El proceso judicial contra José Eduardo Chalá, el taxista que atropelló a 11 personas en el barrio Santa Rita, localidad de San Cristóbal, en el sur de Bogotá, entró en su etapa final luego de que aceptara su responsabilidad por el delito de tentativa de homicidio y lesiones personales. La lectura de sentencia fue programada para el próximo 30 de junio, fecha en la que una jueza de conocimiento determinará la pena que deberá cumplir y las condiciones en las que se ejecutará la condena
Los hechos ocurrieron el 8 de noviembre de 2025. De acuerdo con la Fiscalía, las pruebas recaudadas establecen que Chalá conducía en estado de embriaguez y exceso de velocidad cuando perdió el control del vehículo y embistió a un grupo de peatones. El ente acusador señaló que el conductor presentaba grado tres de alcoholemia, condición certificada por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
El caso dejó una víctima fatal, una adolescente de 15 años. Además, varias personas resultaron lesionadas, entre ellas el hermano de la menor fallecida, quien continúa enfrentando un complejo proceso de recuperación. Durante la audiencia, la Fiscalía y la representación de las víctimas solicitaron una sanción ejemplar y que el procesado continúe privado de la libertad por la gravedad de las consecuencias derivadas de su conducta.
El abogado de las víctimas, Juan Felipe Amaya, explicó ante el despacho judicial que el menor lesionado aún no ha logrado una recuperación completa. “Su proceso de recuperación sigue. No tiene una recuperación plena porque pronto, incluso, va a tener que ser sometido a una nueva cirugía”, señaló. Agregó que el niño apenas está recuperando funciones básicas como caminar y que “la ocurrencia del delito va a dejar en él una marca indeleble que va a estar por el resto de su vida acompañándolo”.
La representación de las víctimas insistió en que la magnitud del daño causado está plenamente documentada dentro del expediente y pidió que la decisión judicial tenga en cuenta las secuelas físicas y emocionales que dejó el accidente en los afectados y sus familias.
Por su parte, la defensa solicitó que Chalá pueda cumplir la condena bajo una modalidad distinta a la reclusión carcelaria debido a su estado de salud. El abogado Saúl León sostuvo que la petición busca garantizar la integridad física de su cliente y evitar que la ejecución de la pena se convierta en un trato incompatible con sus condiciones médicas.
“Se busca que se trate de garantizar esa integridad física en su salud, en perspectiva de que el cumplimiento de la sanción penal no se transforme en un trato cruel, inhumano o degradante debido a la imposibilidad de recibir un manejo médico adecuado en el entorno de la reclusión formal”, manifestó el defensor. Según explicó, José Eduardo Chalá, de 56 años, presenta un cuadro de “polimorbilidad crónica” acreditado en su historia clínica y que requiere estabilidad clínica permanente.
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Mientras se adopta la decisión definitiva, Chalá permanece privado de la libertad. La jueza deberá resolver el próximo 30 de junio no solo la pena que le será impuesta tras la aceptación de cargos, sino también si la condena se cumplirá en un centro de reclusión, bajo prisión domiciliaria o en una institución hospitalaria, teniendo en cuenta los argumentos expuestos por las partes durante el proceso.