Debido a la crisis en el Hospital Alma Máter de Medellín, desde este viernes, especialistas de 24 áreas anunciaron la suspensión de servicios ambulatorios por la falta de pagos. Mientras profesionales denuncian el cierre de 100 camas de hospitalización, directivos de la entidad responsabilizan a Savia Salud y Nueva EPS que no les han girado los recursos por $162.000 millones
Las deudas asfixian cada vez más al hospital universitario de la Universidad de Antioquia, que aunque ya se conocía que enfrenta una grave crisis financiera, se agudizó en las últimas horas tras el anuncio de un grupo de profesionales de la salud sobre la suspensión desde este viernes 15 de mayo de 24 especialidades médicas ante la insostenibilidad económica y el déficit de talento humano del centro médico.
Según el cuerpo médico, se trata de los servicios de consulta externa, cirugía ambulatoria y cirugía electiva o programada. El servicio de hematología mantendrá como única excepción la atención a través de consulta externa de pacientes que requieran la aplicación de esquemas de quimioterapia para enfermedades malignas.
De igual manera, en el caso del servicio de urgencias solo recibirán a pacientes clasificados como triage 1 y 2. Además, los pacientes remitidos de otras instituciones deberán ser comentados, sin excepción, con los especialistas correspondientes para definir la aceptación, basada en la disponibilidad de insumos, imágenes diagnósticas y capacidad locativa para su cuidado.
Según las cuentas de la gerencia del hospital, la cartera pendiente de las EPS asciende a 330.000 millones de pesos, mientras que lo que está entidad le debe a proveedores, empleados y otros se estima en 420.000 millones, lo que termina afectando a aproximadamente 3.200 familias de empleados, así como a pacientes y estudiantes.
Élmer Gaviria Rivera, director general del Hospital Alma Máter, expuso que de cada 10 pacientes ocho son de las dos EPS que acumulan una deuda por 162.000 millones: nueva EPS por 55.000 millones y Savia Salud por 107.000.
“Y lo que uno evidencia es una tragedia en cada familia que no está teniendo el mínimo vital para funcionar y vivir. Uno trabaja porque necesita el salario y hoy, producto de esa falta de pago sistemático y progresivo de algunas EPSs, el 80% de los pacientes que nosotros atendemos acá son básicamente de Sabia Salud y de nueva EPS”; afirmó Gaviria Rivera.
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Gaviria precisó que si bien un grupo importante de especialistas ha decidido suspender procedimientos y consultas ambulatorias, dejando la atención sólo para los pacientes en condiciones críticas que amenacen la vida, otros han optado por continuar con sus labores, en especial porque muchas personas llegan a la institución cuando su salud está seriamente deteriorada, ante la crisis del sistema.
“Se dice vamos a atender solamente pacientes de triaje uno y triaje dos. No se va a recibir ni atender a ningún otro paciente. Hay algunos especialistas que han planteado que no, que ellos continúan con el compromiso de atender pacientes porque al final no son los pacientes ni los estudiantes los responsables de la crisis. Es un sistema que no permite que a esta institución le lleguen efectivamente los recursos”, aseveró.
Otro punto que abordó es que se han realizado reuniones y diálogos con el Gobierno nacional, en específico con el Ministerio de Salud, la Superintendencia Nacional de Salud y los interventores de las EPS, pero esto no se ha traducido en desembolsos efectivos, lo que mantiene la crisis.
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Por lo pronto, hay que mencionar que el hospital también es un centro académico clave, con 1.200 estudiantes al mes, 11.000 prácticas anuales y 1.440 estudiantes de posgrado, lo que agrava el impacto de la crisis en la formación de talento humano en salud.