Bogotá registró 42.860 nacimientos menos en 2025 frente a 2016, una disminución del 43,4 %, según cifras de la Secretaría Distrital de Salud. El año pasado nacieron 55.793 bebés en la ciudad, mientras que en 2016 se contabilizaron 98.653. La tasa de natalidad llegó a siete nacimientos por cada 1.000 habitantes y la fecundidad se ubicó alrededor de 0,8 hijos por mujer, de acuerdo con los datos preliminares para 2025.
Ante este panorama, el Hospital Infantil Universitario de San José llamó la atención sobre los desafíos que enfrenta la atención pediátrica en la capital. Tomás Felipe Díaz Angarita, coordinador del servicio de Pediatría de la institución, señaló que la reducción de los nacimientos no significa que se requieran menos especialistas, pues la atención médica abarca desde los primeros años de vida hasta la adolescencia, con necesidades que pueden extenderse durante varios años.
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“Paradójicamente, que nazcan menos niños no significa que se necesiten menos pediatras”, afirmó el especialista, quien destacó la importancia de fortalecer los controles preventivos, el seguimiento del crecimiento y desarrollo, y la detección oportuna de dificultades de aprendizaje y condiciones que requieren atención continua.
La tendencia se ha mantenido en los últimos años. En 2022 se registraron 64.765 nacimientos en Bogotá; en 2024, la cifra fue de 56.541, y en 2025 descendió a 55.793, es decir, 748 menos que el año anterior. Para el hospital, estos cambios hacen necesario revisar cómo se organizan las consultas, los equipos de atención y la formación de los profesionales, sin asumir que la demanda de especialistas disminuirá en la misma proporción que los nacimientos.
El reto también está en responder a las diferentes condiciones de salud de la población infantil. Un niño con asma puede requerir controles periódicos para prevenir complicaciones; otro con dificultades en el desarrollo del lenguaje puede necesitar evaluaciones y apoyo oportuno, mientras que un adolescente con problemas emocionales puede requerir acompañamiento profesional.
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Por eso, Díaz Angarita planteó la necesidad de avanzar hacia una atención que priorice la prevención, la subespecialización y el manejo integral de los pacientes. El objetivo es garantizar la continuidad de los tratamientos y evitar que las familias deban comenzar de nuevo sus procesos médicos cada vez que acuden a una consulta.
La distribución de los nacimientos también representa un desafío. Según SaluData, ocho de las 20 localidades de Bogotá registraron en 2025 tasas de natalidad superiores al promedio distrital, aunque todas presentan una tendencia a la reducción. Sin embargo, estas cifras no permiten establecer por sí solas cuántos pediatras hacen falta ni cuáles zonas tienen mayores dificultades para acceder a los servicios de salud.
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Frente a esta situación, el especialista destacó la importancia de fortalecer las capacidades de los médicos generales que atienden inicialmente a los pacientes, facilitar las remisiones a especialistas y utilizar consultas a distancia cuando las condiciones médicas lo permitan. Estas herramientas pueden ayudar a reducir las barreras relacionadas con los desplazamientos y los trámites, aunque no reemplazan la valoración presencial cuando esta es necesaria.
La disminución de los nacimientos abre así una discusión sobre la manera en que Bogotá debe preparar sus servicios de salud para los próximos años. Para el Hospital Infantil Universitario de San José, la prioridad debe ser garantizar que los niños y adolescentes reciban atención oportuna, controles de crecimiento y acceso a especialistas, independientemente de la localidad en la que vivan.
“Menos niños no puede significar, bajo ninguna circunstancia, que geográficamente estén más desprotegidos”, insistió Díaz Angarita.