Imagine que recibe un correo que parece venir de alguien de su trabajo y menciona un evento al que asistió hace pocos días. O que un familiar recibe una llamada con una voz muy parecida a la suya diciendo que necesita dinero urgentemente. El engaño resulta más creíble cuando quien está detrás conoce detalles reales de la persona. Y conseguir esa información está dejando de requerir horas revisando perfiles, publicaciones y páginas una por una.
Según un análisis de ESET, herramientas de inteligencia artificial pueden ayudar a recopilar y organizar información pública disponible en internet sobre una persona, incluyendo fotografías, videos, lugar de trabajo, familiares, amigos e intereses.
En el pasado, ese tipo de investigación —conocida en ciberseguridad como recopilación de inteligencia de fuentes abiertas u OSINT— podía requerir tiempo y ciertos conocimientos técnicos. Ahora gran parte de estas tareas pueden automatizarse.
Un estafador que sabe demasiado de usted
El problema no es una imagen en concreto en la que se haya descuidado, pues en una foto puede mostrar dónde estuvo de vacaciones, otra publicación puede revelar dónde trabaja. Una felicitación de un amigo suyo puede indicar su fecha de cumpleaños y una imagen escolar puede dejar pistas sobre dónde estudian sus hijos.
La IA permite reunir esos pequeños datos y encontrar relaciones entre ellos mucho más rápido de lo que haría un humano, lo que puede ayudar a personalizar un intento de fraude.
Por ejemplo, un correo de phishing (hacerse pasar por alguien de confianza) ahora incluirá información sobre la empresa en la que trabaja la víctima o un evento reciente para ganar credibilidad antes de pedir una contraseña o llevarla a un enlace malicioso.
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Hoy en día hay que sumarle el riesgo de los deepfakes. Con suficientes imágenes, videos o muestras de voz disponibles públicamente, un delincuente puede intentar imitar a una persona para pedir dinero a familiares o fabricar contenido falso con fines de extorsión.
Mario Micucci, investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica, advierte que estos sistemas también pueden ayudar a crear mensajes fraudulentos más naturales y convincentes, incluso cuando quien realiza el ataque no domina el idioma de la víctima.
¿Hay que dejar de publicar en redes?
Ante esto, la compañía experta en ciberseguridad, aconseja mantener privados los perfiles cuando sea posible y evitar publicar datos como fechas de nacimiento, colegios de los hijos, vacaciones o información que permita conectar fácilmente la vida personal con la laboral. También recomienda revisar las fotografías antes de subirlas, pues pueden mostrar direcciones, placas de vehículos u otros detalles que pasan desapercibidos.
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A las recomendaciones también se suman utilizar contraseñas diferentes para cada servicio, activar la autenticación en dos pasos y desconfiar de solicitudes de amistad de desconocidos.
Tampoco hay que irse al extremo de eliminar su vida de redes sociales, pero sí ser consciente que una fotografía, comentario o cualquier dato público puede ser recopilado y conectado automáticamente por sistemas de IA para intentar estafarlo.