Los resultados financieros de ETB correspondientes a 2025 abrieron un debate sobre la verdadera situación de la empresa de telecomunicaciones. El actual presidente de la compañía, Diego Molano, y el expresidente Sergio González Guzmán dieron lecturas distintas sobre las cifras en entrevistas concedidas en exclusiva a los micrófonos de BLU 4.0 de BLU Radio.
Molano habló desde Barcelona, en el marco del Mobile World Congress (MWC), mientras que González analizó los resultados desde Colombia, en medio de una discusión que refleja las diferentes visiones sobre el futuro de la empresa.
Por un lado, Molano destacó que la compañía logró un cambio importante en su caja operacional. Según el reporte financiero, ETB pasó de -$26.309 millones en 2024 a $97.714 millones en 2025, lo que representa un incremento del 471 %. Además, los ingresos operacionales crecieron 6 %, alcanzando $1,55 billones, mientras que el EBITDA operacional llegó a $394.869 millones, con un aumento del 50 % frente al año anterior.
Desde la administración de la empresa se interpreta este resultado como una señal de mejora en la operación y de mayor disciplina en el control de costos en un mercado de telecomunicaciones cada vez más competitivo.
Sin embargo, la lectura no es compartida por todos. El expresidente de ETB, Sergio González Guzmán, advirtió que una mejora en el EBITDA no necesariamente significa que la empresa esté creando valor de manera sostenible.
González reconoció que el avance en el indicador es real, pero señaló que el problema de fondo es la escala del negocio frente a los grandes operadores del mercado. Según explicó, ETB factura apenas entre el 9 % y el 10 % de los ingresos de Claro en Colombia y genera cerca del 6 % de su EBITDA, lo que evidencia una brecha importante en capacidad de generación de caja.
El exdirectivo también señaló que la pérdida neta de ETB equivale aproximadamente al 30 % de su propio EBITDA, lo que significa que una parte importante del esfuerzo operativo termina absorbida por cargas financieras y obligaciones estructurales.
A esto se suma, según su análisis, un deterioro en el pago a proveedores entre 2024 y 2025, lo que podría indicar que la empresa está financiando parte de sus obligaciones a través de proveedores, una práctica que puede aliviar la caja en el corto plazo pero que no necesariamente es sostenible en el largo plazo.
Para González, el debate que se abre ahora sobre ETB ya no es únicamente operativo, sino estratégico, en un sector donde la escala y la capacidad de inversión se han convertido en factores determinantes para competir.
Así, mientras la actual administración destaca señales de recuperación operativa, voces del sector advierten que el verdadero reto para la empresa sigue siendo lograr una rentabilidad sostenible en el largo plazo.