipos de transporte. Sin embargo, sectores como la industria siderúrgica, la molinería y la elaboración de azúcar y panela cayeron.Finalmente en el sector primario de la economía el informe del Dane da cuenta de una enorme desaceleración. Hace un año la suma de agricultura y minería aumentaba un 5.8% hoy el crecimiento conjunto es de apenas 0.3%.Entre enero y octubre la economía ha crecido 2.83% en línea con las expectativas de la mayoría de analistas.
A un mes de iniciado el Gobierno de Abelardo De La Espriella, la firma encuestadora Atlas Intel presentó el Latam Pulse Colombia para el portal económico Bloomberg en el que mide entre otras cosas la aprobación y la evaluación del actual Gobierno, los principales problemas que enfrenta el país, los principales riesgos que podría enfrentar Colombia en los próximos 6 meses, así como la imagen de diferentes líderes políticos nacionales.Frente al desempeño del presidente De La Espriella, el 51,8 % de los encuestados aprueba la gestión del primer mandatario frente a un 43,2 % que lo desaprueba. Sobre la evaluación del gobierno, el 52,8% considera que es excelente o bueno, el 9,9 % considera que es regular y el 37,3% que es malo o muy malo.Ante la pregunta “¿qué tan probable es que Colombia enfrente los siguientes riesgos o desafíos en los próximos seis meses?”, el 48% de los encuestados considera muy probable que se conozcan revelaciones sobre grandes fraudes o esquemas de corrupción; el 28%, que se presenten protestas violentas o actos de vandalismo contra el patrimonio público; el 24%, que aumenten los ataques o asesinatos relacionados con facciones criminales; otro 24%, que se produzcan huelgas a gran escala; el 21%, que aumenten los robos y asaltos; y el 12%, que el oficialismo no logre obtener mayorías en el Congreso. El 67 % de los encuestados considera poco probable una eventual destitución o renuncia del presidente, mientras que el 58 % considera poco probable que ocurra un golpe de Estado.Sobre los principales problemas que enfrenta Colombia en la actualidad, la corrupción encabeza la lista, según el 50,5% de los encuestados. Le siguen la inseguridad, la criminalidad y el narcotráfico, con un 48,7%; el estado del sistema de salud, con un 40,9%; y la pobreza, el desempleo y la falta de oportunidades, también con un 40,9%.La lista de líderes colombianos con mayor imagen positiva la encabeza el presidente De La Espriella con un 54%, frente a un 44% de imagen negativa. Le sigue el vicepresidente José Manuel Restrepo, con un 53% de imagen positiva y un 43% negativa.A continuación, aparecen los líderes de la oposición. El expresidente Petro registra un 42% de imagen positiva frente a un 57% de negativa, mientras que el excandidato presidencial y senador Iván Cepeda tiene un 42% de imagen positiva y un 55% negativa.La sorpresa es el representante a la Cámara por el Centro Democrático Daniel Briceño, cuya imagen positiva alcanza el 40%, frente a un 25% de imagen negativa.
Un sismo de magnitud 3,6 se registró este jueves 10 de septiembre en la región fronteriza entre Colombia y Venezuela, según el boletín actualizado del Servicio Geológico Colombiano (SGC).El evento sísmico ocurrió a las 10:55 de la mañana, hora local, y tuvo una profundidad superficial, es decir, menor a 30 kilómetros, de acuerdo con la información oficial.El epicentro del temblor fue localizado a 34 kilómetros del municipio de Albania, en La Guajira, en las coordenadas 10.94 de latitud y -72.39 de longitud.Según el mapa publicado por el Servicio Geológico Colombiano, el movimiento telúrico se presentó al sur de La Guajira, en una zona cercana a la frontera entre Colombia y Venezuela.La profundidad superficial del sismo es uno de los datos destacados en el reporte del SGC, que advierte que la información consignada en el boletín está sujeta a cambios.Hasta el momento, el reporte entregado en el boletín se limita a las características del evento sísmico, entre ellas su magnitud, ubicación, hora y profundidad.
La solicitud de detención domiciliaria presentada por la defensa de Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro, tendría pocas posibilidades de ser aprobada por un juez estadounidense, según explicó Abel Arcia, exfiscal en Brooklyn con más de 20 años de experiencia como abogado en Estados Unidos.En entrevista con Mañanas Blu, Arcia analizó los argumentos utilizados por la defensa, que estarían relacionados principalmente con el estado de salud de Flores, su edad y los tratamientos médicos que requiere. Para el exfiscal, esas circunstancias no necesariamente representan una razón suficiente para concederle un régimen de reclusión diferente al de otros detenidos.“Las posibilidades, creemos, de que sea concedida dicha solicitud, las posibilidades son muy bajas”, aseguró Arcia.¿Qué argumentos presentó la defensa de Cilia Flores?De acuerdo con el abogado, la defensa puede argumentar que se trata de una situación excepcional, al involucrar por primera vez a un presidente en ejercicio y a su esposa en un proceso ante una corte criminal.Sin embargo, Arcia considera que ese elemento no cambia las condiciones que deben analizarse para decidir sobre la solicitud de detención domiciliaria.El exfiscal explicó que los abogados de Flores han hecho énfasis en cuestiones médicas y en las consecuencias que habría tenido su permanencia bajo custodia, entre ellas pérdida de peso y problemas de salud.Aunque Arcia dijo creer que las condiciones descritas por la defensa pueden ser reales, sostuvo que no necesariamente constituyen circunstancias extraordinarias dentro del sistema penitenciario estadounidense.“Eso no quiere decir que el juez va a aprobar algo que no se le aprueba a nadie”, afirmó.¿Por qué comparó la petición con el caso de Pablo Escobar?Arcia cuestionó especialmente que la defensa busque para Flores condiciones de reclusión distintas a las habituales para una persona detenida mientras espera el desarrollo de su proceso.Según explicó, quienes permanecen bajo custodia reciben atención médica dentro del sistema penitenciario, sin que el dinero o la posición política permitan escoger libremente médicos privados para atenderlos.“No es que porque yo tengo dinero yo voy a sacar a los tres mejores médicos privados de EE. UU. para que me atiendan. No se puede, eso no se maneja así”, señaló.“Ella prácticamente está solicitando algo al estilo Pablo Escobar. Prisión privada”, afirmó Arcia, en referencia a La Catedral, la cárcel que el narcotraficante colombiano ocupó durante su reclusión.El abogado también sostuvo que Flores habría pasado de unas condiciones de vida privilegiadas a un escenario completamente diferente dentro del sistema de detención estadounidense.¿Qué dijo sobre Maduro como garantía?Otro de los argumentos analizados fue la posibilidad de utilizar a Nicolás Maduro como garantía para una eventual libertad de Flores.Arcia calificó de particular esa propuesta y explicó que, normalmente, una garantía está relacionada con bienes o activos que pueden ser utilizados como respaldo ante la justicia.
El Juzgado Treinta Administrativo de Bogotá declaró la nulidad de la resolución que retiró a la coronel Diana Constanza Torres Castellanos y ordenó su regreso a la institución, además del reconocimiento de salarios y prestaciones dejados de percibir.La decisión de primera instancia fue adoptada durante una audiencia del 28 de agosto de 2026. La coronel Torres demandó a la Nación, el Ministerio de Defensa y la Policía Nacional por su retiro, dispuesto mediante la Resolución 466 del 18 de febrero de 2025, bajo la figura de llamamiento a calificar servicios, luego de que el ministro Iván Velázquez presentara su renuncia y de que el general Carlos Triana fuera reincorporado y nombrado como nuevo director de la institución.El juzgado consideró que el fundamento normativo utilizado para su desvinculación no podía aplicarse a su caso y, por ello, declaró la nulidad del acto administrativo. También ordenó su reintegro al grado de coronel, en el cargo que ocupaba o en uno equivalente.Retiro de 100 oficiales de la Policía en febrero de 2025La salida de la coronel ocurrió en medio de un proceso de retiro que involucró a 100 oficiales de la Policía en febrero de 2025. Según el acta de la Junta Asesora del Ministerio de Defensa, el 17 de febrero fueron puestos a consideración del organismo los casos de los 100 uniformados para retiro por diferentes causales.La reunión comenzó a las 11:16 a. m. y terminó a las 12:00 m., es decir, duró 44 minutos. Esto representa un promedio de aproximadamente 26 segundos por oficial. La documentación también recoge una controversia sobre la existencia de una supuesta junta previa de generales para valorar los casos. Mientras públicamente se habló de esa instancia, una respuesta oficial de la Policía señaló que no existió una junta o reunión previa de señores generales.Estos antecedentes dan mayor relevancia al fallo sobre la coronel Torres Castellanos, aunque la sentencia se refiere específicamente a su caso y no determina, por sí sola, la ilegalidad del retiro de los otros oficiales. El juzgado además ordenó pagar los salarios y prestaciones dejados de percibir durante el periodo de separación, con las respectivas actualizaciones y descuentos que correspondan. La decisión no está en firme, ya que las partes apelaron y el proceso deberá ser revisado en segunda instancia.
Aunque fenómenos climáticos como El Niño y La Niña no pueden evitarse, las acciones de los ciudadanos pueden contribuir a disminuir sus efectos y ayudar a proteger recursos esenciales como el agua y la energía.De acuerdo con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), el fenómeno de El Niño podría prolongarse hasta el primer trimestre de 2027. El panorama estaría marcado por altas temperaturas, una disminución de las lluvias y una reducción en los niveles de los embalses, condiciones que podrían generar mayores riesgos para el abastecimiento de energía en el país.Uno de los principales efectos del incremento de las temperaturas sería el aumento en el consumo de electricidad. El mayor uso de ventiladores y sistemas de aire acondicionado podría elevar la demanda energética, mientras que la menor disponibilidad de agua tendría un impacto directo en la generación hidroeléctrica, principal fuente de energía de Colombia.Ante este escenario, las autoridades y expertos insisten en la importancia de adoptar medidas de prevención y adaptación desde los hogares y las comunidades. El ahorro de recursos, la prevención de incendios y el cuidado de los ecosistemas son algunas de las acciones que pueden ayudar a reducir el impacto del fenómeno climático.¿Cómo ahorrar agua durante El Niño?Una de las recomendaciones es cerrar el grifo mientras se cepillan los dientes o se enjabonan las manos. También se aconseja reducir el tiempo de las duchas y revisar periódicamente las tuberías para detectar y reparar posibles fugas.Otra alternativa es recolectar agua lluvia en recipientes limpios y debidamente tapados. Este recurso puede utilizarse posteriormente para labores de aseo o para el riego de plantas, evitando así el desperdicio de agua potable.Medidas para ahorrar energíaEn materia de consumo eléctrico, una de las acciones más sencillas es desconectar los aparatos electrónicos cuando no están siendo utilizados, entre ellos televisores, microondas y cargadores.También se recomienda reemplazar los bombillos tradicionales por luces LED, que tienen un menor consumo de energía. Aprovechar al máximo la iluminación natural durante el día y secar la ropa al sol son otras prácticas que pueden contribuir a reducir el gasto de electricidad.El cuidado del medioambiente también implica proteger bosques, ríos y páramos, así como participar en jornadas comunitarias y atender las alertas y recomendaciones de prevención, especialmente ante el aumento del riesgo de incendios forestales durante periodos de altas temperaturas y baja disponibilidad de lluvias.Prepararse para los efectos de El Niño no significa vivir con miedo. Se trata de adoptar hábitos que permitan cuidar los recursos disponibles y reducir los impactos sobre las familias, las comunidades y las ciudades. Una campaña de Blu en alianza con Wiro.