Cambios de Trump sobre Cuba son más simbólicos que sustanciales: Ted Henken
Un experto en analiza las recientes medidas anunciadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
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Ted Henken, profesor asociado de sociología y estudios latinoamericanos de Baruch College, Universidad de la Ciudad de Nueva York, analiza en El Radar las repercusiones del reciente anuncio de Donald Trump, que pretende un giro en la política de EE.UU. hacia Cuba.
En términos prácticos, dice el experto, el anuncio es todo un rompecabezas, porque si se analiza estrictamente desde lo dicho por Trump en Miami “uno pensaría que su giro en la política ha sido total 180 grados”, pero si se ven los cambios específicos “uno se va a dar cuenta de que realmente el legado de Obama en los cambios hacia Cuba queda intacto y los cambios de Trump son menores y más simbólicos que sustanciales”.
Explica que, básicamente, los cambios principales que hizo Obama, como la apertura de embajadas, reconocimiento de Cuba, restablecimiento de relaciones diplomáticas, viajes libres de cubanos y americanos, cruceros y vuelos comerciales, quedarán igual, pero se volverá “al pasado de las políticas de Bush y antes, de restringir las facilidades para los norteamericanos de viajar a Cuba libremente”.
Manifiesta Henken que ahora los ciudadanos estadounidenses se verán obligados “a siempre ir en un grupo, no individualmente. Es decir, que hay que viajar a través de una agencia licenciada por el gobierno norteamericano que va a vigilar un poco lo que hace uno en Cuba”.
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Este hecho, sin embargo, provocaría un impacto importante en el turismo en Cuba, “casi la única parte de la economía cubana que va creciendo, pero irónicamente ese impacto no solo se sentirá en el sector estatal sino también tendrá un impacto negativo en el sector privado que va creciendo y que, supuestamente, Trump y el senador Rubio quieren ayudar y empoderar”.
Esto, según el profesor Henken, es una contradicción clave en este cambio, pues dañará el sector que, precisamente, se quiere ayudar. La idea ahora es que el Gobierno norteamericano no confiará al viajero norteamericano, sino que lo obliga a ir a través de una agencia que lo vigilará. Para mí es algo bastante irónico”.
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