La incertidumbre y la angustia se han apoderado de más de 20 hogares del corregimiento de San Cristóbal, en Medellín, donde desde hace varias semanas decenas de familias desconocen el paradero de sus hijos, hermanos y esposos, quienes viajaron al extranjero atraídos por supuestas ofertas laborales que prometían altos salarios y estabilidad económica.
Lo que parecía ser una oportunidad para superar las dificultades económicas terminó convirtiéndose, según las denuncias de sus allegados y las autoridades, en un caso de presunta captación por parte de redes que habrían terminado enviándolos a zonas de combate en medio de la guerra entre Ucrania y Rusia.
Algunos de los jóvenes provienen de familias de escasos recursos y aceptaron las propuestas tras recibir promesas de empleo como vigilantes, personal de seguridad o trabajadores logísticos en Europa.
Sin embargo, con el paso de los días, la comunicación con ellos se volvió cada vez más esporádica hasta desaparecer por completo, lo que ha despertado preocupación de sus seres queridos, quienes hoy temen que hayan sido incorporados a operaciones militares en medio de uno de los conflictos armados más intensos de los últimos años. Así lo narró Sara Restrepo, hermana de Stiven Restrepo, quien dejó el país el pasado 26 de mayo.
"Mi hermano se fue el 26 de mayo, desde eso no tenemos conocimiento dónde está. Sabemos que está en la guerra de Rusia. El 4 de junio nos dicen que pisó mina", dijo.
El caso de San Cristóbal no sería aislado. De acuerdo con estimaciones conocidas por las autoridades, cerca de cinco mil colombianos podrían encontrarse en circunstancias similares. Por eso en las últimas en el corregimiento de San Cristóbal se llevó a cabo una velatón para pedir por el pronto retorno de estas personas. Manuela Mesa es la hermana de Andrés Felipe Mesa.
"Supimos de él el 24 de junio, que estaba herido de muerte, pues, pero lo que pedimos es la rescisión del contrato sea válido o no, porque no solamente es el único que se fue, sino que rogamos por la familia también de muchos otros que están en la guerra o no sabemos si están vivos", explicó.
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Frente a esta situación, el secretario de Paz y Derechos Humanos de la Alcaldía de Medellín, Carlos Arcila, informó que la administración distrital adelanta gestiones con organismos internacionales, autoridades diplomáticas y entidades del Gobierno Nacional para tratar de establecer el paradero de los jóvenes antioqueños y verificar su estado.
El propósito, explicó, es obtener información confiable que permita brindar respuestas a las familias y activar las rutas institucionales necesarias para su eventual protección o repatriación.
"Estamos acompañando a las familias para saber qué ocurrió, pero también saber en qué estado se encuentran sus hijos allá, en Ucrania y Rusia, y poder mirar cómo se puede ayudar. En ese sentido, se ha hablado con los organismos internacionales de la ONU para brindar todo el acompañamiento en derechos humanos y saber de la familia", destacó el funcionario.
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Expertos en derechos humanos han advertido que estas redes de captación suelen operar mediante plataformas digitales y contactos personales, ofreciendo remuneraciones muy superiores a las del mercado y facilitando los trámites de viaje para generar confianza.
Por ello, las autoridades reiteraron el llamado a verificar cuidadosamente cualquier oferta de empleo en el exterior y a acudir únicamente a canales oficiales antes de aceptar propuestas que, lejos de representar una oportunidad, podrían terminar exponiendo a los jóvenes a graves riesgos para su vida e integridad.