Una paloma que llegó hasta el área externa de la cárcel de alta seguridad de Palogordo, en Girón, Santander, terminó convertida en una nueva evidencia de las estrategias que estarían utilizando estructuras criminales para ingresar elementos a los centros penitenciarios y mantener actividades delictivas desde las cárceles.
El hecho ocurrió el pasado domingo, cuando funcionarios del Inpec detectaron el ave y, al revisarla, encontraron en una especie de pequeño maletín adherido a su cuerpo cables que, preliminarmente, podrían ser utilizados para conectarse a relojes digitales.
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El hallazgo se produjo en inmediaciones del patio 6 de Palogordo, donde permanecen internos considerados de alta peligrosidad, entre ellos integrantes de estructuras criminales que han sido objeto de operaciones de las autoridades en Bucaramanga y su área metropolitana.
El secretario del Interior encargado de Santander, Douglas Arenas, explicó que, tras detectar la paloma, el Inpec activó los protocolos de seguridad y se coordinó el apoyo de la Policía y el Ejército para reforzar los controles en el centro penitenciario y sus alrededores.
Pero detrás de este caso hay una preocupación mayor: cómo las organizaciones criminales buscan mantener comunicación y actividades ilícitas desde las cárceles utilizando tecnología y diferentes mecanismos para recibir elementos desde el exterior.
Según Arenas, estas personas buscan distintas formas para hacer llegar dispositivos y elementos a los establecimientos penitenciarios, algunos de los cuales podrían estar relacionados con actividades de extorsión.
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Frente a este tipo de situaciones, la Gobernación de Santander asegura que viene fortaleciendo las capacidades tecnológicas para evitar que las estructuras criminales continúen operando desde los centros penitenciarios.
De acuerdo con el secretario del Interior encargado, durante este año se han destinado cerca de $700 millones para tecnología en la cárcel Modelo de Bucaramanga, con el propósito de reforzar los mecanismos de seguridad.
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En el caso de Palogordo, el departamento también adelanta la estrategia denominada ‘Todos somos guardianes de la seguridad’, articulada con el Gobierno nacional, mientras el Ejército mantiene labores de control territorial en la zona y la Policía acompaña las acciones de seguridad y convivencia.
El objetivo, según la administración departamental, es cerrar las posibilidades de comunicación y operación de los cabecillas y delincuentes de alta peligrosidad que permanecen privados de la libertad.
Y es que el hallazgo de la paloma deja una imagen poco habitual, pero revela un problema conocido por las autoridades: las estructuras criminales no necesariamente dejan de operar cuando sus integrantes son enviados a prisión.
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Ahora las autoridades buscan que la tecnología, el control externo y los protocolos de seguridad permitan cerrar cada vez más esas puertas.