El sistema de salud en Colombia enfrenta un escenario cada vez más complejo, marcado por la reducción de su capacidad instalada, el aumento de barreras de acceso y una presión creciente sobre su sostenibilidad financiera. Así lo advierten recientes cifras del observatorio Así Vamos en Salud, que evidencian un deterioro progresivo en la prestación de servicios.
Uno de los datos más contundentes es el cierre de 4.104 Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS) entre 2021 y 2025. Este fenómeno refleja una disminución significativa en la oferta de atención en el país, especialmente en un contexto donde la demanda sigue en aumento.
El impacto de estos cierres no ha sido homogéneo. Bogotá encabeza la lista con 580 IPS cerradas, seguida por Antioquia con 273, Atlántico con 268, Cali con 227, Barranquilla con 212, Santander con 204 y Cundinamarca con 177. La concentración en estas regiones genera preocupación, ya que son territorios con alta densidad poblacional y, por tanto, con mayor necesidad de servicios de salud.
En paralelo, se evidencia un aumento sostenido en las PQRS peticiones, quejas, reclamos y sugerencias y en las tutelas. Este comportamiento se interpreta como una señal clara de que el sistema no está respondiendo de manera oportuna a las necesidades de los usuarios, quienes recurren cada vez más a mecanismos legales para garantizar su derecho a la salud.
A esto se suma un cambio en la estructura del aseguramiento. La reducción del régimen contributivo, junto con el crecimiento del subsidiado, incrementa la presión sobre los recursos públicos y plantea riesgos para la sostenibilidad financiera del sistema en el mediano y largo plazo.
El panorama se agrava con un desbalance entre la oferta y la demanda. Mientras disminuyen los servicios en áreas clave y persisten brechas territoriales, el país enfrenta un envejecimiento poblacional y un aumento de enfermedades crónicas que requieren atención constante.