El sector gastronómico pasa por un momento complicado en la ciudad de Medellín en donde los altos precios han alejado a los paisas de las mesas, por lo que los restaurantes alzaron la mano y advirtieron que la rentabilidad está prácticamente en cero. La acumulación de gastos laborales, arriendos, materias primas, servicios públicos e impuestos estarían amenazando miles de empleos.
Tan complicada es la situación que los empresarios advierten el panorama como un “apocalipsis”, mientras otros hablaron de resistencia y supervivencia. Según los empresarios, después de varios años de crecimiento acelerado en la apertura de negocios, ahora son cada vez más los establecimientos que luchan por mantenerse abiertos.
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"El apocalipsis, porque estamos enviando una situación muy difícil... Resistencia, porque hoy estamos resistiéndonos a cerrar las puertas, peleando con los altos costos de las materias primas... Una crisis innegable. Acá acá estamos entrando y es la situación no está fácil", afirmaron.
Pero, ¿qué tan caro puede ser ir a un restaurante y comprar comida para dos personas en Medellín? Por ejemplo en un restaurante de hamburguesas con sedes en Ciudad del Río, Laureles o Las Palmas, comprar dos sodas saborizadas, una entrada, dos hamburguesas y dos postres podría valer hasta 220.000 pesos sin contar la inclusión del servicio y lo podría costar el traslado hasta el restaurante, es decir, dos personas se podrían estar gastando hasta 300.000 pesos en una sola salida.
No obstante, parte del incremento de los precios se debe a los aumentos en los precios de las materias primas, especialmente las proteínas, los servicios públicos, los impuestos y los arrendamientos. Ludwing Chimá es empresario vinculado a Vulcano, La Llamita y La Central, explicó cuál es la ecuación para evaluar los precios de un plato de comida en un restaurante de la capital de Antioquia.
"Pero cuando el alcalde sale a decir que es que tenemos nosotros como comerciantes que controlar los precios, la verdad evidencia el desconocimiento de la estructura de costos de un negocio como estos, que cuando te suben la gasolina 17 % y eso impactan las materias primas, tengo que subir precios. Ustedes en sus casas hacen mercado y se dan cuenta que las materias primas han subido impresionantemente", indicó Chimá.
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David Penagos, de los restaurantes Firehouse, aseguró que los impuestos y la normativa que se le impone al sector gastronómico han ocasionado dificultades en la operación, hecho que ha hecho que se eleve la preocupación por el futuro inmediato del comercio que, además, se ha visto afectado por la disminución del precio del dólar.
"La única forma de controlarlo es reduciendo personal, la única. Estamos peor que en pandemia, mucho peor, y y no es y no es no es un secreto. Acá nosotros, en este momento, tenemos una cascada, pero pero una andanada de impuestos directos e indirectos. Una cantidad de sobrecostos que se han venido presentando en los últimos, especialmente en los últimos 4 años", manifestó Penagos.
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Por su parte, otro motivo de preocupación es la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial en donde, según los empresarios, algunas de las restricciones planteadas para las actividades gastronómicas y el consumo de alcohol.
"El plan de ordenamiento territorial que viene va a ser bastante restrictivo para nuestro sector. Trae una cantidad de elementos que cada vez van a a llevarnos más más a la inviabilidad técnica de poder tener un restaurante en la ciudad. La satanización que tiene el plan de ordenamiento territorial frente al tema del consumo de alcohol está restringiendo y convirtiendo casi a un restaurante en un barrio de la ciudad en una discoteca, así la están considerando", afirmó el presidente de Asobares, Juan Pablo Valenzuela.
Frente a este preocupante panorama, el sector propone revisar el impuesto al consumo, estudiar ajustes en las tarifas de industria y comercio, crear incentivos para la contratación nocturna y establecer una mesa de trabajo con las autoridades locales y nacionales con el propósito de volver más atractivo la ida a restaurantes de Medellín.
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Adicionalmente y sobre las quejas por los operativos de las autoridades en zonas como El Lleras o Provenza, la Alcaldía de Medellín indicó que en propósito nunca ha sido alejar al turista de los restaurantes sino combatir la delincuencia transnacional que tiene presencia en estos sitios de la capital de Antioquia.
"Claro que queremos que a los comerciantes de Medellín les vaya bien, pero que no vengan a decir que les va mal porque hacemos operativos de control. A los únicos a los que les tiene que molestar que hagamos cumplir la ley es a los bandidos", concluyó el secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa.