Colombia se encuentra ante una creciente incertidumbre económica tras la filtración de un borrador de decreto del Ministerio de Trabajo que propone un incremento del 23 % en el salario mínimo para el próximo año. Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, y Juan Carlos Guataquí, exsubdirector del Dane, advirtieron en entrevista para Mañanas Blu que una medida de esta magnitud, muy superior a la inflación proyectada del 5%, traería consecuencias severas para la estabilidad financiera del país,.
Presión inflacionaria y tasas de interés
El primer gran impacto identificado es el aumento inmediato de la inflación. Según Mejía, cuando los costos laborales para pequeños y medianos empresarios suben a dos dígitos, estos no tienen otra alternativa que trasladar ese costo al consumidor final mediante mayores precios en productos y servicios como educación, salud y transporte.
Además, este fenómeno afectaría la política monetaria. Si la inflación y sus expectativas se desbordan, el Banco de la República se vería obligado a subir las tasas de interés, lo que incrementaría los costos de endeudamiento para todos los hogares y empresas del país, frenando la reactivación económica necesaria.
Amenaza a la formalidad y el empleo
Otro punto crítico es la precarización del mercado laboral. Las cifras del Dane ya muestran que las empresas están sustituyendo trabajadores de tiempo completo por empleados de tiempo parcial o independientes para ajustarse a los costos. Mejía advirtió que un aumento excesivo podría excluir a los trabajadores más vulnerables del empleo formal, generando más informalidad.
Guataquí añadió que, ante un costo tan elevado del factor trabajo, los empleadores podrían optar por despidos masivos o la contratación informal para sobrevivir. Asimismo, se prevé una aceleración en la sustitución de mano de obra por tecnología, como el reemplazo de personal de vigilancia por cámaras de seguridad o labores administrativas por inteligencia artificial.
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