Un nuevo hecho de inseguridad sacudió la noche de este viernes la zona comercial de Barrancabermeja, donde tres hombres armados perpetraron un asalto en la Distribuidora La Pinta, generando temor entre comerciantes y trabajadores del sector.
De acuerdo con versiones preliminares, los delincuentes vestidos de negro y con el rostro cubierto interceptaron a un empleado cuando se disponía a cerrar el establecimiento; tras forzar la entrada, ingresaron al local y, bajo amenazas, obligaron a los trabajadores a entregar dinero en efectivo y varias prendas.
La propietaria del negocio, Clara Rojas, aseguró que los asaltantes actuaron de manera coordinada y con aparente conocimiento del lugar.
“Cuando íbamos a cerrar, tres hombres encapuchados ingresaron armados, incluso con varillas; intimidaron a los empleados y se fueron directamente a buscar en la pieza donde se guarda lo de valor; ahí estaba mi esposo, a quien le robaron joyas; sabían a lo que iban, se llevaron más de 200 millones de pesos”, relató.
Tras cometer el hurto, los sujetos huyeron rápidamente en dos motocicletas. Información conocida de manera extraoficial indica que uno de los presuntos responsables tendría una herida en el brazo, lo que podría convertirse en una pista clave para su identificación por parte de las autoridades.
El caso ha encendido nuevamente las alarmas en el sector comercial del puerto petrolero; la comerciante hizo un llamado urgente a la Alcaldía, a la Secretaría de Gobierno y a la fuerza pública para reforzar las estrategias de seguridad.
“Es triste ver cómo Barrancabermeja se ha convertido en víctima de constantes robos y amenazas a trabajadores y empresarios; tememos por nuestras vidas, nuestro municipio no era así”, expresó.
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A esta denuncia se suman otros comerciantes de la zona, quienes advierten que la situación de orden público ha venido deteriorándose en los últimos meses.
Señalan que no solo enfrentan hurtos, sino también presiones y exigencias económicas ilegales por parte de bandas delincuenciales, lo que ha llevado a algunos empresarios a cerrar o vender sus negocios y abandonar la ciudad.
Mientras tanto, las autoridades avanzan en la recolección de información y en la revisión de cámaras de seguridad del sector para dar con el paradero de los responsables.