La publicación de los estados financieros de Nueva EPS correspondientes a 2022, 2023 y 2024 generó la reacción de Acemi, que calificó el hecho como un avance en materia de transparencia, aunque advirtió que todavía no existe un panorama completo sobre la situación financiera y operativa de la entidad.
Para el gremio, las cifras divulgadas solo reflejan una parte del periodo en el que la EPS ha permanecido bajo intervención y aún están pendientes los resultados de 2025 y del primer semestre de 2026.
La presidenta de Acemi, Ana María Vesga, explicó que los estados financieros conocidos corresponden a apenas 12 de los 30 meses que Nueva EPS ha estado intervenida, por lo que consideró prematuro sacar conclusiones definitivas sobre la entidad. No obstante, señaló que los datos disponibles muestran una situación financiera “muy crítica”, con pérdidas acumuladas cercanas a 11 billones de pesos y pasivos que superan los 22 billones de pesos.
Según Vesga, este deterioro financiero ayuda a explicar las dificultades que actualmente enfrentan los 11,8 millones de afiliados de Nueva EPS, quienes registran, según Acemi, el mayor represamiento en la atención dentro del sistema de salud. Entre las principales afectaciones, mencionó las demoras en la asignación de citas médicas, la entrega de medicamentos y otros problemas en la prestación de los servicios.
Frente a este escenario, la dirigente gremial aseguró que una de las primeras responsabilidades del Gobierno que asumirá funciones el próximo 7 de agosto será establecer un diagnóstico completo, actualizado y veraz sobre la realidad de Nueva EPS. Indicó que ese proceso deberá incluir un análisis forense de los estados financieros y de la contabilidad de la entidad, con el fin de determinar el alcance de la crisis y definir las medidas de recuperación y estabilización necesarias para garantizar la atención de millones de usuarios del sistema de salud.