En el corto plazo, el gobierno de Gustavo Petro ha tomado decisiones que han favorecido la capacidad de gasto de ciertos sectores. Uno de los factores principales ha sido el incremento del salario mínimo, que representó un crecimiento real del 18% para cerca de dos millones de personas, generando una sensación de cumplimiento y esperanza en las clases medias y bajas.
La economía colombiana atraviesa actualmente una profunda contradicción entre la percepción inmediata de los ciudadanos y la realidad técnica que advierten los expertos. Mientras sectores de la clase media y baja sienten un alivio temporal en sus bolsillos, exministras como Cecilia López advierten sobre una "bomba de tiempo" que se está gestando para el mediano plazo debido al desplome de la inversión y el gasto público desbordado.
El espejismo del corto plazo y el aumento del consumo
En el corto plazo, el gobierno de Gustavo Petro ha tomado decisiones que han favorecido la capacidad de gasto de ciertos sectores. Uno de los factores principales ha sido el incremento del salario mínimo, que representó un crecimiento real del 18% para cerca de dos millones de personas, generando una sensación de cumplimiento y esperanza en las clases medias y bajas.
Presidente Gustavo Petro durante intervención en la Plaza de Bolívar
Foto: Presidencia de la República
A este fenómeno se suma un gasto de funcionamiento desbordado por parte del Estado, que ha contratado masivamente a personas que antes no tenían ingresos, y un aumento histórico en las remesas, dinero que se destina directamente al consumo. Sin embargo, Cecilia López advierte que este dinamismo basado únicamente en el consumo no es sostenible si no se reactiva la inversión, la cual es el verdadero motor del crecimiento económico.
¿Economía popular o precariedad laboral?
Uno de los puntos de mayor fricción es la visión sobre la informalidad. Mientras el presidente Petro ha "glorificado" este sector bajo el nombre de "economía popular", los técnicos ven con preocupación el aumento de condiciones laborales precarias. La exministra señala que asimilar la informalidad a algo positivo oculta una realidad negativa: millones de trabajadores sin acceso a pensiones, con un sistema de salud debilitado y sin jornadas laborales fijas.
El aumento excesivo del salario mínimo ha empujado a pequeñas empresas a reducir su personal, convirtiendo empleos formales en trabajos de subsistencia, como la venta de alimentos en la calle. Según López, esto no es progreso social, sino una pérdida de derechos constitucionales básicos para los trabajadores.
El desafío fiscal y la crisis que se avecina para 2026
La situación fiscal del país es comparada por expertos con las crisis más graves de la historia colombiana, como la del UPAC o la de los años 30. Actualmente, el Estado se ha convertido en el gran empleador, otorgando contratos no productivos que aumentan la demanda momentáneamente pero que no generan capacidad productiva real.