La Alcaldía de Bogotá desmintió que los embalses que abastecen de agua a la ciudad se encuentren en mínimos históricos. En entrevista con Néstor Morales en Mañanas Blu, la gerente del Acueducto de Bogotá, Natasha Avendaño, fue enfática al asegurar que el sistema Chingaza, principal fuente de suministro de la capital, opera con normalidad y sin riesgo de racionamiento.
“No es cierto por un lado, y en segundo lugar no hay que asustarse”, afirmó Avendaño al ser consultada sobre la tesis del presidente Gustavo Petro respecto a los niveles del embalse de Chuza. Según la funcionaria, el mínimo histórico se registró en 2024, en medio de la crisis hídrica que obligó a implementar un esquema de racionamiento en la ciudad.
Actualmente, explicó, “el embalse de Chuzá está en niveles absolutamente normales para esta época e incluso está 20 millones de metros cúbicos por encima de la curva guía”, concepto técnico que define la operación segura de los embalses. “Si está en la curva guía o por encima de ella, pues no hay ningún tipo de inconveniente”, agregó.
Niveles de los embalses y comportamiento de lluvias
La gerente del Acueducto de Bogotá precisó que marzo marca el cierre del año hidrológico para el sistema Chingaza, siendo además el último de los cuatro meses más secos —de diciembre a marzo—. En ese contexto, señaló que las afluencias registradas hasta ahora presentan un comportamiento normal.
“No hay riesgo de desabastecimiento para la ciudad de Bogotá, y estamos apenas empezando el mes de marzo”, sostuvo. Además, explicó que comparar apenas dos o tres días de lluvias con un promedio mensual completo puede generar interpretaciones erróneas. Como ejemplo, indicó que febrero cerró “casi con el 100% de las afluencias esperadas en el embalse de Chuzá”.
En cuanto a los frentes fríos —a los que el presidente Petro se ha referido como el “Ártico”—, Avendaño aclaró que no están afectando el abastecimiento de agua en Bogotá. “Hemos visto un comportamiento normal en las afluencias en las cuencas que abastecen el embalse de Chusa”, puntualizó.
También hizo una precisión técnica relevante: el río Chuza es solo uno de los afluentes que alimentan el embalse. “El río Chuza es solamente uno de los aportantes”, recalcó, al señalar que el sistema recibe aportes de distintas cuencas, principalmente de la Orinoquía y la Amazonía.
Diferencias regionales en los embalses
Frente a las diferencias en los niveles de embalses en otras regiones del país —como en el Caribe colombiano, donde se reportan descargas por niveles máximos—, la funcionaria explicó que cada sistema depende de dinámicas hidrológicas distintas.
“Todos los embalses se abastecen de cuencas hidrográficas con modalidades de lluvias distintas”, indicó. En el caso del sistema Chingaza, se trata de un régimen unimodal, es decir, con una sola temporada fuerte de lluvias al año que inicia en abril y alcanza su pico hacia julio.
“En el mes de noviembre empiezan los meses con menos afluencias, siendo de diciembre a marzo los cuatro meses en los que hay menos lluvias y menos aportes en el embalse de Chusa”, explicó Avendaño. Por el contrario, regiones como la Andina tienen dos temporadas de lluvias, lo que genera comportamientos distintos en sus embalses.
Preparación ante posible fenómeno de El Niño
Ante las proyecciones internacionales que advierten sobre un posible regreso del fenómeno de El Niño en el segundo semestre del año, la gerente del Acueducto aseguró que Bogotá se encuentra mejor preparada que en 2024.
Recordó que durante la pasada crisis se decretó racionamiento por la baja en los niveles del sistema Chingaza, pero desde entonces se han fortalecido las capacidades del llamado Agregado Norte, especialmente con la optimización de la planta de tratamiento Tibitoc.
“Hoy nuestro agregado norte con la planta de tratamiento de Tibitoc ya en su fase final de las obras de optimización y modernización (…) tiene la capacidad de tratar 10,5 metros cúbicos por segundo del río Bogotá”, detalló. Esta ampliación, sumada a una concesión mayor otorgada por la autoridad ambiental, permite mayor flexibilidad en caso de sequía.
“Tenemos más flexibilidad para poder, en el caso de ser necesario, traer más agua del río Bogotá para garantizar el abastecimiento de la ciudad”, aseguró. Y añadió que estas acciones buscan evitar que se repita un escenario de racionamiento: “En el caso que volvamos a enfrentar una sequía, pues no tengamos que volver a recurrir al racionamiento”.
Sistema Chingaza y niveles actuales
La funcionaria también aclaró confusiones sobre la conexión entre los embalses de Chuza y San Rafael, este último ubicado en La Calera y visible para miles de ciudadanos que transitan por la vía a Patios.
“San Rafael está en el 94%”, confirmó Avendaño, al explicar que el agua que lo abastece proviene principalmente de Chuza. “El agua de San Rafael viene principalmente de Chusa”, indicó, descartando la idea de que uno pueda estar lleno mientras el otro esté vacío.
En ese sentido, reiteró que “claramente no está desocupado Chusa” y que los niveles tanto del sistema Chingaza como del Agregado Norte se encuentran “por encima de los promedios históricos”.