Dos semanas después de que la creciente del río Chicamocha socavara la banca de la vía Bucaramanga - San Gil, el Instituto Nacional de Vías (Invías) inició las primeras obras de mitigación en el sector de Pescadero, en jurisdicción de Aratoca, con el propósito de contener el deterioro de la carretera y mantener la movilidad por este corredor nacional.
La intervención se realiza en el kilómetro 58 de la vía, donde la fuerza del río agravó la pérdida de la banca y obligó a restringir el tránsito a un solo carril. Desde entonces, el paso de vehículos permanece controlado mediante regulación permanente y con restricciones para automotores de carga de mayor capacidad.
Como primera medida, la entidad inició la construcción de un enrocado en la base del talud, una estructura compuesta por grandes rocas que busca proteger la infraestructura vial del impacto del río, frenar el avance de la erosión y estabilizar temporalmente el terreno mientras se define una solución definitiva para recuperar el corredor.
El director general del Invías, Juan Guillermo Jiménez Gómez, señaló que ya fue desplazada maquinaria especializada al sitio de la emergencia para ejecutar las obras iniciales, al tiempo que avanzan los estudios y diseños técnicos que permitirán determinar la intervención definitiva en este tramo de la carretera.
Mientras se desarrollan los trabajos, el tránsito continúa habilitado a un carril con manejo de tráfico permanente, señalización y monitoreo constante. Además, se mantiene la restricción para vehículos pesados de mayor capacidad, los cuales deben utilizar como rutas alternas los corredores Tunja – Duitama – Málaga – Pamplona – Bucaramanga o, para vehículos hasta categoría C3, la vía Socorro – Zapatoca – Girón.