Santander despide a Sergio Augusto Rangel Consuegra, abogado, escritor, columnista y empresario que encontró en Zapatoca el escenario para desarrollar uno de sus proyectos más particulares: cultivar uvas y producir vino en tierras santandereanas.
En Zapatoca, Santander, falleció el reconocido empresario Sergio Rangel Consuegra. Condolencias a familiares y amigos #VocesySonidos pic.twitter.com/sNbd2Yl1rZ
— Blu Santanderes (@BLUSantanderes) October 24, 2026
Su fallecimiento fue conocido este fin de semana y generó mensajes de condolencia para sus familiares y seres queridos. Nacido en Oiba el primero de septiembre de 1942, Rangel Consuegra construyó una trayectoria que pasó por el derecho, la academia, el periodismo, la investigación histórica y la actividad empresarial.
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Sin embargo, fue en Zapatoca, municipio al que llegó a comienzos de los años 2000, donde emprendió una apuesta que lo distinguiría en la región: demostrar que Santander también podía producir vino. Su historia estuvo marcada por una idea que recordaba de un profesor de economía: «No hagan nunca lo que todos hacen y van a tener éxito».
Aquella enseñanza, que conoció durante su formación, terminó convertida en una manera de entender los negocios y la vida. En vez de seguir caminos convencionales, decidió explorar una posibilidad que para muchos parecía improbable: cultivar uvas en el trópico y elaborar vino en Santander.
Antes de dedicarse a la producción vinícola, Rangel Consuegra se desempeñó como abogado, palmicultor e industrial. También estuvo vinculado a la academia como decano encargado de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB) y fue columnista de Vanguardia, donde escribió sobre política y asuntos de actualidad.
Su interés por la historia regional lo llevó a vincularse a la Academia de Historia de Santander, de la que fue miembro de número. En 1999 presentó ante la institución su novela De principio… a fin y, años después, se convirtió en uno de los impulsores de la creación del Centro de Historia de Zapatoca, del que fue su primer presidente.
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Pero su llegada a este municipio también significó el comienzo de una aventura empresarial que nació tras visitar los viñedos de Grajales, en el Valle del Cauca. Aquella experiencia le despertó la inquietud de comprobar si era posible desarrollar un cultivo de uva y producir vino en tierras santandereanas.
Así nació Sierra Morena, el viñedo que fundó en Zapatoca y en el que desarrolló la producción del vino Perú de la Croix. En el proyecto también participaron su esposa, Gloria Pardo Ríos, vinculada al trabajo enológico, y su hijo Federico Rangel, encargado de la comercialización en Bucaramanga.
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El viñedo se convirtió también en un lugar para compartir esa experiencia con los visitantes, a quienes ofrecía recorridos por los cultivos y la planta de producción, con una degustación al finalizar.
La muerte de Rangel Consuegra deja el recuerdo de un santandereano que transitó por distintos campos del conocimiento y la actividad empresarial, sin abandonar su curiosidad por la historia ni su interés por la agricultura.
A sus 84 años, Sergio Augusto Rangel Consuegra se despide dejando una huella en la historia cultural y empresarial de Santander, así como en el municipio que eligió para desarrollar una de sus grandes apuestas.