El defensor de derechos carcelarios de Santander, Fernando Mantilla Medina, alertó sobre la aparición de nuevos casos de tuberculosis en la cárcel de San Gil y aseguró que la situación estaría relacionada con el grave problema de hacinamiento que enfrentan los centros penitenciarios y estaciones de Policía del departamento.
Según Mantilla, el hacinamiento se ha convertido en la principal causa de la propagación de enfermedades dentro de los establecimientos de reclusión. Explicó que muchas estaciones de Policía están siendo utilizadas como “depósitos de personas”, donde los detenidos ingresan y salen sin controles médicos adecuados.
El defensor recordó que una situación similar ya se había presentado en 2024 en la cárcel Modelo de Bucaramanga, tras el traslado de 250 internos mediante un convenio administrativo con el INPEC. De acuerdo con su denuncia, en 2025 se registraron más de 100 contagios de tuberculosis entre la población privada de la libertad de ese penal.
Mantilla también cuestionó las medidas de aislamiento que, según las autoridades penitenciarias, se estarían aplicando en la cárcel de San Gil. Aseguró que en la mayoría de cárceles del país no existen espacios adecuados para separar a los internos contagiados.
“Se dice que en San Gil lo están haciendo y eso es totalmente falso. Lo que se hace es dejarlos en las celdas para que no salgan a los patios, pero eso no es un verdadero aislamiento”, señaló el defensor.
Además, advirtió que la falta de infraestructura y el sobrecupo continúan exponiendo a los demás internos al riesgo de contagio. Por ello, pidió que se adopten medidas médicas urgentes y reales para controlar la propagación del virus dentro de los centros penitenciarios.