En la tarde del domingo se registraron dos asonadas en zonas rurales del suroccidente del país que, según las autoridades, estarían relacionadas con presiones de grupos armados ilegales para obstaculizar operaciones del Ejército.
El primer caso ocurrió en la vereda La Novillera, corregimiento de Río Claro, en zona rural de Jamundí, Valle del Cauca, donde cerca de 200 personas protagonizaron disturbios con el objetivo de impedir el desarrollo de operativos militares en el sector.
De acuerdo con información oficial, la comunidad habría sido instrumentalizada y constreñida por el grupo armado organizado residual conocido como la estructura Jaime Martínez. En videos que circulan en redes sociales quedaron registrados momentos de alta tensión entre los civiles y las tropas.
Pese a la situación, desde el Ejército se confirmó que las operaciones en la zona continuarán, reiterando su compromiso con la seguridad y el control del territorio.
Un hecho similar se presentó en la vereda Campo Alegre, en el municipio de Mercaderes, Cauca, donde tropas de la Brigada 29 fueron objeto de una asonada por parte de un grupo de personas.
Según las autoridades, estas personas también habrían sido instrumentalizadas, en este caso por la estructura Carlos Patiño, con el fin de presionar a las tropas que adelantan acciones contra economías ilícitas.
Estos hechos se produjeron luego de la destrucción de un laboratorio para el procesamiento de pasta base de coca en la zona. Tras la asonada, los uniformados se replegaron de manera organizada hacia un punto seguro sobre la vía Panamericana, manteniendo el control de la situación.
El Ejército Nacional rechazó estas acciones y anunció que pondrá los hechos en conocimiento de las autoridades competentes para avanzar en las investigaciones correspondientes.