Carmelina Palacios, una mujer de 80 años víctima del conflicto armado en el Urabá antioqueño, atraviesa momentos de angustia tras ser despojada del dinero de su indemnización estatal.
Tras madrugar a las cuatro de la mañana, esperar durante horas en la sede del Banco Agrario y lograr reclamar los recursos que gestionó durante años para arreglar su vivienda, dos delincuentes armados la abordaron justo a la entrada de su casa para quitarle todo.
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El hecho ocurrió cuando la mujer regresaba a su inmueble acompañada de sus hijos. En el momento en que estacionaron la motocicleta en la que habían guardado el efectivo dentro del baúl, dos hombres los encañonaron con armas de fuego y los amenazaron de muerte. Al no lograr abrir el compartimento en el sitio debido a la prisa y el pánico, los asaltantes decidieron llevarse el vehículo entero con el dinero adentro.
Horas más tarde, la motocicleta fue hallada abandonada en un canal de agua sobre la vía que comunica a Turbo con Apartadó. El vehículo estaba sumergido y presentaba graves daños mecánicos, pero no había rastro del dinero de la indemnización. Para Carmelina, el dolor va más allá del valor material, pues representa el esfuerzo de años de madrugadas, filas e ilusiones que se perdieron en cuestión de minutos.
"Como que ellos la tiraron a un canal. Entonces, la moto sí, la Policía andaba para ver si la encontraban y la encontraron adentro del canal. Vi un poco de agua por dentro", relató la adulta mayor.
Doña Carmelina solo pide que a los asaltantes les toque el corazón y la conciencia, y que le devuelvan la plata que con tanto sacrificio logró conseguir: "Uno debe ser consciente y de corazón blandito... Yo lo único que quería con mi platica era arreglar mi ranchito, esa era toda la alegría que yo tenía".
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Frente a este hecho contra una adulta mayor, la comunidad del Urabá antioqueño exige a las autoridades acelerar la revisión de las cámaras de seguridad en el corredor Turbo-Apartadó para dar con el paradero de los responsables.