Envejecer no significa necesariamente perder la memoria. Ese es el principal mensaje que lanzó la Fundación Santa Fe de Bogotá durante el Día Mundial del Cerebro, al advertir que hasta el 45 % de los casos de demencia podrían prevenirse o retrasarse si las personas controlan factores de riesgo modificables como la hipertensión, la diabetes, el colesterol alto, el sedentarismo, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol.
La entidad explicó que el deterioro cognitivo va más allá de los olvidos ocasionales y puede manifestarse con dificultades para recordar información reciente, mantener la atención, orientarse, comunicarse o tomar decisiones. Aunque estas enfermedades son más frecuentes después de los 65 años, los especialistas recalcan que no son una consecuencia inevitable del envejecimiento y que también pueden presentarse en personas más jóvenes por lesiones cerebrales, enfermedades neurológicas u otras condiciones de salud.
El neurólogo Mauricio Medina, de la Fundación Santa Fe de Bogotá, señaló que identificar estos cambios de manera temprana permite realizar diagnósticos más precisos y ofrecer tratamientos oportunos que pueden ayudar a preservar la calidad de vida de los pacientes y sus familias.
Uno de los avances más importantes, según la institución, es el desarrollo de nuevas herramientas diagnósticas que permiten detectar alteraciones cerebrales incluso antes de que aparezcan síntomas evidentes. Esto ha abierto la puerta a una nueva generación de terapias dirigidas a modificar el curso de la enfermedad de Alzheimer en pacientes que se encuentran en etapas iniciales.
Estos medicamentos ya se utilizan en algunos países de Latinoamérica y se espera que próximamente puedan estar disponibles en Colombia, lo que hace aún más importante consultar a un especialista cuando aparecen señales de alarma relacionadas con la memoria o el desempeño cognitivo.
La Fundación Santa Fe también reveló que el interés por este tipo de atención especializada ha crecido de manera significativa. En los últimos dos años, las solicitudes de consulta para Neurología Cognitiva aumentaron 180 %. Además, el 95 % de los pacientes atendidos tiene más de 45 años, mientras que el porcentaje restante corresponde principalmente a adultos con trastorno por déficit de atención.
Los especialistas insisten en que la prevención también depende de mantener el cerebro activo mediante actividades como leer, aprender un idioma, tocar un instrumento, resolver nuevos retos o modificar las rutinas diarias, acciones que fortalecen las conexiones neuronales y ayudan a conservar las funciones cognitivas por más tiempo.
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El llamado de los expertos es a no normalizar los cambios persistentes en la memoria, el lenguaje o la atención. Detectar estas señales de forma temprana no solo facilita un diagnóstico más preciso, sino que también aumenta las posibilidades de acceder a tratamientos que pueden retrasar la progresión de enfermedades como el Alzheimer y mejorar la calidad de vida de los pacientes.