El próximo Gobierno de Colombia recibirá una economía marcada por un elevado déficit fiscal, altos niveles de endeudamiento y un reducido margen de maniobra para ajustar el gasto público. Así lo advirtió Marcela Meléndez, directora ejecutiva de Fedesarrollo, durante una entrevista en El Radar, en la que analizó los principales desafíos económicos que tendrá que enfrentar la administración de Abelardo De La Espriella.Para Meléndez, el problema fiscal no tiene una solución inmediata y exigirá decisiones que vayan más allá de un simple recorte presupuestal. “El nuevo Gobierno está recibiendo un problema grande que no es de fácil solución. Y que no va a poder arreglar de un día para otro”, señaló.Uno de los principales retos, explicó, será recuperar la confianza de los mercados mediante una política de mayor disciplina fiscal. El elevado endeudamiento obliga al Estado a financiarse a tasas altas, lo que aumenta la presión sobre las cuentas públicas.“El reto es volver a poner las finanzas públicas en una senda virtuosa, de manera que lleguemos a un nivel de deuda que sea sostenible y que la señal a los mercados sea de que hay una disciplina fiscal”, afirmó la economista.Sin embargo, Meléndez advirtió que el margen para reducir el gasto es limitado debido a las llamadas inflexibilidades presupuestales. Rubros como las pensiones y la salud tienen una dinámica de crecimiento que dificulta realizar recortes significativos sin modificaciones estructurales.Por eso, consideró que no sería realista esperar que el próximo Gobierno resuelva por completo el desequilibrio fiscal durante sus cuatro años de mandato. “No debemos esperar o exigirle a este Gobierno que en 4 años retorne totalmente al equilibrio ideal, porque no va a ser posible”, sostuvo. A su juicio, lo que sí debe exigirse es que la nueva administración envíe señales claras de orden y responsabilidad en el manejo de las finanzas públicas.A este panorama se suman obligaciones que podrían aumentar las necesidades de gasto. La directora de Fedesarrollo mencionó las deudas pendientes con los sectores de salud y energía, así como el deterioro de la seguridad y posibles fallos judiciales contra la Nación relacionados con infraestructura de transporte.Más ingresos, una de las clavesAnte las dificultades para reducir sustancialmente el gasto, Meléndez planteó que el ajuste fiscal también tendrá que pasar por una estrategia para aumentar los ingresos del Estado. En ese sentido, señaló que Colombia deberá buscar mecanismos para impulsar el crecimiento económico, revisar la tributación y, en el mediano plazo, recuperar fuentes de ingresos asociadas a la explotación de petróleo y gas.También abrió la puerta a una nueva discusión sobre el impuesto al valor agregado (IVA), uno de los asuntos que previsiblemente generará mayor debate político y social.La economista explicó que no todas las exenciones actuales del IVA necesariamente benefician a los hogares de menores ingresos. Por ello, propuso revisar aquellas que favorecen a sectores con capacidad de pago y mantener mecanismos de compensación para evitar que una eventual ampliación del impuesto afecte a las familias más vulnerables.“Yo eliminaría las exenciones que claramente no están asociadas con las familias más pobres sin pensarlo dos veces”, afirmó.Según Meléndez, las exenciones tributarias representan un costo significativo para las finanzas públicas. En la entrevista señaló que las exenciones del IVA y de los impuestos de renta corporativa y personal suman más de ocho puntos del PIB, mientras que las correspondientes al IVA representan por sí solas cerca de seis puntos del PIB.La directora de Fedesarrollo insistió en que cualquier modificación al IVA tendría que diseñarse cuidadosamente y acompañarse de mecanismos de devolución para los hogares de menores ingresos. “Hay mecanismos a través de los cuales a esas mismas familias se les puede devolver el gasto adicional que hacen en IVA”, explicó.Su argumento parte de una visión integral del sistema tributario: no necesariamente cada impuesto debe ser progresivo por separado, sino que el conjunto de impuestos y gasto público debe contribuir a redistribuir ingresos.“Lo que nos importa es que todo el sistema de tributación y gasto como un todo sea progresivo”, afirmó.El debate que plantea Meléndez anticipa una de las discusiones económicas centrales del próximo Gobierno: cómo cerrar el déficit fiscal sin profundizar las dificultades sociales ni frenar la actividad económica. Para Fedesarrollo, la respuesta no estaría únicamente en recortar el gasto, sino en combinar una mayor disciplina presupuestal con nuevas fuentes de ingresos, crecimiento económico y una revisión de las exenciones tributarias.La tarea, según la economista, será compleja y requerirá decisiones graduales. Más que una solución inmediata, el próximo Gobierno tendrá que construir una ruta que permita recuperar la sostenibilidad de las finanzas públicas y, al mismo tiempo, preservar los recursos necesarios para atender las necesidades sociales y económicas del país.
La expansión del crimen organizado encendió las alertas de Fedesarrollo, que advierte que este fenómeno ya no es solo un problema de seguridad, sino una amenaza para la economía y el desarrollo del país. Según el centro de estudios, más del 70 % del territorio colombiano tiene presencia de estructuras criminales que controlan zonas, mercados legales e ilegales y afectan la vida de millones de ciudadanos.Fedesarrollo señala que una de las principales afectaciones es la extorsión, que se convirtió en un “impuesto fantasma” para miles de colombianos, especialmente comerciantes informales y personas que viven en zonas con alta presencia criminal. En 2025 se registraron 13.441 denuncias por extorsión, aunque la entidad advierte que la cifra real puede ser mucho mayor porque muchas víctimas no denuncian por miedo a los grupos que controlan sus territorios.La directora del centro de estudios, Marcela Meléndez, explicó que estas organizaciones ya funcionan como empresas criminales que no solo generan violencia, sino que también imponen reglas, controlan comunidades, reclutan menores y limitan la actividad económica. Según Fedesarrollo, el problema no debe medirse únicamente por los homicidios, porque cuando estos grupos toman el control de un territorio la violencia puede bajar, pero aumenta el dominio sobre la población.En materia de seguridad, las cifras muestran la magnitud de la problemática. Colombia registró 13.733 homicidios en 2025, con una tasa de 25,86 casos por cada 100.000 habitantes. Para Fedesarrollo, estos datos reflejan una crisis que debe abordarse de manera integral, con acciones de seguridad, justicia, prevención y mayor presencia del Estado en las regiones.El centro de estudios también puso la lupa sobre el sistema carcelario. Actualmente, Colombia tiene 103.952 personas privadas de la libertad y un 28 % de hacinamiento, una situación que, según la entidad, facilita que algunas estructuras criminales sigan operando desde las cárceles y reclutando nuevos integrantes.Fedesarrollo advierte además que la criminalidad tiene un impacto directo en la economía, puesto que aumenta los costos de las empresas, obliga a invertir más en seguridad, limita la llegada de negocios a algunas regiones y reduce recursos que podrían destinarse a educación, salud o infraestructura. Para la entidad, el crimen organizado se convirtió en una barrera para el crecimiento del país.Ante este panorama, Fedesarrollo hizo un llamado al próximo Gobierno para cambiar la forma de enfrentar el fenómeno y no enfocarse únicamente en capturas u operativos. La recomendación es fortalecer la inteligencia, seguir el dinero de estas organizaciones y atacar sus estructuras principales para reducir su capacidad de operación.Fedesarrollo advierte que el crimen organizado no desaparecerá rápidamente, pero con una estrategia coordinada sí es posible reducir el daño que hoy genera sobre la seguridad, la economía y la vida de los colombianos.
Marcela Meléndez asumió esta semana como nueva directora de Fedesarrollo, convirtiéndose en la primera mujer en liderar el centro de pensamiento económico en más de cinco décadas de historia. En su primera entrevista para Mañanas Blu 10:30 tras asumir el cargo, Meléndez dejó clara una de sus principales preocupaciones: la seguridad como condición indispensable para el desarrollo.“Yo creo que no hay manera de que el país se ponga en una senda virtuosa de crecimiento y reducción de la pobreza y la desigualdad mientras no aborde el tema de seguridad con todas las ramificaciones que tiene”, afirmó.¿Qué relación tiene la seguridad y el crecimiento económico?Para la nueva directora, el problema de orden público no solo es un asunto de defensa o justicia, sino un obstáculo estructural para la economía. Explicó que la inseguridad impacta las finanzas públicas, la inversión privada y la productividad.Por un lado, señaló que los recursos destinados a atender la violencia se desvían de sectores clave como educación, salud e infraestructura. Por otro, advirtió sobre el efecto en las empresas: “El tema de seguridad le pega, no solo por los costos ineficientes que a veces hay que asumir para protegerse (…) sino también porque hay una incertidumbre muy grande sobre cómo se recupera la inversión que uno realiza”.Además, subrayó el impacto social de largo plazo. “Cuando tú has tenido tanta gente golpeada por la violencia y expuesta a un trauma violento, pues esas personas tienen un reto mayor que otras para engancharse en el mercado laboral”, explicó, advirtiendo que esto profundiza la desigualdad en un país ya marcado por brechas estructurales.Orden fiscal y reformas pendientesMeléndez también puso sobre la mesa los retos macroeconómicos inmediatos. Habló de la necesidad de “ordenar la casa desde lo macrofiscal” y de mantener niveles de deuda sostenibles. A su juicio, existe un desbalance entre ingresos y gastos que obligará al próximo gobierno a tomar decisiones difíciles.En esa línea, fue clara sobre el debate tributario: “Creo que no” es posible que el próximo presidente gobierne sin una reforma tributaria. Más allá de aumentar o reducir impuestos, planteó que el país debe revisar la complejidad del sistema y corregir distorsiones que afectan la actividad productiva.El salario mínimoEn cuanto al incremento del salario mínimo, señaló que en Colombia no funciona como un verdadero mínimo, pues cerca del 50 % de los trabajadores gana menos que ese valor. Alertó sobre los efectos colaterales de aumentos elevados, especialmente por la indexación del salario mínimo a pensiones, subsidios y vivienda de interés social.“Son grandes preguntas que hay que contestar alrededor de una decisión que no solamente es simbólica”, explicó, insistiendo en la necesidad de analizar las implicaciones fiscales y distributivas.Escuche la entrevista completa en el audio adjunto:
El comienzo de 2026 trajo un leve retroceso en la percepción económica de los colombianos. El Índice de Confianza del Consumidor se ubicó en 18,2 % en enero, lo que representa una disminución de 1,7 puntos porcentuales frente a diciembre de 2025.A pesar de la caída mensual, el resultado sigue siendo el segundo más alto del último año y supera ampliamente el registro de enero de 2025, cuando el indicador se encontraba 21,7 puntos por debajo del nivel actual.Por ciudades, el balance fue mayoritariamente positivo. Tres de las cinco principales capitales mostraron avances en la confianza. Barranquilla lideró la lista con un 33,6 %, por encima del 8,4 % reportado el año anterior en el mes de enero. Le siguieron Cali, con 28,9 %, y Bogotá, con 20,6 %, ambas con mejoras significativas frente a 2024. Bucaramanga también registró un comportamiento que se mantiene, mientras que Medellín fue la única ciudad que obtuvo resultados negativos, al ubicarse en -4,0 %.En cuanto a los niveles socioeconómicos, el repunte mensual se concentró en los hogares de menores ingresos. El estrato bajo mostró una mejor percepción frente a diciembre y alcanzó 17,2 %, mientras que el nivel medio subió a 21,6 %. El único segmento con balance negativo fue el de ingresos altos.A la par, la disposición para realizar compras de alto valor cayó de forma contundente y marcada. La intención de adquirir bienes durables, como electrodomésticos y muebles, bajó de 14,9 % en diciembre al 6,1 % en enero. También se redujo el interés por comprar vivienda, con una caída mensual de 13,3 puntos porcentuales, y por adquirir vehículo, cuyo balance se ubicó en -19,8 %, aunque mejor frente al mismo mes del año pasado.El 17,6 % de los encuestados considera que la economía del país estará mejor dentro de un año, cifra superior al 14,2 % registrado en diciembre; pero solo el 13,3 % percibe que la situación económica de su hogar ha mejorado frente al año anterior, un porcentaje menor al del mes de diciembre de 2025, lo que reflejó que, aunque hay esperanza hacia el futuro, persiste la duda.Finalmente, al comparar las expectativas sobre el futuro, se mostraron señales de optimismo: el Índice de Expectativas del Consumidor aumentó 1,9 puntos porcentuales y el de Condiciones Económicas subió 15,7 puntos porcentuales. La encuesta deja cifras variadas que muestran que la confianza del consumidor ha disminuido.
En el marco del Día Internacional de la Educación, conmemorado el pasado 24 de enero, expertos en pedagogía destacan que el aprendizaje de varios idiomas desde edades tempranas se consolida como una herramienta clave para el desarrollo cognitivo, académico y social de niños y jóvenes en Colombia.Hoy, hablar más de un idioma dejó de ser una ventaja competitiva opcional para convertirse en una competencia esencial en educación y empleo. En ese contexto, la formación lingüística ya no se limita únicamente al inglés.Cada vez cobra más fuerza el modelo de educación plurilingüe, que promueve el aprendizaje integrado de varias lenguas como parte de una formación integral y alineada con las dinámicas del mundo globalizado.Aprender idiomas desde la infancia: una apuesta claveA nivel global, se estima que el 43 % de la población es bilingüe y cerca del 17 % puede comunicarse en tres o más idiomas, de acuerdo con un análisis publicado por la plataforma Kylian AI.Además, investigaciones del American Council on the Teaching of Foreign Languages (ACTFL) evidencian que aprender varios idiomas desde la infancia fortalece la memoria, la atención, la capacidad de resolver problemas y otras habilidades cognitivas clave.En Colombia, esta tendencia también se refleja en las cifras. Según Fedesarrollo, el 17 % de la población económicamente activa, es decir, cerca de 4,5 millones de personas, habla más de una lengua.A este panorama se suma que, después del inglés, el italiano se posiciona como uno de los idiomas extranjeros más estudiados en el país, lo que evidencia un interés creciente por diversificar la formación lingüística.“En el mundo en el que hoy crecen nuestros niños y jóvenes, comunicarse en un solo idioma ya no es suficiente. Impulsarlos desde pequeños a descubrir otras lenguas es abrirles la puerta a nuevas formas de pensar, sentir y relacionarse con el mundo”, afirmó Carlo D’Imporzano, presidente de la Corporación Euroamericana de Educación.Educación plurilingüe desde la experienciaUn ejemplo de esta transformación educativa es el Gimnasio Alessandro Volta, colegio italiano ubicado en Bogotá, que implementa un modelo académico plurilingüe e intercultural, con doble certificación colombiana e italiana.Su propuesta integra el aprendizaje de idiomas con experiencias formativas que van más allá del aula, conectando a los estudiantes con contextos reales del mundo actual.Según D’Imporzano, la institución aplica el llamado “método Volta”, un enfoque basado en el aprendizaje experiencial:“Educamos a través de la experiencia y guiamos a cada niño en la construcción de su carácter. La formación en español, italiano e inglés no es solo lingüística, sino una herramienta para formar ciudadanos del mundo”.El colegio no exige conocimientos previos de italiano para el ingreso, ya que cuenta con procesos de nivelación personalizada y acompañamiento continuo, que permiten a los estudiantes desarrollar progresivamente un alto dominio de las lenguas.
La economía colombiana pasó de crecer un 1.8 % en el tercer trimestre del año pasado a 3.6 % este año, una cifra que superó las expectativas de la mayoría de analistas económicos. Los analistas consultados por Fedesarrollo por ejemplo, estaban esperando una cifra más cercana al 2.8 %.El crecimiento de la economía fue impulsado por la administración pública, el comercio y la industria. En la administración pública el protagonismo se lo llevó la educación, con un crecimiento del 11 %. En comercio, el dato a destacar tiene que ver con la venta de vehículos automotores y motocicletas, que crece un 8.4 %. Por último, el crecimiento del 4.1 % de la industria está explicado por el buen momento de la confección de prendas de vestir, la fabricación de muebles y colchones y la elaboración de productos alimenticios.En contraste, continúa la crisis de la minería; el sector se contrajo un 5.7 % por cuenta de la menor producción de petróleo, de gas y carbón.El otro sector en rojo fue la construcción. Solo el componente de edificaciones (casas, oficinas, bodegas y otros) cayó un 8.3 %. Sin embargo, esa caída fue mitigada por el buen momento de las obras civiles, que tienen un crecimiento del 13.1 %.La economía se ve impulsada principalmente por el consumo, no solo el de los hogares, sino también el del gobierno, que creció un 14.2 %. En contraste, la inversión está creciendo mucho más lentamente (+2.2%).
El director ejecutivo de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, lanzó una seria advertencia sobre la situación fiscal del país tras la aprobación del Presupuesto General de la Nación para 2025. En entrevista con Sala de Prensa, Mejía calificó el panorama como “crítico” y alertó que el próximo presidente recibirá “la peor situación fiscal en al menos un cuarto de siglo”, comparable con la crisis económica de 1999.Según el economista, aunque el Congreso aprobó un recorte de 10 billones de pesos al monto inicial, el presupuesto sigue siendo “muy grande”. Con un total de 547 billones de pesos, el gasto público crecerá cerca del 7% frente a 2024, superando ampliamente la inflación proyectada. “Eso implica una presión muy grande sobre las finanzas públicas y un déficit fiscal que continuará siendo muy abultado el próximo año”, afirmó.Para Mejía, la decisión del Gobierno de mantener un gasto elevado tiene un trasfondo político. “El Gobierno está pensando en cómo tener un gasto abultado, en cómo poder generar sus políticas públicas, apoyar a sus electores y mantener un presupuesto grande en un año preelectoral”, señaló, aludiendo a las elecciones presidenciales y legislativas del próximo año.Uno de los puntos más polémicos del presupuesto es el presunto “mico” que permitiría trasladar recursos de las pensiones hacia gastos corrientes. Mejía advirtió que, aunque el Congreso puede tener la facultad para hacerlo, esta medida podría ir “en contravía del ordenamiento constitucional” y del espíritu de la reciente reforma pensional. El economista también fue escéptico frente a la posibilidad de aprobar una nueva reforma tributaria por 16 billones de pesos, necesaria para financiar el gasto. “La probabilidad de que el Congreso apruebe una reforma de esa magnitud en año electoral es muy limitada. Ningún congresista va a querer aprobar un aumento de impuestos justo antes de las elecciones”, explicó.Si esa ley de financiamiento no se aprueba, el Gobierno tendría que aplazar recursos o, en el peor de los casos, gastar más de lo permitido, agravando el déficit. “El riesgo es que el Gobierno arranque con un presupuesto más pequeño, diga que va a aplazar 16 billones, y aun así se los gaste, como ocurrió este año”, advirtió.De cara al futuro, Mejía fue contundente: “El próximo Gobierno va a recibir una bomba fiscal. Tendrá que recortar gasto, hacer una reforma tributaria y posiblemente acudir al Fondo Monetario Internacional”. Una advertencia que pone sobre la mesa el reto monumental que enfrentará el sucesor del actual presidente el 7 de agosto de 2026.
Colombia se enfrenta a uno de los desafíos fiscales más complejos de su historia reciente. El presupuesto del 2026, que alcanzará los 557 billones de pesos, se perfila como el más alto en términos nominales, aunque en relación con el tamaño de la economía se sitúa como el segundo más grande, apenas superado por el de 2024. Para analizar este panorama, Luis Fernando Mejía, director ejecutivo de Fedesarrollo, habló en Sala de Prensa para explicar los detalles y las implicaciones de estas decisiones.Mejía explicó que la estrategia del Gobierno, similar a la implementada el año pasado, plantea un presupuesto elevado acompañado de una Ley de Financiamiento, esta vez mucho más ambiciosa, de 236 billones de pesos.Según Mejía, “será difícil que el Congreso repita otra vez la estrategia de simplemente negar el monto del presupuesto y darle aval al Gobierno para que emita otra vez el presupuesto por decreto”.El director de Fedesarrollo destacó que la comparación del presupuesto debe hacerse en términos relativos al Producto Interno Bruto (PIB) y no solo en cifras absolutas, pues la inflación ha elevado los montos. Antes de la pandemia, el presupuesto representaba cerca del 24% del PIB; el del 2024 alcanzó casi el 30%, y el del 2026 llegará al 28%. Mejía subrayó que esto implica un déficit fiscal estimado de 7,5% del PIB, “el segundo más alto de la historia moderna del país”, reflejando la complicada situación fiscal que enfrenta Colombia.Sobre la Ley de Financiamiento, el experto aclaró que su impacto no se limitará exclusivamente a los más ricos. “La reforma tiene diferentes componentes… especialmente independientes, asalariados, personas que ganan alrededor de 8 millones de pesos mensuales o más… también desde el punto de vista de los hogares de ingresos más bajos, podría venir especialmente por el tema del IVA”, indicó. Asimismo, Mejía resaltó la importancia de ampliar la base gravable del IVA, “porque cualquier Gobierno, ya sea este o el próximo, inexorablemente va a tener que ampliar la base gradual del IVA”.En caso de que la Ley de Financiamiento no sea aprobada, Mejía advirtió que se podrían repetir los problemas del año anterior, con un presupuesto decretado sin la financiación prevista, afectando la estabilidad de la inversión y aumentando la presión sobre el próximo gobierno para implementar ajustes fiscales.Finalmente, el economista concluyó: “Indudablemente, hay una enorme preocupación frente a los inversionistas locales e internacionales… la primera tarea que tendrá que enfrentar el próximo Gobierno será un ajuste fiscal que involucrará una reforma tributaria y un recorte del gasto público”.Colombia entra así en un período crucial, donde la combinación de un presupuesto récord y una reforma tributaria histórica pondrá a prueba tanto al Congreso como a la economía del país.
El Gobierno ha decidido aumentar las tarifas de retención en la fuente y autorretenciones para las empresas con el objetivo de recaudar varios billones de pesos y así aliviar un poco el flujo de caja del Estado. Sin embargo, esta medida que empieza el 1 de junio ha generado preocupación en el sector productivo. En conversación con Sala de Prensa Blu, Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, expresó que esta medida podría tener graves consecuencias para las empresas y la economía en general. "Y ahora el Gobierno le dice no señor, a partir del 1 de junio usted tiene que pagar tres veces más de retenciones. Es como quien dice, el Estado le está descuadrando la caja, les está descuadrando la caja a las empresas para cuadrar caja en la nación", afirmó Lloreda.La retención del impuesto de renta es un pago anticipado que se hace a lo largo del año por parte de las empresas y los hogares de sus obligaciones tributarias. Sin embargo, el aumento de esta retención podría generar un problema de liquidez para las empresas, ya que tendrán que pagar tres veces más de retenciones. Esto podría llevar a que algunas empresas se endeuden para pagar esos impuestos anticipados."Ese problema de liquidez se agravó este año. ¿Por qué? Porque una parte importante del gasto que se ejecutó durante el 2024 no fue pagado ese año. Se quedó como una especie de cuenta por pagar para este año, en 2025", añadió el director de Fedesarrollo.Lloreda destacó que esta medida no resuelve el problema fiscal y podría tener consecuencias negativas para la economía. "Es como tapar un hueco con otro hueco, porque lo que vaya a generar como impuestos anticipados este año, al final de cuentas le abrirá un hueco exactamente equivalente en el 2026", afirmó. Además, la medida podría afectar la inversión, el valor agregado y el crecimiento económico.
ras el reciente anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la imposición de un arancel del 10 % hacia los productos colombianos, que empezará a regir este sábado, 5 de abril, gremios económicos reaccionaron con preocupación a la decisión por las afectaciones que esta política desarrolla en las exportaciones hacia Estados Unidos.El director ejecutivo de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, dijo que la decisión era una muy mala noticia. Aseveró que la lectura que se le da a la medida “es que esta tarifa aplicaría de forma general a todos los productos exportados hacia ese país, lo cual afectará casi el 30 %” de las exportaciones de Colombia.Desde la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), también reaccionaron a esto. El presidente de la entidad, José Ignacio López, señaló que esto generaría incertidumbre en los mercados internacionales, mientras que para Colombia es en un momento donde se está exportando, más o menos, 14.000 millones de dólares a Estados Unidos.“Podrían impactar entre 1.000 y 1.400 millones de dólares nuestras exportaciones a dicho país”, sentenció López.“Son más de 3.642 millones de dólares que se exportaron el año pasado del sector agropecuario a los Estados Unidos, pero mucho más allá del valor de estas exportaciones, la preocupación termina siendo sobre el empleo que generan estos sectores”, afirmó el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, Jorge Bedoya.Además, expresó preocupación en la falta de empleo que podría generar la baja en exportaciones tras el anuncio de la imposición del arancel.Mientras que, desde la presidencia de la Cámara Colombo Americana, con María Claudia Lacouture, se dio un parte de tranquilidad, expresando que los productos colombianos seguirán siendo competitivos.“Es importante mantener la perspectiva. Al tratarse de una medida universal, todos los países proveedores enfrentan el mismo aumento, por lo que los productos colombianos siguen siendo competitivos en el mercado estadounidense”, comentó.
La sostenibilidad en la industria hotelera ha dejado de medirse únicamente por indicadores ambientales. Aunque la reducción del consumo de agua, energía o plásticos sigue siendo una prioridad, cada vez cobra más fuerza un enfoque que también busca generar oportunidades para las comunidades, promover la inclusión laboral y fortalecer el trabajo conjunto con organizaciones sociales.Así lo explicó Agustina Nadellini, líder de Up for People en América, quien considera que el reto del sector es demostrar que la sostenibilidad no puede limitarse al discurso, sino traducirse en acciones que tengan un impacto real sobre las personas.Uno de los ejes de este modelo es el voluntariado corporativo. A través de diferentes jornadas durante el año, colaboradores participan en actividades con fundaciones que apoyan a niños en condición de vulnerabilidad, entregando alimentos, juguetes y otros insumos. A esto se suman iniciativas de economía circular, en las que la ropa donada por los propios empleados se intercambia por alimentos no perecederos que posteriormente son destinados a organizaciones sociales.La inclusión laboral también hace parte de esta transformación. En Colombia, por ejemplo, se desarrollan programas que facilitan el acceso al empleo de personas con síndrome de Down o discapacidad intelectual, en alianza con fundaciones especializadas. El propósito es ofrecer oportunidades de trabajo formal que contribuyan a su autonomía económica y a una mayor inclusión en el mercado laboral.Otra de las iniciativas busca brindar apoyo a familias con niños que deben desplazarse para recibir tratamientos médicos o cumplir actividades organizadas por fundaciones. La idea es que los menores puedan permanecer acompañados por sus familiares durante estos procesos, aprovechando la infraestructura hotelera como una herramienta de apoyo.Nadellini explicó que el impacto de estos programas se mide a través de indicadores como el número de beneficiarios, voluntarios y donaciones, además de la capacidad de adaptar las iniciativas a las necesidades específicas de cada comunidad.Este modelo hace parte de la estrategia de sostenibilidad de Minor Hotels, que divide su trabajo entre los programas Up for Planet, enfocado en el cuidado del medio ambiente, y Up for People, orientado al desarrollo de las comunidades. "La sostenibilidad llegó para quedarse. No solo se trata de cuidar el planeta, sino también de construir comunidades más fuertes, inclusivas y con mejores oportunidades para las futuras generaciones", concluyó Nadellini.
Saber qué hacer y cómo reacciona el cuerpo tras el sismo de magnitud 7,4 registrado este lunes 10 de agosto en Colombia es clave para recuperar la tranquilidad. El evento, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, se percibió en ciudades como Bogotá, Cali, Medellín, Pereira y Manizales, convirtiéndose en el más fuerte de la última década en el país, según reportó el Servicio Geológico Colombiano (SGC).Frente a sensaciones físicas persistentes como la percepción de que el suelo se sigue moviendo, Denisse Morales, directora de la Maestría en Psicología Clínica de la Universidad de San Buenaventura, Bogotá, explicó las causas médicas de este fenómeno y estructuró pautas de manejo emocional.Qué es el síndrome de mareo postsismoLa especialista señaló que manifestaciones como mareo, taquicardia, insomnio, dificultad para concentrarse o temor a ingresar a edificios responden a una activación del sistema de alarma del cuerpo para protegerse.De acuerdo con un estudio publicado en 2021 por la revista científica PLOS ONE sobre los terremotos de Kumamoto (Japón, 2016) citado por la institución, de 4.231 personas encuestadas, 1.543 mantuvieron la sensación de mareo posterior al evento. Este fenómeno combina la respuesta del oído interno, encargado del equilibrio, el sistema nervioso y factores emocionales como la ansiedad.Las réplicas del movimiento telúrico reactivan temporalmente la vigilancia del organismo, por lo que la calma suele retornar de forma paulatina.Cinco consejos psicológicos tras el temblor de 7.4Para controlar la respuesta de alerta sin descuidar las medidas de prevención ante posibles réplicas, Morales entregó cinco recomendaciones prácticas:Anclar el cuerpo: sentarse con ambos pies apoyados firmemente en el piso, fijar la vista en un punto fijo de la pared y nombrar en voz alta cinco objetos a su alrededor para devolver estabilidad al cerebro.Alargar la exhalación: inhalar contando hasta cuatro y expulsar el aire lentamente contando hasta seis. Repetir la secuencia durante dos minutos para bajar las pulsaciones del corazón.Limitar el uso del teléfono celular: revisar de forma puntual las fuentes oficiales del SGC y la UNGRD, evitando la sobreexposición a imágenes o videos de la emergencia que incrementen la ansiedad.Hablar con claridad a los niños: explicarles con palabras sencillas lo ocurrido y las acciones a seguir si vuelve a temblar, manteniendo las rutinas habituales de alimentación y sueño.Estructurar un plan de acción: Definir un punto de encuentro familiar, despejar las vías de evacuación de la vivienda y alistar una maleta de emergencia con agua, botiquín, linterna, radio y documentos.¿Cuándo solicitar atención médica o psicológica?El análisis académico establece que se debe buscar ayuda profesional si los síntomas no ceden al cabo de una semana; si la persona no logra dormir, comer o laborar; si existe evasión a ingresar a inmuebles o si un menor de edad registra regresiones conductuales.Asimismo, si el mareo se acompaña de vómito intenso, zumbidos constantes o pérdida de audición, la recomendación es acudir a valoración médica para descartar cuadros de vértigo y evitar la automedicación.El Ministerio de Salud cuenta con la línea gratuita 106 para atención en salud mental las 24 horas, mientras que las emergencias inmediatas se atienden a través del número 123.
Como consecuencia del terremoto registrado en Colombia y con el propósito de proteger la integridad de colaboradores, empresarios y usuarios, las Cámaras de Comercio de Pereira, Cali, Quibdó, Buga, Cartago, Manizales, Armenia y Buenaventura modificaron temporalmente la atención presencial en sus sedes. La medida se mantendrá mientras se adelantan las inspecciones técnicas para determinar las condiciones de seguridad de las edificaciones y establecer las reparaciones locativas que sean necesarias.La decisión fue adoptada en el marco de lo establecido por la Circular Externa 100-000002 de 2022 de la Superintendencia de Sociedades, que permite a las cámaras de comercio modificar temporalmente la atención presencial cuando se presentan circunstancias extraordinarias o situaciones de fuerza mayor. Sin embargo, la normativa establece que estas entidades deben garantizar la continuidad de los servicios mediante sus canales virtuales e informar oportunamente a los usuarios y a la autoridad de supervisión sobre cualquier modificación en la prestación del servicio.Por esta razón, los servicios registrales y demás trámites a cargo de las Cámaras de Comercio no quedan suspendidos. Los empresarios y ciudadanos podrán continuar realizando sus diligencias a través de los canales virtuales habilitados por cada entidad, los cuales se encuentran disponibles las 24 horas del día, los siete días de la semana.La modificación temporal de la atención presencial aplica para las Cámaras de Comercio de Pereira, Cali, Quibdó, Buga, Cartago, Manizales, Armenia y Buenaventura. En cada una de estas ciudades se adelantan las respectivas verificaciones técnicas para establecer si las instalaciones presentan afectaciones derivadas del movimiento telúrico y determinar las condiciones necesarias para retomar la atención al público de manera segura.De acuerdo con la información suministrada por la Red de Cámaras de Comercio de Colombia, la atención presencial será restablecida una vez finalicen las inspecciones y se compruebe que existen las condiciones adecuadas para garantizar la seguridad tanto de los trabajadores como de los usuarios. Cualquier cambio en los horarios o en las condiciones de atención será comunicado por cada Cámara de Comercio mediante sus canales oficiales.Finalmente, la Red de Cámaras de Comercio recomendó consultar los sitios web y las redes sociales oficiales de cada entidad para conocer el estado de la atención presencial y acceder a los canales virtuales disponibles para realizar trámites y servicios mientras se normaliza la atención en las sedes físicas.
El Operador Nacional de Juegos realizó el sorteo del Baloto y Baloto Revancha correspondiente a este lunes, 10 de agosto de 2026, dos de los juegos de azar con los premios acumulados más altos del país.En esta jornada, miles de colombianos estuvieron atentos a los resultados con la expectativa de quedarse con el premio mayor. A continuación, puede consultar los números ganadores de ambas modalidades y conocer cómo quedaron los acumulados para el siguiente sorteo.Números ganadores del Baloto y Baloto RevanchaEstos son los resultados del sorteo de este lunes, 10 de agosto de 2026.BalotoNúmeros ganadores: 14 - 04 - 35 - 27 - 19.Super Balota: 14.Baloto RevanchaNúmeros ganadores: 31 - 13 - 21 - 36 - 09.Super Balota: 03.¿Cómo quedaron los premios del Baloto y Revancha?Si bien el resultado del premio mayor se conoce al finalizar el sorteo, el Operador Nacional de Juegos también publica el balance de ganadores en cada una de las categorías de premiación, desde los cinco aciertos con Super Balota hasta los premios por aproximaciones.En esta publicación se actualizarán el número de ganadores, los valores entregados en cada categoría y el reporte oficial de premiación una vez la información sea divulgada.¿Cuánto está acumulado el Baloto y la Revancha?Para este lunes, 10 de agosto de 2026, el Baloto ofrece un premio acumulado de $52.000 millones, mientras que la modalidad Revancha entrega un acumulado de $10.000 millones.En caso de que no se registre un ganador del premio mayor, ambos acumulados aumentarán para el próximo sorteo, programado para el miércoles, de acuerdo con el calendario oficial del juego.Los jugadores pueden verificar sus resultados y validar los tiquetes adquiridos en los puntos de venta autorizados o mediante los canales oficiales del operador en todo el país.
El sorteo número 586 de MiLoto, jugado este lunes, 10 de agosto de 2026, dejó miles de ganadores en todo el país. En esta edición, el acumulado que estaba en juego alcanzó los $450 millones de pesos.A continuación, te mostramos los números ganadores, el desglose de premios por cantidad de aciertos y el nuevo monto acumulado para el próximo sorteo.Números ganadores de MiLoto 10 de agosto (Sorteo 586)La combinación ganadora del sorteo 586 de este lunes 10 de agosto de 2026 fue: 02 - 19 - 14 - 29 - 08.¿Cómo jugar MiLoto?Elige tus números: Selecciona 5 números del 1 al 39. Puedes elegirlos tú mismo o pedirlos de forma automática (al azar).Costo del boleto: Cada jugada tiene un costo accesible para los apostadores.¿Cómo ganar?: Ganas si aciertas a 5, 4, 3 o 2 de los números sorteados.Puntos de venta: Puedes comprar tu tiquete en los puntos autorizados de Gana, Paga Todo, Suchance, Jer, entre otros operadores de red a nivel nacional, o de forma virtual a través de la plataforma web oficial.