En operaciones conjuntas adelantadas en Antioquia por la Fuerza Pública en los municipios de Nariño y Bello, las autoridades destruyeron maquinaria pesada y unidades de minería ilegal, asestando un duro revés tanto al Clan del Golfo como a los extractores clandestinos que ponían en riesgo la estabilidad de los suelos.
El primer resultado se registró sobre la cuenca del río Samaná, donde tropas del Ejército interceptaron operaciones de la subestructura Gener Morales del Clan del Golfo.
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Allí fueron intervenidas seis unidades de producción minera y se decomisaron estupefacientes como Tusi, base de coca y marihuana, dejando dos capturados y un integrante de la estructura sometido a la justicia.
La acción militar dejó pérdidas a las rentas ilícitas estimadas en más de 2.600 millones de pesos, frenando una capacidad de extracción ilegal calculada en 13.500 gramos de oro al mes.
Entre tanto, en el sector Cañada Negra, en el municipio de Bello, un operativo conjunto entre el Ejército y el Grupo de Carabineros de la Policía permitió intervenir otras dos unidades mineras ilegales.
De acuerdo con el teniente coronel Oscar Bustos Cortés, comandante Batallón de Ingenieros N°4 Pedro Nel Ospina, en el lugar fueron inutilizadas seis máquinas de alto valor, entre excavadoras, retroexcavadoras y clasificadoras avaluadas en más de 1.500 millones de pesos.
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"Durante el procedimiento fueron incautadas seis máquinas entre excavadoras, retroexcavadoras y clasificadoras con un valor aproximado de 1580 millones de pesos. Esta operación representa además una afectación económica estimada de 624.000.000 millones de pesos mensuales", manifestó el comandante Bustos.
Más allá de la afectación económica directa calculada en 624 millones de pesos mensuales, las autoridades advirtieron que esta explotación ponía en peligro inminente la estabilidad de la montaña y las viviendas situadas en la parte superior del sector debido a la grave erosión y remoción de tierra.