El Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía realiza nuevas inspecciones judiciales en Bogotá, esta vez en las sedes del Departamento de Control Comercio de Armas, Municiones y Explosivos (Dccae) y de la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada.Estas diligencias fueron ordenadas por un fiscal delegado ante la Corte Suprema de Justicia y hacen parte de la investigación abierta por el escándalo que involucra información encontrada en los dispositivos electrónicos incautados al frente 36 de las disidencias de las Farc, liderado por alias Calarcá.Las inspecciones se suman a las realizadas la semana pasada en las instalaciones de Indumil y en el Comando de Personal del Ejército (Coper), también en Bogotá. En esas diligencias, los agentes del CTI buscaron documentación y registros relacionados con el general Juan Miguel Huertas, quien aparece mencionado en los audios extraídos de los computadores y memorias decomisados a Calarcá. En esas grabaciones, el oficial sería señalado de haberse reunido con emisarios de las disidencias para ofrecerles información sensible de inteligencia, seguridad y hasta la eventual creación de una empresa que permitiera a los miembros del grupo ilegal acceder a armas de manera legal.El general Huertas fue suspendido por tres meses por la Procuraduría General de la Nación mientras avanzan las investigaciones disciplinarias que buscan establecer si incurrió en alguna conducta que amerite sanción. Su nombre quedó vinculado a las pesquisas tras el decomiso, el 23 de julio de 2024, de computadores, teléfonos, discos duros y otros dispositivos que portaban integrantes de las disidencias de las Farc en un retén militar en Antioquia, cuando transitaba la caravana en la que se movilizaba Calarcá.Las autoridades avanzan en varias líneas de investigación que apuntan a posibles actos de cooptación de agentes de inteligencia y miembros del Ejército Nacional por parte de las disidencias; amenazas a la seguridad nacional; eventuales vínculos con financiación de campañas políticas; alianzas entre estructuras ilegales; y la creación de empresas de vigilancia al servicio de grupos criminales. Todos estos elementos han surgido del análisis técnico y forense de los dispositivos incautados, que ahora son pieza central para establecer el alcance de la infiltración de las disidencias y las responsabilidades institucionales que se deriven de este caso, revelados por el informe de Noticias Caracol.
La Superintendencia de Vigilancia de Seguridad Privada y la Aeronáutica Civil emitieron una circular que establece las reglas para el uso de drones en actividades de vigilancia privada. La medida busca unificar criterios y fijar un marco claro para la operación de estas aeronaves no tripuladas, cuyo uso ha crecido de forma acelerada en el sector.De acuerdo con la circular, las empresas solo podrán operar drones si cuentan con una licencia de funcionamiento vigente y con la autorización de medio tecnológico otorgada por la Supervigilancia. Además, deberán certificarse como explotadores UAS (Sistema de Aeronave no Tripulada) ante la Aerocivil y garantizar que tanto los equipos como los pilotos cumplan con los requisitos técnicos y de formación exigidos por la autoridad aeronáutica. Cada dron deberá ser registrado ante la Supervigilancia antes de entrar en operación.“Los drones sólo podrán emplearse para actividades de vigilancia y seguridad privada orientadas a la captura de imágenes o datos. Queda prohibido su uso para transporte de artículos, traslado de armas, manejo de mercancías peligrosas o cualquier actividad que no esté contemplada en la normativa aeronáutica”, explicó Miguel De la Hoz García, jefe de la Oficina Jurídica de la Supervigilancia.La circular también incluye un régimen de transición para facilitar la implementación, es decir que la norma vigente seguirá aplicándose según lo disponga la Aerocivil. Las empresas que no cuenten con certificación deberán iniciar los trámites, mientras que quienes ya la tengan deberán registrar formalmente sus equipos ante la Supervigilancia para continuar operando dentro del marco legal.Las entidades reiteraron la importancia de que todas las empresas del sector revisen la circular, verifiquen el cumplimiento de los requisitos y realicen los trámites necesarios para garantizar un uso seguro y responsable de esta tecnología.
En Colombia, la seguridad privada cumple un papel fundamental en los conjuntos residenciales, donde su objetivo principal es garantizar la tranquilidad de los habitantes y mantener el control de acceso en la propiedad horizontal. Sin embargo, el trabajo de los vigilantes está regulado por normas laborales y legales que deben respetarse tanto por las empresas de vigilancia como por las administraciones de los conjuntos.Uno de los temas que recientemente ha generado debate tiene que ver con los horarios y pagos del personal de seguridad. Con la nueva reforma laboral, los vigilantes recibirán un reconocimiento adicional por recargos nocturnos, dominicales y festivos, lo que representa una mejora en sus condiciones laborales y un avance para un gremio que desempeña un rol clave en la protección de los ciudadanos.Qué dice la ley sobre los trasteos y derechos de los residentesPese a estas mejoras, se han reportado casos en los que algunos residentes denuncian prácticas indebidas por parte de vigilantes, especialmente cuando impiden el retiro de pertenencias debido a deudas pendientes con la administración, acción que no está permitida por la ley.De acuerdo con la Ley 675 de 2001, que regula el régimen de propiedad horizontal en Colombia, los copropietarios están obligados a pagar las cuotas de administración, pero la mora en esos pagos no autoriza a la administración ni al personal de vigilancia a imponer sanciones que limiten los derechos de los residentes o su libre movilidad.En otras palabras, si un habitante desea realizar un trasteo o retirar sus pertenencias por cualquier motivo, el vigilante no puede impedirlo ni retener objetos personales, ya que estaría vulnerando derechos fundamentales del propietario o arrendatario. Además, la administración no tiene la facultad de ordenar dichas restricciones, por lo que hacerlo podría derivar en sanciones legales.El rol del personal de seguridad debe limitarse estrictamente a la vigilancia, el control de acceso y la protección de las instalaciones. No incluye acciones coercitivas relacionadas con deudas. Por ello, las administraciones deben abstenerse de promover estas prácticas y, en caso de mora, recurrir a mecanismos legales de cobro que no afecten la dignidad ni los derechos de los residentes.
En Colombia, los vigilantes tienen de su lado una ley que protege sus derechos laborales y, además, garantiza que las empresas de seguridad no puedan evadir ciertos pagos y responsabilidades. Se trata de la Ley 1920 del año 2018, conocida como la “Ley del Vigilante”, impulsada por el senador Luis Fernando Velasco con el propósito de mejorar las condiciones laborales del gremio y reconocer el trabajo de quienes prestan servicios de vigilancia y seguridad privada en el país.Desde que la norma entró en vigencia, significó un cambio importante para miles de trabajadores que por años sufrieron condiciones precarias. Además de establecer una jornada laboral y beneficios mínimos, la ley obliga a las empresas a contratar un seguro de vida colectivo, garantizando la protección del personal operativo las 24 horas del día.¿Qué deben pagar obligatoriamente las empresas a los vigilantes?Según el artículo 5 de la norma, cada empresa, cooperativa o departamento de seguridad privada está obligada a contratar cada año un seguro de vida colectivo que ampare a todo su personal. El seguro debe cubrirlos durante las 24 horas del día, sin importar si se encuentran o no en servicio.Las empresas no pueden evadir esta responsabilidad, ya que son ellas las que deben financiar completamente el seguro, sin descontarlo del salario del trabajador. Además, constituye un requisito obligatorio para obtener, mantener o renovar la licencia de funcionamiento ante la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada.Es decir, la empresa que no cumpla con esta obligación no puede operar legalmente en el país. Por otro lado, la ley establece que el costo del seguro debe ser considerado como un gasto directo dentro de la estructura de costos que la Superintendencia emplea para fijar las tarifas mínimas del servicio de vigilancia. Con esta medida se evita que los empresarios aleguen falta de recursos o utilicen esa excusa para no pagar el seguro de sus empleados.Estas son las nuevas condiciones laborales para los vigilantesLa Ley del Vigilante también reguló aspectos clave en la jornada laboral, estableciendo un límite de ocho horas diarias y un máximo de 60 horas a la semana. Esta medida busca evitar la sobreexplotación que por años golpeó a este sector, en el que muchos trabajadores cumplían turnos extensos sin una remuneración justa.Otro de los objetivos de esta norma es promover la inclusión de mujeres y personas mayores de 45 años en el sector, así como fortalecer el profesionalismo de los trabajadores a través de programas académicos que permitan una formación técnica y tecnológica en seguridad.¿Qué deben hacer las empresas para conservar la licencia?El artículo 4 de la Ley 1920 también indica que las cooperativas especializadas en vigilancia deben adjuntar, al momento de solicitar su licencia, una copia del régimen de trabajo, previsión, seguridad social y compensaciones aprobado por el Ministerio de Trabajo. Es decir, la empresa debe demostrar que cumple con todas las normas laborales y de protección al trabajador.De no hacerlo, la Superintendencia de Vigilancia puede negar, suspender o revocar la licencia de funcionamiento, dejando a la empresa sin la posibilidad de prestar sus servicios en el país.
El superintendente de Vigilancia y Seguridad Privada, Larry Álvarez, lanzó una alerta sobre el uso de empresas fachadas por parte de estructuras criminales para acceder a armas y camuflar sus operaciones ilegales.Según explicó el funcionario, integrantes de bandas delincuenciales se infiltran en compañías legalmente constituidas, lo que les permite operar bajo una aparente legalidad mientras fortalecen su accionar criminal. “Son situaciones que está viviendo el país. Esta Superintendencia está tomando decisiones frente a esto y pronto conocerán resultados”, aseguró Álvarez.El superintendente señaló que ya se tienen identificadas varias de estas empresas y que se implementará un control más riguroso en la vigilancia privada para evitar que sean utilizadas como plataformas de criminalidad. “El Estado está comprometido en el control y manejo de las armas. No vamos a permitir que sigan delinquiendo bajo esta modalidad”, puntualizó.Álvarez explicó que una de las estrategias será el control directo y más estricto sobre las empresas de vigilancia para verificar su operación, sus permisos y el personal vinculado, con el fin de frenar el uso ilegal de estos espacios por parte de organizaciones criminales.Finalmente, el funcionario recalcó que estas medidas buscan proteger la seguridad ciudadana y reforzar la confianza en el sector de la vigilancia privada, que en su mayoría cumple con la normatividad y presta un servicio legítimo al país.
El sector de la vigilancia y seguridad privada en Colombia, que genera más de 450 mil empleos directos y factura cerca de 14,8 billones de pesos al año, enfrenta serios obstáculos para operar debido a la falta de continuidad en la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada y las demoras en la expedición de permisos de armas. Así lo advirtió José Saavedra, presidente de ECOS, Empresas Colombianas de Seguridad.“En lo que va del actual gobierno hemos tenido cuatro superintendentes diferentes. Esto impide que existan planes, mesas de trabajo o continuidad en los programas, y genera un cuello de botella enorme para el sector, especialmente en lo relacionado con la compra de armas, que son herramientas esenciales para la labor de protección”, aseguró Saavedra.El dirigente gremial señaló que esta situación se vuelve aún más crítica en el contexto de la seguridad de líderes políticos y sociales, pues aunque la Unidad Nacional de Protección (UNP) ha reforzado esquemas, las empresas que proveen el personal carecen de los permisos necesarios para dotar a sus equipos.Saavedra también rechazó declaraciones del presidente Gustavo Petro, quien vinculó en el pasado a las compañías de vigilancia con estructuras paramilitares.“Nada más alejado de la realidad. Nosotros cuidamos colegios, universidades, centros comerciales y ciudadanos de bien. Llevamos más de 60 años prestando un servicio esencial para el país”, dijo.El gremio, compuesto por 927 empresas que cubren sectores como financiero, hidrocarburos, puertos, aeropuertos y conjuntos residenciales, asegura estar preparado para asumir nuevos retos, como la posible participación en la construcción y administración de cárceles para sindicados, con el fin de mitigar el hacinamiento en estaciones de policía y URI.En el Congreso Nacional de Seguridad Privada, que se desarrolla esta semana en Bucaramanga, los empresarios buscan dialogar con precandidatos presidenciales sobre el futuro del sector y plantear soluciones frente a la inestabilidad institucional y las reformas que afectan sus tarifas y costos laborales.“El país sigue creyendo en la seguridad privada. Estuvimos de pie en la pandemia, cuando muchos sectores tuvieron que cerrar, y seguimos aquí, las 24 horas del día, los 365 días del año. Lo que necesitamos son reglas claras y estabilidad para poder responder a las necesidades de los colombianos”, concluyó Saavedra.
Un nuevo choque entre el sector de la seguridad privada y el gobierno del presidente Gustavo Petro se desató tras las recientes declaraciones del mandatario, quien señaló la presencia de estructuras ilegales dentro de las empresas del gremio. Para Nicolás Botero, presidente ejecutivo de FedeSeguridad, estas afirmaciones caen como un “balde de agua fría”.“Hace dos semanas nos pronunciamos respaldando las investigaciones que el presidente pedía sobre la ilegalidad en nuestro sector. Nosotros representamos a un conjunto muy importante de empresas legales, cuya mayor petición es el cumplimiento de la ley. Hemos insistido en la necesidad de actualizar la regulación y fortalecer la Superintendencia de Vigilancia, que hoy está desbordada de trámites”, dijo Botero.Botero enfatizó que las empresas de seguridad privada llevan 30 años operando bajo normas desactualizadas, lo que ha generado vacíos y lagunas legales que facilitan la infiltración de estructuras criminales. Asegura además que han solicitado reiteradamente el fortalecimiento de la Superintendencia de Vigilancia, un órgano adscrito al Ministerio de Defensa, sin obtener respuesta efectiva.“Solo se benefician los criminales”Nicolás Botero fue enfático en señalar que la falta de control y actualización normativa termina favoreciendo a los delincuentes. “Solo se benefician los criminales, los ilegales y quienes abusan de la debilidad del Estado para controlar nuestro sector”.Asimismo, reconoció que hay casos en los que delincuentes han logrado infiltrarse en el sistema de seguridad privada y han utilizado credenciales y recursos estatales para operar con total impunidad. “Es decir, que utilicen también camionetas de la UNP, armas que entrega la unidad del Departamento de Control Comercio y Armas del Ejército. Estamos en un tradicional justos por pecadores”.El presidente de FedeSeguridad advirtió que la situación afecta la reputación de las empresas legales y pone en riesgo la vida de empresarios y trabajadores del sector, quienes cumplen con todas las normas laborales y legales.“Si hay mafiosos, ¿quién les entregó los permisos?”: FedeSeguridadBotero también cuestionó la responsabilidad del gobierno en la situación, asegurando que si hay criminales delinquiendo bajo la fachada de empresas de seguridad privada, fueron las mismas entidades estatales las que les entregaron los permisos. “Si el presidente está diciendo que aquí hay mafiosos, paramilitares y narcotraficantes con licencias, no está diciendo nada diferente a que fue la Superintendencia la que les otorgó esos permisos”, declaró.El líder gremial reiteró el respaldo del sector a las investigaciones contra la ilegalidad, pero pidió que no se estigmatice a las empresas que cumplen con la ley. “Invitamos al Gobierno a investigar, pero también a no generalizar. No se puede poner en riesgo la seguridad jurídica y la integridad de un sector que emplea a miles de colombianos y que trabaja por la protección de la ciudadanía”, concluyó Botero.
La empresa de seguridad privada Pretorian Security Ltda. rechazó este miércoles los señalamientos de la Fiscalía General de la Nación que la vinculan a una red de empresas presuntamente involucradas en la emisión irregular de salvoconductos y credenciales para escoltas de cabecillas criminales. La compañía defendió la legalidad de sus procesos y subrayó su cumplimiento con la normatividad vigente.Pretorian Security enfatizó que las empresas de seguridad privada no tienen la facultad de expedir salvoconductos ni acreditar escoltas. La Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada es la única entidad con autoridad para otorgar certificaciones y permisos, lo que significa que el personal solo puede ser contratado tras su aval.La compañía explicó que los procesos de contratación incluyen la verificación de antecedentes judiciales, disciplinarios y administrativos a través de organismos como la Policía Nacional, la Procuraduría General de la Nación y la Registraduría Nacional del Estado Civil. En este sentido, las empresas de seguridad confían en la información oficial proporcionada por dichas entidades para garantizar que sus contrataciones cumplen con la normativa vigente.Pretorian Security hizo un llamado a las autoridades para que realicen investigaciones diferenciadas y eviten generalizaciones que puedan afectar la reputación del sector de seguridad privada. La empresa reiteró su disposición para colaborar con las autoridades y reafirmó su compromiso con la legalidad y la seguridad en Colombia.Las declaraciones de Pretorian Security surgen tras el anuncio de la Policía Nacional sobre la desarticulación de un holding criminal conformado por tres empresas de seguridad. Según las autoridades, estas compañías vinculaban falsos escoltas a cabecillas de grupos ilegales, dotándolos de permisos y salvoconductos obtenidos de manera fraudulenta.En el operativo fueron capturados tres representantes legales de las empresas implicadas, quienes enfrentarán cargos por concierto para delinquir agravado con fines de lavado de activos y enriquecimiento ilícito. La Policía estableció que al menos 60 de los escoltas certificados irregularmente tenían antecedentes penales y, en algunos casos, nexos con organizaciones criminales.Ante esta situación, Pretorian Security insiste en la transparencia de sus procesos y en la importancia de que las investigaciones se lleven a cabo con precisión, sin afectar a empresas que operan dentro del marco legal
Prohibidos quedaron los patrullajes y cualquier tipo de operaciones de seguridad privada que sustituyan la labor de la Policía en Sincelejo, pues así lo anunció el ministro de Defensa, Iván Velásquez, a partir de una decisión que tomó la Supervigilancia sobre el frente de seguridad motorizado y armado que puso en operación el alcalde de la capital sucreña, Yahir Acuña.La Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada realizó el pasado 21 de junio una visita extraordinaria de inspección a la empresa de Vigilancia y Seguridad Privada Vipers LTDA, la cual fue contratada por la Alcaldía de Sincelejo para supuestamente proteger colegios, obras de infraestructura y otros espacios que pertenecen o están bajo la administración municipal.En dicha visita, la Supervigilancia revisó la prestación del contrato suscrito entre el municipio de Sincelejo y la empresa mencionada, y a partir de allí ordenó “la suspensión inmediata de actividades de patrullaje y en general de todas aquellas que impliquen la conservación y restablecimiento del orden público, por tratarse de actividades exclusivamente reservadas a la fuerza pública en ejercicio de su misión constitucional".Después de toda esta polémica, la Supervigilancia aprovechó para “reiterar el llamado tanto al sector de la vigilancia y seguridad privada como a los contratantes a tener en cuenta que la prestación de cualquier servicio de este tipo “debe ceñirse de manera estricta a lo dispuesto en el Decreto Ley 356 de 1994 – Estatuto de Vigilancia y Seguridad Privada”.
Alfonso Manzur Arrieta, hasta ayer 7 de marzo, fue el responsable de la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, pues dejó su cargo. El ministro de Defensa, Iván Velásquez, designó a Raúl Alfonso Gutiérrez Romero como superintendente de Vigilancia encargado en reemplazo de Manzur Arrieta.Alfonso Manzur, es un militar retirado de la Armada Nacional, con especialidad en Inteligencia Naval, y con una destacada carrera académica, ha sido una figura influyente en el ámbito de seguridad y defensa en Colombia. Manzur Arrieta es reconocido por ser el fundador y director general de "Veteranos por Colombia", una organización que ha tenido un papel activo en la defensa de los derechos de los veteranos de guerra.Manzur Arrieta desempeñaba este cargo desde septiembre de 2022 cuando el presidente Gustavo Petro lo nombró.
Un juez de control de garantías impuso medida de aseguramiento en centro carcelario contra Jhonatan Steven Villalobos Aguilón, alias 'Tom', y Yeiner Enrique Freyde Tolimán, alias 'Trenzas', señalados de integrar una red de apoyo de la estructura Jaime Martínez de las disidencias de las Farc y de participar presuntamente en el atentado terrorista perpetrado contra el cantón militar Pichincha, en Cali ,Valle del Cauca, el pasado 24 de abril, ataque que dejó dos mujeres heridas y ocasionó cuantiosos daños materiales.De acuerdo con la investigación de la Fiscalía, las evidencias recopiladas indican que alias 'Tom' habría adquirido por 20 millones de pesos la buseta escolar que posteriormente fue utilizada en el atentado. Según el ente acusador, además de realizar el trámite de traspaso del vehículo, lo habría puesto a disposición de otros integrantes de la organización para acondicionarlo con cilindros bomba que posteriormente fueron activados en las inmediaciones de la instalación militar.Por su parte, alias 'Trenzas' es investigado por, presuntamente, movilizarse en una motocicleta de su propiedad para alertar sobre la presencia de controles de la fuerza pública y facilitar el recorrido de la buseta hasta el lugar donde fueron detonados los artefactos explosivos improvisados.Los dos procesados fueron capturados durante diligencias de registro y allanamiento adelantadas de manera conjunta por funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía y unidades de la Policía Nacional en las comunas 3, 13 y 15 de Cali. Durante los operativos fueron incautadas varias bolsas con pentolita, teléfonos celulares, cordón detonante, cartillas y material impreso alusivo a las disidencias de las Farc, además de una motocicleta que haría parte de los elementos de prueba dentro de la investigación.Un fiscal especializado contra el Crimen Organizado imputó a los capturados, de acuerdo con su presunta participación individual, los delitos de concierto para delinquir agravado, homicidio en grado de tentativa, terrorismo, daño en bien ajeno y fabricación, tráfico y porte de armas, municiones de uso restringido, de uso privativo de las Fuerzas Armadas o explosivos.Durante las audiencias preliminares, ninguno de los dos procesados aceptó los cargos formulados por la Fiscalía. No obstante, el juez consideró procedente imponerles medida de aseguramiento privativa de la libertad en establecimiento carcelario mientras avanzan las investigaciones por su presunta participación en el atentado contra el Cantón Militar Pichincha de Cali.
El presidente electo, Abelardo De La Espriella, anunció este viernes el primer integrante de su gabinete ministerial. A través de sus redes sociales confirmó que Rodrigo Lara será el nuevo ministro del Interior, el primer nombre oficial de su equipo de gobierno.En la publicación, De La Espriella destacó la trayectoria política y profesional de Lara, a quien describió como "emprendedor, abogado, docente universitario, senador de la República, presidente de la Cámara de Representantes y zar anticorrupción". Además, resaltó que "nunca, a pesar de haber sido víctima de la violencia, dejó de trabajar por su patria", y aseguró que "nunca renunció a sus principios" ni dejó de legislar "para las madres, los estudiantes y los pacientes que esperaban una oportunidad".El mandatario electo también exaltó que Rodrigo Lara "nunca ha dejado de combatir", en un mensaje con el que presentó oficialmente al dirigente político como el encargado de liderar el Ministerio del Interior durante el próximo cuatrienio.Con este anuncio comienza la conformación del gabinete del nuevo gobierno. Se espera que en el transcurso del día el presidente electo revele nuevos nombres de quienes asumirán las diferentes carteras ministeriales y tendrán la responsabilidad de ejecutar las principales políticas de su administración.¿Quién es Rodrigo Lara Restrepo?Con una trayectoria de más de dos décadas en el sector público y la academia, Rodrigo Lara es abogado de la Universidad Externado de Colombia, especialista en el Instituto de Estudios Políticos de París y magíster de la Escuela Nacional de Administración de Francia (ENA). A lo largo de su carrera ha ocupado cargos estratégicos relacionados con la modernización del Estado, la lucha contra la corrupción y el fortalecimiento institucional.En el ámbito gubernamental, se desempeñó como asesor externo del Ministerio del Interior en temas de ordenamiento territorial y como asesor del Alto Consejero Presidencial para la Acción Social. En 2006 fue designado director del Programa Presidencial de Modernización, Eficiencia, Transparencia y Lucha contra la Corrupción, responsabilidad por la que fue reconocido como el "zar Anticorrupción" del Gobierno.Desde 2002 ha ejercido como docente e investigador de la Universidad Externado de Colombia, donde ha participado en estudios sobre reformas del Estado, fortalecimiento de los organismos de control y desarrollo de las entidades territoriales. Además, ha publicado diversos artículos especializados sobre control fiscal, regionalización, finanzas territoriales y los sistemas presidencial y parlamentario.En su carrera política, Lara asumió en abril de 2008 una curul en el Senado como vocero de Cambio Radical, en reemplazo de Germán Vargas Lleras. Posteriormente fue representante a la Cámara por Bogotá durante el periodo 2014-2018. En 2023, fue candidato a la Alcaldía de Bogotá.
La crisis financiera que enfrenta Canacol Energy comienza a generar preocupación en diferentes sectores económicos del país, luego de que una corte en Alberta (Canadá) autorizara, dentro del proceso de reestructuración de la compañía, la terminación anticipada de varios contratos de suministro de gas. La decisión, que aún deberá ser evaluada por la Superintendencia de Sociedades en Colombia, encendió las alarmas entre empresas e industrias que dependen del combustible para mantener sus operaciones.Una de las voces más preocupadas es la de Ricardo Gaviria, presidente de Cerro Matoso, quien advirtió en entrevista con Mañanas Blu que la continuidad de la operación de la mina de ferroníquel depende directamente del abastecimiento de gas natural y que una interrupción del suministro tendría consecuencias económicas y sociales de gran magnitud.Sin gas, Cerro Matoso tendría que detener su producciónDurante la entrevista, Gaviria fue enfático en señalar que el gas natural es un insumo indispensable para el funcionamiento de la planta industrial ubicada en Montelíbano, Córdoba."Nosotros sin gas simplemente no podemos operar y resulta que las líneas de producción se tendrían que parar. (...) La reparación de una línea sería alrededor de 450 mil millones de pesos y la otra costaría más o menos 770 mil millones de pesos", afirmó el directivo.Explicó que un eventual apagado de los hornos industriales provocaría daños irreversibles en los materiales refractarios, lo que obligaría a realizar millonarias reparaciones antes de reiniciar la producción.Además del impacto operativo, Gaviria advirtió que una suspensión de actividades pondría en riesgo el sustento de miles de familias."Somos más o menos 2.000 empleados entre directos e indirectos y alrededor de 50.000 personas dependen de la operación de Cerro Matoso en el territorio", sostuvo.La preocupación se extiende a toda la Costa CaribeEl presidente de Cerro Matoso señaló que la problemática trasciende el ámbito empresarial, pues una parte significativa del suministro de gas en la región Caribe depende de Canacol Energy.Según explicó, la eventual cancelación de contratos podría afectar tanto a grandes industrias como a usuarios residenciales, en un contexto en el que Colombia enfrenta una reducción en las reservas de gas y una creciente necesidad de importar este energético."No sería solo la demanda nuestra de Cerro Matoso, sino la demanda del 50% de las poblaciones de la Costa Caribe colombiana", indicó durante la entrevista.Esta situación se suma a las advertencias que han realizado empresas distribuidoras del servicio de gas natural sobre los riesgos que tendría una disminución en el abastecimiento nacional.Importar gas no sería una solución viableConsultado sobre posibles planes de contingencia, Gaviria reconoció que actualmente no existe una alternativa inmediata para reemplazar el suministro que entrega Canacol.Explicó que el país cuenta únicamente con una planta de regasificación en Cartagena y que depender completamente del gas importado elevaría considerablemente los costos de operación."Tendríamos que importarlo, pero además con unos costos altísimos que no harían la operación viable y sostenible desde el punto de vista financiero", aseguró.A esto se suma la limitada infraestructura disponible para atender un aumento significativo en la demanda de gas importado.Cerro Matoso apelará la decisión de la Corte canadienseEl directivo aclaró que la autorización otorgada por la Corte de Alberta no consiste en una suspensión temporal de los contratos, sino en la posibilidad de terminarlos anticipadamente, situación que considera mucho más delicada.Por ello anunció que la empresa ejercerá los recursos legales disponibles: "Tenemos 21 días para apelar este fallo y le vamos a solicitar a la Corte canadiense una segunda instancia con el fin de que se revoque esta decisión", explicó.Mientras se desarrolla ese proceso, Cerro Matoso espera que las autoridades colombianas intervengan dentro de sus competencias para proteger la estabilidad del sistema de suministro de gas.Llamado al Gobierno y a las autoridadesDurante la entrevista, Gaviria hizo un llamado a la Superintendencia de Sociedades, la Superintendencia de Servicios Públicos, la Agencia Nacional de Hidrocarburos y al Ministerio de Minas y Energía para buscar una solución que permita garantizar el abastecimiento.El directivo insistió en que una renegociación contractual es diferente a la cancelación unilateral de los acuerdos vigentes: "Tenemos que garantizar el ordenamiento jurídico y los derechos que se tienen ante estos contratos. Una cosa es renegociar un contrato y otra muy distinta es cancelarlo", manifestó.Asimismo, señaló que diferentes empresas consumidoras de gas han intentado dialogar con Canacol para encontrar mecanismos que ayuden a superar su crisis financiera sin afectar el cumplimiento de los contratos, aunque hasta ahora esas conversaciones no han prosperado.
Cambio Radical le hizo una solicitud tanto a la Procuraduría como a la Contraloría para que se conformen unos equipos de vigilancia y control en todas las entidades del Estado. La idea, según dicen desde esta colectividad, es hacer control a los recursos públicos durante la transición al nuevo gobierno."Con la llegada del nuevo Gobierno, cuyo mandato inicia el próximo 7 de agosto, resulta imperativo que los organismo de control del Estado ejerzan una y sin concesiones sobre los procesos contractuales que se adelanten o pretendan celebrarse en todas las entidades públicas del orden nacional y territorial", dice la carta del partido.Es importante recordar que el presidente electo Abelardo De La Espriella ya está conformando sus equipos de empalme. Desde Cambio Radical le piden a la Procuraduría y Contraloría que monitoreen en tiempo real los procesos de contratación e impidan la celebración de contratos que comprometan indebidamente el presupuesto público o afecten la capacidad de gestión del gobierno entrante."El Gobierno en curso ha demostrado, a lo largo de su periodo, que la contratación pública no ha sido respetada ni protegida; las adjudicaciones irregulares, la falta de transparencia en los procesos contractuales y el detrimento del patrimonio público ha sido una constante que compromete los recursos del Estado y lesiona gravemente los intereses de los colombianos", dice Cambio Radical.
La Corte Constitucional recibió para estudio una demanda presentada contra la Ley 2578 de 2026, norma que estableció el 9 de julio como día festivo nacional en homenaje a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. Con este proceso, el alto tribunal deberá determinar si la creación del nuevo festivo es compatible con los principios establecidos en la Constitución Política.La acción fue presentada por el ciudadano Rodrigo Ospina Ortiz, quien sostiene que la ley desconoce el principio de neutralidad religiosa que debe regir al Estado colombiano. Según expuso en la demanda, declarar un día de descanso obligatorio para rendir homenaje exclusivamente a una figura central de la religión católica podría vulnerar el carácter laico de las instituciones públicas y el principio de igualdad frente a las distintas confesiones religiosas.Además de los reparos de carácter constitucional, el demandante planteó cuestionamientos relacionados con las consecuencias económicas de la medida. En su criterio, la creación de un nuevo día festivo implica efectos sobre la planeación institucional, la organización de los turnos laborales y el incremento de costos, tanto para las entidades públicas como para el sector privado.La Ley 2578 de 2026 convirtió oficialmente el 9 de julio en día festivo nacional en conmemoración de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, patrona de Colombia. En su contenido, la norma resalta la importancia histórica, cultural y religiosa de esta celebración, especialmente en el municipio de Chiquinquirá, en Boyacá, considerado uno de los principales centros de peregrinación del país.Con la demanda ya radicada, corresponderá ahora a la Corte Constitucional adelantar el estudio de fondo para establecer si la creación de este nuevo festivo se ajusta a los mandatos de la ley o, por el contrario, vulnera el principio de separación entre el Estado y las confesiones religiosas.Mientras se surte ese análisis constitucional y no exista una decisión definitiva del alto tribunal, la Ley 2578 de 2026 continúa vigente, por lo que el 9 de julio mantiene su condición de día festivo nacional en Colombia.