Guaidó regresó de una gira por Colombia, Brasil, Paraguay, Argentina y Ecuador, tras salir en secreto y entrar a Colombia hace diez días, según él, ayudado por militares venezolanos, en el marco del fallido intento de ingreso de ayuda humanitaria a Venezuela.
Maduro ha dicho que Guaidó debía "respetar la ley" y que si regresaba a Venezuela "tendrá que ver la cara" de la justicia -aliada del gobierno-, que le dictó impedimento de salida y congeló sus bienes, como parte de una investigación por "usurpación" de funciones.
Ante la multitud, el líder opositor mostró triunfante su documento de identidad:
"Aquí está mi pasaporte, sano y salvo", celebró.
Vea también: Video: El emotivo reencuentro de Juan Guaidó con su mamá"Bienvenido presidente, eso me dijeron los funcionarios de Migración, con mucho cariño, con mucho respeto. La cadena de mano está rota", dijo luego al contarle a la prensa cómo fue su ingreso al país.
Su regreso colocó al Gobierno en un dilema: si lo detiene desataría una fuerte reacción internacional e interna, y si lo deja libre, según los analistas, evidenciaría cierta debilidad.
Apenas llegó a Venezuela, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, advirtió en Twitter que "cualquier amenaza, violencia o intimidación contra él no va a ser tolerada y se va a encontrar con una respuesta rápida".
La representante de la Unión Europea, Federica Mogherini, advirtió que cualquier medida que ponga "en riesgo la libertad, la seguridad o la integridad personal" de Guaidó sería "una gran escalada de tensiones".