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¿Cómo ayudar a los niños después del terremoto? Experta explica qué deben hacer los padres

Diana Bedoya, experta en psicología clínica infantil, explicó cómo pueden reaccionar niños y adolescentes ante una emergencia y cuándo es necesario buscar ayuda profesional.

¿Cómo ayudar a los niños después del terremoto? Experta explica qué deben hacer los padres
Las emergencias pueden generar miedo, cambios de conducta y alteraciones del sueño en niños y adolescentes.
Crédito: imagen generada con ChatGPT.

En muchos casos, los efectos de un terremoto o de los incendios que aún tienen lugar en Colombia continúan mucho tiempo después. Esto se puede manifestar en la forma en que las personas duermen, sienten miedo, retoman sus rutinas y procesan lo ocurrido, especialmente cuando se trata de niños y adolescentes. En medio de esa preocupación, expertos han advertido la importancia de acompañarlos y limitar su exposición constante a noticias e imágenes de la tragedia.

En entrevista con Casa Blu, Diana Bedoya, directora de la Maestría y Especialización en Psicología Clínica de la Niñez y la Adolescencia de la Universidad de La Sabana, explicó que la forma de expresar el impacto emocional cambia dependiendo de la edad.

¿Cómo reaccionan los niños según su edad?

Entre los 0 y 5 años, explicó Bedoya, predominan las manifestaciones corporales y conductuales, pueden aparecer pesadillas, rechazo a dormir solos, mayor apego hacia los cuidadores o regresiones, como volver a orinarse o chuparse el dedo.

"Entre los 6 y 11 años (puede aparecer) dolor de cabeza, estómago, dificultades también en la concentración, en la atención, muchas ideas distorsionadas sobre las causas del evento, muchas preguntas alrededor de esto. También emociones como rabia y culpa", dijo.

En adolescentes de 12 a 18 años, la respuesta puede expresarse mediante pensamientos repetitivos, alteraciones del sueño o la alimentación, desesperanza, tristeza o una percepción negativa de sí mismos.

La especialista señaló que, especialmente en adolescentes, algunas manifestaciones requieren mayor vigilancia cuando se vuelven frecuentes, intensas o prolongadas.

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¿Cuándo es necesario buscar ayuda?

La experta insistió en que una reacción aislada no necesariamente significa que exista un problema clínico. Para determinar si se requiere acompañamiento profesional deben observarse tres elementos: frecuencia, intensidad y duración.

Cambios marcados de comportamiento, desesperanza persistente, conductas agresivas hacia otros o hacia sí mismos y alteraciones importantes del sueño o la alimentación son algunas señales que merecen atención.

El acompañamiento emocional también forma parte de los llamados primeros auxilios psicológicos después de un terremoto, especialmente durante las primeras etapas posteriores a una emergencia.

Salud mental adolescente, ¿Cómo ayudar a los niños después del terremoto? Experta explica qué deben hacer los padres
Crédito: imagen generada con ChatGPT.

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No basta con decir “todo va a estar bien”

Para la psicóloga , uno de los errores frecuentes de los adultos es intentar tranquilizar a los niños minimizando aquello que sienten.

“Minimizar la emoción no ayuda”, explicó. Frases como “todo va a estar bien” pueden resultar insuficientes cuando el menor acaba de perder su vivienda, ha presenciado destrucción o continúa sintiendo miedo.

En cambio, recomienda reconocer la emoción y acompañarla.

“Veo que estás asustado y tiene sentido, yo también lo sentí, y ahora lo importante es podernos orientar a lo que vamos a construir de aquí en adelante”, puso como ejemplo.

La especialista agregó que los adultos tampoco tienen que esconder completamente su propia tristeza o temor, pues mostrar vulnerabilidad de manera regulada puede ayudar al niño a comprender que sentir miedo ante una situación extraordinaria es una reacción válida.

Recuperar las rutinas también ayuda

Volver progresivamente al colegio, jugar, participar en actividades familiares o asumir pequeñas responsabilidades puede contribuir a recuperar la sensación de seguridad.

En los niños pequeños, el juego puede convertirse en una forma de procesar lo vivido, mientras que en adolescentes resulta útil recuperar actividades con propósito, como colaborar en casa o cuidar a un hermano.

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Bedoya también aconsejó reducir el consumo repetitivo de videos, noticias e imágenes relacionadas con las emergencias, pues esa exposición puede mantener activa la preocupación.

“Claro que lo vivido es difícil, aceptar la emoción, validarla, sabemos que se siente miedo (...) pero hay que orientarse a lo que es importante y valioso de ahora en adelante”, concluyó.

Escuche la entrevista completa aquí:

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