La situación de orden público en Anorí, Nordeste antioqueño, es más grave de lo que se conocía inicialmente. El alcalde Gustavo Silva confirmó que fueron ocho las personas secuestradas durante el fin de semana en el corregimiento Liberia-El Charcón, zona limítrofe con el Bajo Cauca y ribereña del río Nechí.
Inicialmente, el Ejército había informado la liberación de cuatro personas, luego de un operativo que incluyó sobrevuelos de la Fuerza Aeroespacial e inserción de tropas en la zona para presionar a los responsables de la retención.
Sin embargo, posteriormente el alcalde Silva informó que tres de las personas retenidas habrían sido asesinadas, al parecer por hombres del Clan del Golfo. Dos cuerpos fueron encontrados en jurisdicción de Cáceres, mientras que las autoridades avanzan en la verificación de lo ocurrido y en la identificación de las víctimas.
La versión entregada por la Policía es más cautelosa. El coronel Luis Muñoz, comandante de la institución en Antioquia, confirmó que el presidente de la junta de Liberia-El Charcón fue liberado y regresó por sus propios medios al corregimiento, sin lesiones. Según explicó, el líder comunitario habría sido retenido junto con tres o cuatro personas más, al parecer mineros informales que no serían habitantes de la zona.
“Hablan de que también se llevaron más personas, pero todo ha sido como una desinformación, y estamos ya aclarando realmente qué es lo que pudo haber pasado aquí con estas personas”, señaló Muñoz.
El oficial agregó que las autoridades conocieron el hallazgo de dos cuerpos que podrían corresponder a personas retenidas junto con el líder comunitario, pero aclaró que aún no habían sido inspeccionados por el CTI, por lo que no existe confirmación oficial sobre su identidad.
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Mientras avanzan las labores de búsqueda y verificación, se desarrolla un consejo de seguridad para establecer qué ocurrió y determinar quiénes estarían detrás de estos hechos.
La situación se presenta pocos días después del asesinato del comandante de Bomberos de Anorí, Deiby Arboleda, ocurrido el 27 de agosto. Tras ese crimen, el gobernador Andrés Julián Rendón había pedido al Gobierno Nacional recuperar el control de Liberia-El Charcón.