La recuperación de 690 hectáreas de tierras en Sabana de Torres por parte de la Agencia Nacional de Tierras abrió una esperanza para cientos de familias campesinas que durante años han esperado la posibilidad de acceder a un predio propio para trabajar y producir alimentos.
Los terrenos, distribuidos en 11 predios rurales identificados como San Miguel, Villa Magalia, El Horizonte, María Paula, Laura Melisa, El Cauca, Trigueros, Montecristo, El Rubí, La Gloria y Lote, estaban vinculados al ganadero José Guillermo ‘Ñeñe’ Hernández y, según investigaciones judiciales, harían parte de bienes relacionados con la estructura criminal de Marcos de Jesús Figueroa, alias ‘Marquitos’.
La intervención de la Agencia Nacional de Tierras permitió recuperar estos predios que funcionaban como una sola estructura productiva dedicada principalmente a la ganadería bovina. Ahora, organizaciones campesinas de la región esperan que estas tierras puedan ser entregadas para proyectos agrícolas y productivos.
Doris Suárez Díaz, abogada y defensora de derechos humanos que acompaña a las asociaciones campesinas, explicó que el proceso de reclamación por el acceso a la tierra lleva más de dos años, aunque algunas organizaciones tienen hasta 12 años de constituidas esperando esta oportunidad.
“Ha sido un proceso de ilusión y anhelo de tener un pedazo de tierra propia para producir alimentos y demostrar que el campesino y la campesina pueden tener independencia económica y vivir dignamente”, afirmó.
Según Suárez, actualmente existen dos escenarios sobre estos predios: uno jurídico, relacionado con las investigaciones y disputas judiciales sobre las tierras, y otro administrativo, liderado por la Agencia Nacional de Tierras dentro de la política de reforma agraria del Gobierno Nacional.
La defensora señaló que las asociaciones campesinas fueron las que inicialmente alertaron a las entidades del Estado sobre las irregularidades en los contratos de arrendamiento y promovieron la recuperación de los terrenos.
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“El objetivo es que las familias puedan trabajar de manera asociativa, producir alimentos y posteriormente recibir apoyos del Gobierno para fortalecer los proyectos productivos, con acceso a insumos, herramientas y comercialización”, agregó.
Entre las organizaciones que adelantan el proceso está la Asociación Campesina Apropaz. Su representante legal, Ezequiel Rodelo Flórez, aseguró que llevan más de ocho años esperando una oportunidad para acceder a tierras.
“Para las familias humildes campesinas la tierra es un tesoro difícil de conseguir. Hoy vemos esta posibilidad como una bendición para desarrollar proyectos de producción de alimentos”, expresó.
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Por su parte, Walter Kené Cali Torres, presidente de la Asociación Campesina Aspirantes a Tierras en Sabana de Torres, indicó que son seis asociaciones las que participan en el proceso y que agrupan a más de 250 familias campesinas.
“Nosotros vivimos de la tierra. Nuestro pensamiento es hacerla producir como estamos acostumbrados, con cultivos de comida para aportar alimentos a los colombianos”, señaló.
Las organizaciones esperan que, una vez avancen los procesos administrativos y judiciales, puedan recibir de manera provisional estos terrenos para iniciar proyectos agrícolas y consolidar el sueño de cientos de familias campesinas de Sabana de Torres.