El exalcalde de Cali y médico Jorge Iván Ospina asumió recientemente como gerente interventor de la Nueva EPS, entidad que atiende a más de 11 millones de colombianos y que actualmente atraviesa una profunda crisis financiera y de prestación de servicios. En entrevista con Mañanas Blu, con Néstor Morales, el funcionario aseguró que su gestión estará enfocada en “dignificar” la atención en salud, mediante un plan de choque que permita resolver los principales problemas de acceso a medicamentos, citas médicas y pagos a la red hospitalaria.
Durante el diálogo, Ospina también cuestionó el actual modelo de financiación del sistema de salud colombiano y señaló que la Unidad de Pago por Capitación (UPC) —el valor que el Estado gira por cada afiliado para cubrir su atención— no es suficiente en las condiciones actuales del país.
“No creo que alcance; creo que tiene que ser diferenciada”, afirmó el interventor al referirse al valor de la UPC, al explicar que factores como el envejecimiento poblacional y la carga de enfermedades crónicas incrementan los costos del sistema.
¿Qué hará Jorge Iván Ospina en la Nueva EPS?
Ospina explicó que una de sus primeras acciones al frente de la entidad será implementar un plan de choque orientado a mejorar la oportunidad en la atención y el acceso a servicios médicos. Según detalló, la estrategia contempla acelerar la entrega de medicamentos, reducir la negación de servicios y mejorar los pagos a clínicas y hospitales para garantizar la continuidad de la atención.
“El verbo rector de esta intervención es dignificar. Vamos a adelantar un plan de choque orientado a apurar la entrega de medicamentos, mejorar la interconsulta con especialistas y reducir a cero la negación de servicios”, explicó.
El interventor señaló que la crisis del sistema no obedece únicamente a problemas administrativos, sino también a factores estructurales como la falta de oferta suficiente de servicios y la desarticulación entre prevención y atención médica.
“Existe una desintegración de todo el sistema. Cuando existe una desintegración, la oportunidad del servicio de salud se limita”, indicó.
Crisis financiera y saneamiento contable
Otro de los retos inmediatos para la nueva administración será aclarar la situación financiera de la entidad, pues actualmente no existen estados contables certificados desde 2023. Ante esta situación, Ospina aseguró que uno de los ejes de su gestión será adelantar un saneamiento contable que permita posteriormente capitalizar la empresa.
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“Sanear contablemente para capitalizar”, resumió el funcionario al describir el objetivo financiero de la intervención.
La propuesta contempla fortalecer la participación del Estado y avanzar hacia una EPS con mayor presencia pública, lo que, según explicó, podría generar economías de escala en la compra de medicamentos e insumos. “Tener una EPS muy grande del sector público no es una mala idea porque puede abaratar costos y reordenar la red de servicios”, sostuvo.
No obstante, el interventor evitó precisar el monto de recursos que requeriría el proceso de capitalización, al señalar que primero se debe conocer con claridad la situación financiera real de la entidad.
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Deudas con hospitales y crisis regional
La situación financiera de la Nueva EPS ha generado tensiones con hospitales y clínicas del país, algunos de los cuales han suspendido servicios para afiliados de la entidad debido a las deudas acumuladas. En ciudades como Medellín, la crisis se ha intensificado con el cierre de atención en algunos centros médicos. Frente a esto, Ospina anunció que sostendrá reuniones con prestadores de servicios para renegociar deudas y evitar un mayor deterioro en la atención.
“La cosa es un incendio, pero los incendios se resuelven con la tranquilidad suficiente y la conversación apropiada con los diversos actores”, señaló. El funcionario también hizo un llamado a clínicas y hospitales para que no suspendan la atención a los pacientes mientras se avanza en la renegociación de pagos.
Debate sobre el modelo de salud
Más allá de la situación puntual de la Nueva EPS, Ospina planteó que el sistema de salud colombiano enfrenta problemas estructurales. Recordó que en las últimas dos décadas se han liquidado cerca de 100 EPS, lo que, a su juicio, evidencia fallas en el diseño institucional del modelo. Además, criticó los incentivos actuales del sistema, que —según afirmó— favorecen la atención de enfermedades en lugar de priorizar la prevención.
“El modelo de salud colombiano tiene un montón de incentivos perversos. El más perverso es que a las instituciones les sirve que la gente esté enferma porque así facturan más”, aseguró. En este contexto, insistió en la necesidad de impulsar reformas que fortalezcan la prevención y permitan reducir los costos del sistema mediante compras internacionales de medicamentos y tecnologías médicas.
UPC diferenciada, una propuesta para el futuro
Finalmente, el interventor reiteró que el financiamiento actual del sistema debe revisarse, especialmente en lo relacionado con la UPC. Según explicó, las características demográficas y epidemiológicas de la población hacen necesario ajustar el valor de la unidad de pago. El envejecimiento poblacional, el aumento de enfermedades crónicas y la falta de estrategias preventivas están elevando los costos de la atención médica.
Nuestra población tiene cada vez más adultos mayores y eso significa más demanda de servicios por enfermedades crónicas
Por ello, concluyó que una UPC diferenciada, que tenga en cuenta las particularidades de cada población y territorio, podría ser clave para garantizar la sostenibilidad del sistema de salud colombiano.