Roncar no es normal: la apnea del sueño puede aumentar el riesgo de muerte
El llamado de expertos: ese “ruidito” nocturno podría ser una señal de alerta.
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Lo que muchos toman con humor o resignación el clásico ronquido que despierta a la pareja podría esconder un problema de salud serio.
En conversación con Casa Blu, el médico somnólogo Steve Amado, especialista en trastornos del sueño, advirtió que la apnea obstructiva del sueño no solo deteriora la calidad de vida, sino que también puede aumentar el riesgo de enfermedades graves e incluso de muerte.
"Yo creo que voy a empezar diciendo que la frase que dices va a resumir mayormente lo que voy a hablar, que es que no hay que normalizar las cosas y ese es un problema que hemos tenido mucho tiempo", insistió el experto.
La apnea del sueño ocurre cuando la vía aérea se obstruye mientras dormimos, lo que interrumpe la respiración durante segundos o incluso minutos varias veces en la noche. Aunque la muerte súbita es poco frecuente, sí existe un aumento de complicaciones cardiovasculares y metabólicas.
Según explicó, quienes padecen este trastorno pueden tener entre un 1 y un 8% más de riesgo de mortalidad, y hasta tres veces más probabilidad de fallecer por cualquier causa frente a quienes duermen normalmente.
No necesariamente. El especialista aclaró que cerca del 40% de las personas puede roncar de forma ocasional sin estar enferma. Gripas, consumo de alcohol, estrés o cansancio extremo pueden provocar ronquidos temporales.
Sin embargo, cuando el sonido es constante, intenso o se acompaña de pausas respiratorias, somnolencia diurna o dolores de cabeza al despertar, podría tratarse de un trastorno respiratorio del sueño.
"O sea, podemos roncar sin estar enfermos, pero hoy en día el ronquido, el ronquido es una patología por sí sola", explicó.
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La apnea no se hereda directamente, pero sí ciertas características anatómicas que pueden predisponerla, como la forma de la nariz, la garganta o la mandíbula.
El primer paso es consultar al médico general o familiar para solicitar un estudio del sueño. Ese examen permite confirmar el diagnóstico y definir el tratamiento.
En niños, muchas veces basta con la observación de los padres: pausas respiratorias, ronquidos fuertes o despertares frecuentes son señales de alarma.
No. Aunque el CPAP una mascarilla que envía aire a presión es el tratamiento más conocido y está cubierto por el sistema de salud, no es la única opción.
También existen terapias miofuncionales, dispositivos odontológicos de avance mandibular y cirugías, según la severidad del caso.
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"Sí, soluciones existen. Lo que pasa es que sí le tenemos tenemos que eh poner atención a las señales y tomar eh eh esas señales como de verdad un camino para solucionarla", concluyó el especialista.