Después de convivir durante décadas con una enfermedad cardíaca congénita y someterse a múltiples intervenciones, la bumanguesa Magda Rosillo recuperó su calidad de vida gracias a una cirugía de alta complejidad que pocos centros médicos realizan en Colombia.
La paciente, de 50 años, padecía estenosis aórtica desde la infancia, una condición que afecta la válvula encargada de permitir el paso de la sangre desde el corazón hacia el resto del organismo. Su historia médica comenzó hace más de cuatro décadas en el programa Corazón a Corazón y la llevó a enfrentar dos cirugías previas antes de llegar a una nueva alternativa terapéutica en el Hospital Internacional de Colombia (HIC).
Con el paso de los años, los síntomas reaparecieron. El cansancio, la dificultad para respirar y la disminución de su capacidad física volvieron a limitar sus actividades cotidianas. Los estudios médicos confirmaron que necesitaba una nueva intervención sobre una válvula que ya había sido reemplazada anteriormente.
Frente a las limitaciones de las válvulas mecánicas, que requieren anticoagulación permanente, y de las biológicas, que pueden deteriorarse con el tiempo, el equipo médico optó por una cirugía de Ross, considerada una de las técnicas más complejas en cirugía cardiovascular.
Según explicó el doctor Gustavo Prieto, jefe de Cirugía Cardiovascular del HIC Instituto Cardiovascular, este procedimiento consiste en reemplazar la válvula aórtica enferma con la válvula pulmonar del propio paciente y posteriormente reconstruir la posición pulmonar mediante un injerto proveniente de un donante fallecido.
“El procedimiento busca ofrecer una solución funcional a largo plazo y permitir que los pacientes puedan desarrollar una vida más activa sin la necesidad de anticoagulación permanente”, señaló el especialista.
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El caso de Magda representó un reto adicional para el equipo médico, debido a que su corazón ya había sido intervenido en dos oportunidades anteriores, lo que implicaba trabajar sobre una anatomía modificada por procedimientos previos.
La intervención hace parte de las 100 cirugías de Ross realizadas desde 2022 por el programa del HIC Instituto Cardiovascular. Con un promedio de 25 procedimientos anuales, la institución se consolida como el centro con mayor volumen de esta cirugía en adultos jóvenes en Colombia y como uno de los programas más activos de Latinoamérica.
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De acuerdo con la Fundación Cardiovascular de Colombia, el programa registra indicadores de seguridad destacados, con una mortalidad cercana al 1% y un seguimiento clínico permanente a los pacientes intervenidos.
La cirugía de Ross suele estar indicada en personas menores de 60 años que desean mantener una vida activa y evitar las restricciones derivadas del uso permanente de anticoagulantes. Sin embargo, los especialistas advierten que cada caso debe ser evaluado de manera individual por un equipo cardiovascular experto.
Para Magda, la intervención significó mucho más que un nuevo reemplazo valvular. Tras años de tratamientos y controles médicos, hoy puede retomar sus actividades con una mayor libertad y sin depender de medicamentos anticoagulantes de por vida, un avance que refleja el impacto de la innovación médica en pacientes con enfermedades cardiovasculares complejas.