Los influencers generados mediante inteligencia artificial están ganando espacio en las estrategias publicitarias de numerosas marcas alrededor del mundo. Lo que hasta hace poco parecía una herramienta experimental se está convirtiendo en una práctica cada vez más frecuente en redes sociales, donde empresas de diferentes sectores promocionan productos utilizando imágenes y videos creados digitalmente para simular experiencias de consumo.
Una investigación divulgada por The Guardian reveló que varias compañías han comenzado a recurrir a personajes virtuales para promocionar artículos y servicios, en ocasiones sin informar de manera explícita que el contenido fue elaborado con herramientas de inteligencia artificial. El fenómeno ha abierto un debate sobre la transparencia en la publicidad digital y la capacidad de los usuarios para distinguir entre contenido auténtico y material generado por algoritmos.
Según Clarissa Mansbridge, exrepresentante de celebridades y actualmente dedicada a la creación de imágenes de influencers artificiales para campañas comerciales, la utilización de esta tecnología se ha extendido más de lo que muchos consumidores imaginan. La especialista afirmó que entre el 40 % y el 60 % del contenido publicado por algunas grandes marcas podría estar siendo producido con inteligencia artificial.
Mansbridge también aseguró que parte de quienes participan en este tipo de proyectos están sujetos a acuerdos de confidencialidad que limitan la posibilidad de revelar detalles sobre la creación de las campañas. Esta situación ha contribuido a que muchos usuarios no tengan claridad sobre el origen real de las imágenes o videos que consumen diariamente en plataformas digitales.
Uno de los casos mencionados en la investigación corresponde a Once, una aplicación que permite crear cámaras desechables virtuales para eventos y recopilar fotografías en un único álbum que se publica cuando finaliza la celebración. La empresa especializada en ciberseguridad Reality Defenders, enfocada en la detección de contenidos manipulados digitalmente, concluyó que existe una alta probabilidad de que la compañía hubiera utilizado influencers generados con inteligencia artificial en parte de su promoción.
En uno de los videos analizados, una joven relata una experiencia relacionada con una boda antes de mostrar el funcionamiento de la aplicación. Aunque el contenido aparenta ser una recomendación personal, el estudio despertó interrogantes sobre la autenticidad de la persona que aparece en pantalla.
Otro episodio citado involucra a Ashle, una marca de ropa con sede en Emiratos Árabes Unidos. En sus redes sociales se difundió una fotografía donde una modelo lucía una prenda de la empresa mientras posaba en un restaurante. Algunos usuarios detectaron anomalías visuales, entre ellas un dedo adicional en una de las manos de la protagonista, una característica asociada con frecuencia a imágenes generadas por inteligencia artificial.
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El crecimiento de esta tendencia también está impulsado por razones económicas. De acuerdo con Mansbridge, muchas compañías buscan obtener fotografías de apariencia profesional sin asumir los elevados costos que puede representar una producción tradicional. La especialista señaló que algunas sesiones fotográficas convencionales pueden oscilar entre 20.000 y 70.000 dólares, mientras que las herramientas de inteligencia artificial permiten generar contenido visual en menor tiempo y con presupuestos considerablemente más bajos.
Actualmente no existen regulaciones específicas que obliguen a los creadores de contenido o a las marcas a identificar de forma visible cuándo una pieza publicitaria ha sido generada con inteligencia artificial. Esta ausencia de normas ha despertado preocupaciones entre organizaciones de defensa del consumidor.
Según datos citados por la organización, cerca del 70 % de las personas participantes en una prueba no logró identificar correctamente todos los videos auténticos y los generados artificialmente que les fueron presentados. Para la entidad, esta situación evidencia los desafíos que enfrenta el público en un entorno digital donde la inteligencia artificial ocupa un papel cada vez más relevante en la comunicación comercial.