La sostenida falta de pagos por parte de las Entidades Promotoras de Salud (EPS) a clínicas y hospitales sigue profundizando la crisis del sistema de salud en Santander. El impacto ya se refleja en cierres de servicios, liquidaciones de instituciones y retrasos en salarios del personal médico.
Uno de los casos más representativos ocurrió en enero de 2025, cuando la Clínica La Merced cerró sus puertas, dejando sin atención a cerca de 5.000 usuarios. A esta situación se suma el cierre total de servicios de Serviclínicos Dromédica durante el año anterior, una decisión que, según el secretario de Salud de Santander, Edwin Prada, estaría relacionada con problemas en el flujo de recursos, cartera y dificultades contractuales internas.
La crisis no solo afectó la atención a pacientes, sino también a los trabajadores. Tras entrar en proceso de liquidación, empleados de la clínica protagonizaron protestas en septiembre de 2025 exigiendo el pago de salarios atrasados.
El panorama se agravó meses después. En mayo, la Clínica Chicamocha reportó el cierre de su Unidad de Cuidados Intensivos neonatal y la sala de partos. Según Prada, otras instituciones también han tenido que suspender servicios específicos, como es el caso del hospital Isaú.
Un año después de estos hechos, la situación no muestra señales de mejora. La deuda acumulada con la red pública de Santander supera los 600 mil millones de pesos, en su mayoría atribuida a EPS, algunas en operación, otras bajo intervención y varias en proceso de liquidación por parte de la Superintendencia de Salud.
El Hospital Universitario de Santander concentra más del 50% de esta deuda. Su gerente, Ricardo Hoyos, advirtió que la principal preocupación es lograr el recaudo de recursos para cumplir con el pago de la nómina de cerca de 2.170 trabajadores, que asciende a unos 15 mil millones de pesos mensuales. El hospital atiende aproximadamente a 12 mil pacientes cada mes provenientes de Santander y departamentos vecinos como Norte de Santander, Arauca y Cesar.
La red privada también enfrenta dificultades. La Clínica Materno Infantil San Luis reporta que la deuda de las EPS ha aumentado un 50%, alcanzando los 35.000 millones de pesos. Su gerente, Sergio Prada, aseguró que la situación ha obligado a la institución a retrasar pagos a proveedores, endeudarse con el sector financiero e incluso dividir el salario de los trabajadores en cuotas, algo inédito en sus 20 años de gestión.
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A esto se suma la incertidumbre por recursos pendientes de la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (ADRES). Según Hoyos, el hospital tiene cerca de 12 mil millones de pesos sin respuesta desde agosto, sin claridad sobre su auditoría o estado de trámite.
En medio de este panorama, Nueva EPS figura como la entidad con mayor deuda en Santander, donde cerca de un millón de personas están afiliadas, lo que aumenta la preocupación por la sostenibilidad del sistema y la continuidad en la prestación de los servicios de salud en la región.