Doña Juana, un dolor de cabeza para varias localidades de Bogotá
Algunos afectados por el relleno Doña Juana denunciaron que los malos olores no se presentan solo por deslizamientos.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
En la noche de este martes se presentó un deslizamiento en la zona de compactación del relleno Doña Juana, cerca de 60.000 toneladas se cayeron, generando grietas, y dejando fuertes olores que afectan la salud de los ciudadanos que habitan en la zona. Esto ya ha pasado antes.
Habitantes de Usme, Ciudad Bolívar, Tunjuelito, Kennedy, Rafael Uribe, Bosa y Fontibón reportaron la presencia de fuertes olores de basuras que se sintieron, incluso en sectores como Hayuelos, que son más alejados de la zona.
Luz Amanda Camacho, directora de la UAESP, habló en Mesa BLU sobre la situación que se vivió este martes y las consecuencias que deja el deslizamiento de más de 60.000 toneladas de basura en el lugar.
“Por fortuna, ese deslizamiento fue hacia el interior del relleno. Si fuera hacia el exterior habría impactado alguna población cercana al relleno”, explicó.
“Lo primero que pasa con un deslizamiento como esos es que los olores inmediatamente afloran, eso fue lo que más impactó a la comunidad. Los vecinos aledaños sintieron los olores y tuvieron las quejas. Estuvimos hasta las 2:00 de la mañana reunidos y hoy nuevamente desde las 6:00 a.m. Fueron más de 60.000 toneladas, nuestro cálculo es que puede subir de las 100.000”, agregó.
Lo cierto es que el relleno Doña Juana, en medio de la situación de deslizamiento que vivió este martes, levantó nuevamente la polémica por el manejo que se le está dando a la basura de los bogotanos, teniendo en cuenta que hace apenas dos años la tarifa de mantenimiento aumentó.
Publicidad
Le puede interesar: Así se ve Doña Juana después del deslizamiento de este martes
“Esto no debe suceder, los bogotanos pagamos una tarifa, que de hecho fue incrementada en el 2018, porque el operador solicitó aumentarla”, dijo Camacho.
Entre tanto, los habitantes de la zona también alzaron su voz en Mesa BLU. Francy Perdomo, habitante de un barrio aledaño al relleno Doña Juana, resaltó que los olores producto del lugar no solamente se generaban, como en este caso, por un deslizamiento, sino que, por el contrario, era una situación del día a día.
Publicidad
“Percibimos siempre el olor, así no haya pasado el desastre de ayer, fuera de eso se presencian zancudos, moscas, cualquier cantidad de insectos. Ante las comunidades las autoridades no se presentan. Eso está generando peor ambiente a la comunidad de Usme”, relató Francy Perdomo.
Dentro de las quejas, la habitante de Usme contó que ha vivido en la localidad desde antes de que arrancara el relleno sanitario, desde entonces su vida cambió.
“Aquí teníamos más convivencia con los vecinos, la misma familia que vive en otros lados ya no vienen por el olor. No puede uno atender a los demás porque lo demeritan a uno por el olor. Cuando uno está almorzando da vergüenza porque son primero los animales que comen que uno”, comentó.
Escuche aquí el análisis completo de la situación vivida en el relleno Doña Juana: