En vacaciones, durante celebraciones o incluso en la rutina diaria, una mala práctica al manipular alimentos puede convertirse en un problema de salud.
Aunque parezca un detalle menor, gestos como no lavarse las manos después de ir al baño o conservar mal los productos refrigerados pueden ser el punto de partida de una intoxicación alimentaria.
Los síntomas más comunes de este tipo de infecciones —como vómitos, fiebre o dolor abdominal— pueden intensificarse hasta provocar cuadros más graves como el síndrome hemolítico urémico.
Para Ana María Morales, docente del programa de Ingeniería de Alimentos de UniAgraria, la higiene es la primera línea de defensa.
La experta asegura que el correcto uso del uniforme, el lavado frecuente de manos y la limpieza de superficies, utensilios y alimentos son medidas esenciales para garantizar la seguridad alimentaria.
“El cumplimiento de buenas prácticas de manufactura y el control de temperaturas durante el almacenamiento son pasos básicos para evitar la proliferación de microorganismos”, afirma Morales.
Además, recomienda verificar que los productos tengan registro sanitario y que provengan de canales de distribución confiables.
Síntomas y señales de alerta ante una intoxicación
Las causas más frecuentes de intoxicación incluyen cocción inadecuada, pérdida de la cadena de frío y manipulación deficiente. Los síntomas más comunes son diarrea, náuseas, fiebre y debilidad general.
Publicidad
Ante estos signos, buscar atención médica inmediata —en centros de salud o mediante telemedicina— puede evitar complicaciones. En especial en niños y adultos mayores, una atención oportuna puede prevenir consecuencias graves como la deshidratación.
Recomendaciones para prevenir infecciones gastrointestinales
Liliana Rojas Muñoz, docente de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas, señala que muchas enfermedades pueden evitarse con acciones simples como:
- Lavar bien las frutas, preferiblemente elegir las que se puedan pelar.
- Cocinar completamente las carnes, sobre todo el pollo.
- Evitar consumir pescado crudo en la calle o en la playa.
- No beber agua del grifo ni consumir hielo de origen desconocido.
- Evitar frutas con semillas grandes si no se está familiarizado con su consumo.
Además, Rojas advierte que si los síntomas ya han comenzado y no hay fiebre alta, se puede recurrir a una dieta líquida suave (caldos o infusiones) para ayudar a la recuperación.