La crisis financiera que atraviesa el sistema de salud en Colombia ha alcanzado un punto crítico en Bogotá, manifestándose en el cierre de servicios vitales y sedes hospitalarias completas. En las últimas horas, tanto la Liga Colombiana contra el Cáncer como el grupo Medical anunciaron el cese de operaciones en varias de sus sedes debido a deudas multimillonarias de las EPS y el ADRES que hacen insostenible la operación.
La Liga Colombiana contra el Cáncer suspende servicios en el norte
El doctor Carlos Cubides, director ejecutivo de la Liga Colombiana contra el Cáncer, confirmó en Mañanas Blu el cierre de la seccional Bogotá ubicada en la calle 116 con carrera 15. Según el directivo, la decisión se tomó tras dos años de intentar conciliar una deuda que ronda los 4.000 millones de pesos, principalmente por parte de las EPS Sanitas y Famisanar.
Cubides fue enfático al señalar que “ya no es sostenible en 2 años sin tener respuesta de pagos”.
Aunque la sede nacional y otras seccionales siguen operando, el cierre de este punto afecta la prevención, ya que allí se atendían mensualmente a unas 4.000 personas en servicios de detección temprana. “El resultado final es que en este momento no hay un pago efectivo”, lamentó Cubides, resaltando que este legado de 54 años está en peligro por el flujo de recursos.
El colapso de Medical: 300.000 millones en deudas
Un panorama aún más desolador presentó el doctor William Aristizábal, gerente de Medical, organización que anunció el cierre de cuatro clínicas y múltiples servicios de alta complejidad en la capital. La cartera morosa de esta entidad asciende a la astronómica cifra de 300.000 millones de pesos, repartida entre deudores como Nueva EPS (40.000 millones), Sanitas (25.000 millones) y el ADRES.
Aristizábal describió una situación de asfixia financiera donde, a pesar de los esfuerzos, “la magia no da para más”. El gerente explicó que el sistema de pagos está roto: “se prestan los servicios, se facturan 100 pesos y le giran cinco y todos los meses lo mismo y la cartera sube y sube”.
Esta situación ha obligado al cierre de la sede Toberín, la sede de la calle 94, Santa Juliana y servicios críticos en Kennedy, como la unidad de cuidados intensivos y neurocirugía.
Escuche aquí la entrevista:
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