La casa de Orlando Rodríguez y Lily Curubo estalló en alegría. Su hija, Samantha Rodríguez, jugadora de la Selección Colombia Sub-20, se colgó la medalla de bronce y ellos vivieron el partido con el corazón en la mano.
"Estuvimos con bastante tensión. De alguna forma se comenzó perdiendo y el deseo de todos era que las niñas se vinieran con su medalla para Colombia. Estuvimos sufriendo y pidiéndole a Dios que nos acompañara hasta los últimos minutos", relató Orlando.
La llamada de Samantha tardó unas horas. Entre la emoción del campo y del camerino, la conversación más larga se dio de madrugada, en el bus rumbo al aeropuerto. "Salieron a medianoche, era un camino de dos horas y algo. Ahí pudimos hablar un poquito, con las chicas cantando vallenatos, parecía una chiva, pero celebrando". Ya cerca de las 4 a. m., la futbolista volvió a llamar. Se montaba en el avión de regreso a Dinamarca, donde juega en el Fortuna.
Aunque pensaron en acompañarla al Mundial de Polonia, la familia cambió de plan para darle una sorpresa más personal. Como Samantha cumple años el 8 de octubre, los padres viajarán a Dinamarca para compartir 15 días con ella. "Nos parecía que necesita un poquito de calor de hogar", dice Orlando.
Y Lily ya tiene su plan: "Espero hacerle su sopita, como la hace la abuela, la reina del sancochito, porque Samantha ya nos hizo su pedido, masa de buñuelos y pan de yuca".
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El fútbol llegó a su vida desde pequeña, jugando con su hermano mayor, pero fue en Bucaramanga, donde la familia lleva 12 años, que el talento tomó forma, en el colegio Bilingüe Divino Niño.
"Nosotros la veíamos en porrismo, pero el profesor de educación física la vio jugando con la pelota y le preguntó si no le gustaría participar en el equipo de fútbol. Cuando vinimos a la inscripción, nos dijo: 'No, mamá, yo por porrismo no'. Ahí quedamos empolvados", recuerda Orlando.
Fue la única niña del equipo, pero año tras año lo convirtió en su pasión. Junto a Sofía y Maithe, pasaron a la Liga Santandereana de Fútbol y el profesor Alex Spencer en el Botín de Oro, recorriendo ponifútbol, babyfútbol y las selecciones Sub-13, Sub-15, Sub-17 y Sub-20, además de Real Santander. Hoy cada una tomó su destino: Sofía en el Palmeiras, Maithe en el Vancouver y Samantha en el Fortuna de Dinamarca.
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De origen venezolano, pero con raíces colombianas, la familia llegó buscando un mejor futuro. "Yo nací aquí en Colombia, pero desde muy pequeña mi mamá me llevó a Venezuela e hice toda mi vida allá. Teníamos la oportunidad de salir de forma legal y quisimos probar", cuenta Lily.
Al viaje a Dinamarca solo irán los padres; el hermano se queda con la abuela, que esperará a Samantha en diciembre, cuando esté en Bucaramanga para la Navidad.