Ingeniería colombiana en la NASA: El papel de Iván Ramírez en la misión Artemis II
La responsabilidad de Ramírez dentro del proyecto es crítica para la seguridad de la misión. El ingeniero explicó que formó parte del equipo que diseñó subsistemas vitales, destacando el "sistema de pogo", encargado de evitar vibraciones verticales peligrosas durante el ascenso.
Iván Ramírez, un ingeniero egresado de la Universidad Nacional en Bogotá que hoy reside en Houston, Texas, se ha convertido en una pieza fundamental de la misión Artemis. Trabajando directamente para la compañía Boeing —subcontratista clave de la NASA—, Ramírez ha dedicado su experiencia a la construcción de la primera etapa del Space Launch System (SLS), el cohete más potente jamás diseñado para poner en órbita la cápsula Orión. Un aporte técnico de alta precisión
La responsabilidad de Ramírez dentro del proyecto es crítica para la seguridad de la misión. El ingeniero explicó que formó parte del equipo que diseñó subsistemas vitales, destacando el "sistema de pogo", encargado de evitar vibraciones verticales peligrosas durante el ascenso.
Asimismo, lideró el análisis del sistema de alimentación de combustible para los motores principales. Según el ingeniero: "Hacemos predicciones de análisis usando física, mecánica de fluidos, transferencia de calor, termodinámica, para que funcione bien el sistema y no se presenten burbujas en las turbobombas que alimentan a los motores RS25".
Este sistema maneja hidrógeno y oxígeno líquido a velocidades que alcanzan los 28,000 km/h.
Desmitificando el escepticismo espacial
Con casi 70 años de edad, Ramírez vivió la era del Apolo 11 y hoy utiliza su conocimiento para responder a quienes dudan de los hitos espaciales. Sobre la ausencia de misiones tripuladas a la Luna durante décadas, aclaró que se debió a una falta de presupuesto e interés político tras el programa Apolo.
"Es muy difícil mantener un propósito en la tecnología espacial continuo a través de varias administraciones, porque cada administración toma sus propias decisiones y entonces no hay continuidad", señaló Ramírez.
Además, defendió la veracidad de la llegada del hombre a la Luna en 1969 citando pruebas físicas como la telemetría y el efecto Doppler, e incluso anécdotas de radioaficionados que rastrearon la señal directamente desde el satélite.
La Luna tiene incidencia directa en la Tierra a través de su atracción gravitacional
Foto: Unsplash
El futuro: Una base lunar y el salto a Marte
La misión Artemis no busca solo repetir lo hecho en el pasado, sino establecer una presencia permanente. Ramírez destacó que existen recursos naturales como el Helio-3, útil para la fusión nuclear, y que el objetivo es establecer una base en el polo sur lunar.
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El ingeniero colombiano subrayó la importancia de aprender a vivir con los recursos locales, un concepto conocido como tecnología in situ: "Haga de cuenta que usted se va a una isla a Robinson Crusoe, tiene que aprender a vivir de donde está... de la misma forma se piensa utilizar la Luna".