Un video que circula masivamente en redes sociales ha vuelto a poner en el centro del debate los riesgos asociados al uso y manipulación inadecuada de dispositivos electrónicos. En las imágenes, grabadas en una aparente tienda de reparación de celulares en la India, se observa a un hombre que, mientras espera ser atendido, muerde la batería de su teléfono móvil. En cuestión de segundos, el componente explota y genera una bola de fuego que le cubre por completo el rostro, provocando escenas de pánico entre quienes se encontraban en el lugar.
El incidente, cuya fecha exacta no ha sido confirmada, se viralizó rápidamente por lo impactante de las imágenes y por la aparente normalidad con la que el hombre manipula la batería antes del accidente. Según versiones difundidas por medios locales, el sujeto habría intentado comprobar el estado del componente, una práctica peligrosa pero no del todo infrecuente en algunos mercados informales de reparación electrónica, donde se realizan pruebas sin las medidas de seguridad adecuadas.
Las baterías de iones de litio, utilizadas de forma mayoritaria en teléfonos inteligentes, computadores portátiles y otros dispositivos, contienen materiales altamente inflamables. Cuando se perforan, se aplastan o se exponen a un cortocircuito, pueden entrar en lo que los expertos denominan “fuga térmica”, un proceso que eleva rápidamente la temperatura y puede terminar en explosión o incendio. Morder una batería, como ocurrió en este caso, puede dañar su estructura interna y desencadenar de inmediato este tipo de reacción.
Situaciones similares ya han ocurrido en el pasado. En 2016, la compañía Samsung enfrentó una crisis global tras múltiples reportes de explosiones del modelo Galaxy Note 7, lo que llevó a un retiro masivo del mercado. En 2020, en China, un hombre murió luego de que la batería de su celular explotara mientras hablaba por teléfono, según reportes de la prensa local. También se han documentado incendios provocados por baterías defectuosas o manipuladas durante procesos de reparación artesanal.
Expertos en seguridad tecnológica advierten que nunca se debe doblar, morder, perforar ni exponer las baterías a fuentes de calor. Además, recomiendan acudir únicamente a servicios técnicos certificados y evitar el uso de repuestos de origen desconocido. “Las baterías modernas son seguras si se usan correctamente, pero se vuelven extremadamente peligrosas cuando se manipulan sin conocimiento”, han reiterado especialistas en múltiples ocasiones.
El caso ocurrido en la India sirve como una nueva alerta sobre los riesgos de subestimar la tecnología de uso cotidiano. Un objeto tan común como un teléfono móvil puede convertirse en una amenaza grave cuando se ignoran las normas básicas de seguridad, recordando que la viralidad en redes sociales no siempre llega sin consecuencias reales.