Agustín Pérez, conocido artísticamente como "El Pepe Pérez", tiene un sueño y es tocar junto a los grandes reyes del vallenato. Tiene 12 años y comenzó a tocar casi por casualidad. Hoy comparte tarima con grandes exponentes del género.
La historia musical de Agustín
Arrancó cuando tenía ocho años. Su padre, Rosendo Pérez, médico de profesión y oriundo de Santa Marta, compró un acordeón con el deseo de aprender a tocar.
Sin embargo, al notar que su hijo demostraba un talento innato tras pedirle el instrumento por unos minutos, decidió cederle el acordeón para que fuera él quien continuara la tradición que escuchaba desde pequeño en los viajes familiares junto a su hermana.
"El vallenato me empezó a gustar fue por mi hermana y por mi papá, porque nosotros, cuando viajábamos, ellos siempre nos ponían música vallenata. Vi que esa era mi música. Entonces, yo ya dije, ese es mi género musical, el vallenato es siempre el acordeón, y por eso es que me encanta el vallenato por mis papás", afirmó Agustín.
Pese a los tropiezos físicos, como una fractura en el brazo que en algún momento lo hizo pensar en abandonar el instrumento, la motivación familiar lo mantuvo firme.
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Hoy entrena entre 10 y 12 horas semanales en una academia para perfeccionar su técnica, tono y melodía, superando las dificultades con disciplina.
El talento de "El Pepe Pérez" ya ha pisado importantes escenarios, logrando tocar junto a figuras reconocidas como Álex Manga, Jean Carlos Centeno y próximamente con Jorge Celedón, siendo el propio Manga uno de sus principales impulsores en las tarimas.
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"Mucho con Alex Manga, es el primero que le tengo que decir muchas gracias, porque él es el que me ha montado muchas veces, pero también, mira, me he montado con Jean Carlos, también por ahí, probablemente, ahí va Jorge Celedón", manifestó Agustín.
Más allá de su destreza musical, el joven acordeonero destaca por un sello muy particular: subirse a tarima usando unas distintivas pantuflas con forma de garras, las cuales bautizó como "la garra del Pepe", un recurso con el que busca cautivar y enganchar al público con su música.
Para su madre, Carmen Valencia, la clave está en permitir que los niños desarrollen su talento y se enfoquen en aquello que les apasiona, expresando el orgullo de ver a su hijo marcar la diferencia.
El mayor sueño de Agustín
Consolidarse como un acordeonero profesional, seguir compartiendo escenario con los referentes del vallenato y demostrar que su vida entera gira alrededor de la pasión por el acordeón.