La región Caribe requiere la culminación de obras muy urgentes para mejorar su competitividad y dinamizar su desarrollo. No se trata de simples caprichos
. La navegabilidad del río Magdalena, el nuevo Puente Pumarejo, la doble calzada Barranquilla-Ciénaga y hasta la suerte futura de Electricaribe, demandan grandes inversiones y mucha atención por parte del Gobierno Nacional, que debe entender el carácter prioritario que tienen todas y cada una de ellas.
En lo que tiene que ver con la nueva App del río, la ministra de Transporte, la barranquillera Ángela María Orozco, acaba de hacer anuncios importantes.
El primero de ellos es que el proyecto cuenta con el pleno respaldo del gobierno, aunque requiere de un proceso de “blindaje” jurídico, económico y técnico que garantice su culminación. “Queremos actuar con seriedad y responsabilidad”, afirmó la ministra, quien sostuvo que una obra de esa dimensión requiere de una licencia ambiental de la que carece.
Ello podría demorar aún más el proyecto, con todo lo que implica, entre otras cosas la prolongación del limbo en que cayó la solución definitiva al canal de acceso al puerto de Barranquilla.
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La ministra Orozco también sostuvo que el nuevo Puente Pumarejo tampoco estará listo en mayo del próximo año, porque se requiere de 140 mil millones de pesos, que en estos momentos no están disponibles.
Es decir, la terminación del Pumarejo II también debe esperar. Igual sucede con otras grandes obras de infraestructura, que requieren esfuerzo, dedicación y plata. Y plata es lo que no hay, porque la olla quedó raspada.
Así las cosas, es necesario que el Gobierno Nacional junto con la dirigencia regional -
tanto política como gremial y administrativa- se reúnan con carácter urgente para encontrar salidas a la “sin salida” en que parece están las grandes obras de la región. Obras son amores, presidente Duque.