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El fútbol femenino da ejemplo: nos enseñaron un buen trabajo de equipo, disciplina y sacrificio

A estas campeonas todavía muchos las llaman “niñas” con cierta condescendencia, siendo unas adultas dueñas de grandes habilidades.

Alberto Linero
Alberto Linero
Foto: AFP, Instagram @Plinero

La Copa América de fútbol femenino fue un éxito a todo nivel. Las jugadoras de la tricolor nos emocionaron con su subcampeonato y clasificación al Mundial. El torneo permitió valorar las habilidades y el talento de estas mujeres deportistas, quienes generaron alegría en la afición colombiana. Las felicitamos y nos sentimos orgullosos de ellas, ya que nos enseñaron un buen trabajo de equipo, disciplina y sacrificio, que siempre son un mensaje necesario para una sociedad como la nuestra.

También fue una ocasión para fijarnos en la poca importancia que se la ha dado al fútbol femenino en Colombia. De hecho, en este segundo semestre no habrá Liga profesional porque no han resultado el número de equipos suficientes para hacer un torneo decente, lo que sin duda expresa que no hay un buen trabajo desde las divisiones inferiores a nivel de clubes deportivos, porque talento sí hay, y así lo demuestra el que hoy por hoy hayan clasificado a los mundiales Sub 17, Sub 20 y mayores.

Se espera que el dinero ganado en este torneo pueda invertirse en el trabajo de las líneas básicas, La FCF recibirá 500 mil dólares por la clasificación de Colombia a la final del torneo. Aunque en esta ocasión la afición acompañó a la selección, y hubo 23.000 asistentes al partido final contra Brasil, en los partidos del rentado colombiano las asistencias no son nutridas. Es decir, así como le exigimos a los directivos que organicen bien el fútbol profesional femenino, también es necesario que nosotros vayamos al estadio y apoyemos el deporte.

A veces nos quedamos simplemente con el reclamo y la protesta, pero no nos comprometemos con hacer que las realidades cambien. Este tipo de torneos también son una invitación para seguir enfrentando las costumbres machistas que aún tenemos en nuestra sociedad, y posibilitar relaciones desde la equidad de género. Una muestra de eso es que todavía muchos las llaman “niñas” con cierta condescendencia, siendo unas adultas dueñas de grandes habilidades. El fútbol femenino nos sigue enseñando que la práctica de deportes no tiene género, sino que es para todos los humanos.

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