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Hay que entender bien qué es la teología de la liberación y no caer en simplificaciones

Vivir a la manera de Jesús significa un compromiso con el pobre, con el vulnerable. Dios está a favor del marginado y lucha por él.

Alberto Linero /Foto: Instagram @PLinero
Alberto Linero /Foto: Instagram @PLinero

He vivido orgulloso de mis clases de teología en la facultad de la Universidad Javeriana. Recuerdo emocionado las agudas reflexiones de Alberto Parra, los brillantes cuestionamientos de Alberto Munera y las profundas reflexiones bíblicas de Carlos Bravo o de Gustavo Baena. Fue una formación seria, sistemática, en la que había un esfuerzo por encarnarla en el aquí y el ahora de nuestro quehacer diario.

Partía de una mediación socioanálitica que nos permitiera entender las dinámicas que definían nuestras vidas, y conocer el dato desde el cuál se haría teología. Luego, había una mediación hermenéutica desde los textos sagrados y el magisterio eclesial, para comprometernos en una praxis de liberación y superación del mal en todas sus manifestaciones.

Este modo de hacer teología generaba siempre un compromiso con el pobre, con el vulnerable, que es una constante de toda la historia de salvación, y que encontró en Jesús su plenitud. Dios está a favor del marginado y lucha por él, así queda expresado en los profetas, en los evangelios, en el ministerio de Jesús y, por ejemplo, en el cántico del Magníficat de María.

Quien quiera vivir a la manera de Jesús, tendrá que hacer un compromiso en favor del más necesitado. Esto, el teólogo Gustavo Gutiérrez lo llama “reflexión crítica sobre la praxis histórica a la luz de la fe”. Este quehacer teológico fue entendido como “teología de la liberación”. Tuvo muchos reparos en Europa, especialmente en el Vaticano, donde en ese entonces el cardenal Ratzinger -después Benedicto XVI-, en 1984 decía que le reprochaba a esta su: "falta de competencia, porque se deduce del Evangelio y se eleva al nivel de teología, lo que en realidad no debería ser más que una ética social o una teoría social, incluso si, naturalmente, coincide con los postulados fundamentales del Evangelio" cierro cita. Fueron varios los teólogos latinoamericanos callados por el Vaticano por el ejercicio de esta disciplina: Leonardo Boff y Jon Sobrino.

En estos días en los que ha habido manifestaciones en las redes en torno a esta manera de hacer teología, por un tuit de la senadora María Fernanda Cabal que decía: “Los sacerdotes comunistas de la teología de la liberación son jesuitas, claretianos y redentoristas. Expertos en movilización de masas…”, es importante entender bien qué es la teología de la liberación y no caer en simplificaciones o generalizaciones, que no solo desfiguran el actuar de algunos presbíteros, sino que no expresan la esencia de su acción de vida, que está en vivir a la manera de Jesús.

Escuche a Alberto Linero en Mañanas BLU:

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