Las autoridades en Manaos, Brasil, confirmaron la captura de Fernando Batista Melo, un hombre de 46 años señalado como el presunto responsable de acabar con la vida de su propio hijo de apenas tres años.
Tras una intensa búsqueda que incluyó apoyo aéreo y operativos terrestres, la policía localizó al sujeto escondido en una zona boscosa cerca del cementerio de Tarumã, donde aparentemente había montado un refugio temporal con fogatas y otros implementos para acampar. Pese a que el hombre intentó justificar su presencia en el sitio alegando que realizaba actividad física, su evidente estado nervioso, las heridas en su cuerpo y el hecho de estar descalzo terminaron por delatarlo ante los uniformados.
El atroz crimen, que ha conmocionado a la región, ocurrió el pasado jueves en una vivienda del barrio Ciudad de Dios, donde el menor, identificado como Manoel Franco de Lima Neto, fue víctima de una violencia extrema. Según las investigaciones preliminares de la Policía Civil, Batista Melo habría encerrado al pequeño en un baño tras una fuerte discusión con la madre del niño, para luego lanzarlo contra una pared y asfixiarlo hasta causarle la muerte.
Incluso se conoció un video grabado horas antes del suceso en el que se observa al capturado amenazando con un cuchillo a su expareja, lo que evidencia un entorno de agresividad previa al fatal desenlace.
Una vez bajo custodia de las autoridades, el detenido intentó explicar sus acciones asegurando ante los agentes que: "Fue un momento de ira, algo muy malo dentro de mí se apoderó de mí".
Por su parte, la policía detalló que las lesiones encontradas en el cuerpo del sospechoso habrían sido causadas por él mismo antes de ser interceptado en el monte. Ahora, mientras la comunidad exige justicia por el pequeño Manoel, el procesado deberá enfrentar una audiencia de custodia para definir su situación legal ante los tribunales.