Mujer denuncia que fue sometida a esclavitud y trata de personas: "Más de 600 cicatrices"
La joven fue obligada a dormir en el piso, pasó días enteros sin comer, al punto de buscar alimento entre la basura, y fue marcada con una plancha caliente en brazos y cabeza, dejándole secuelas permanentes.
Mujer denuncia que fue sometida a esclavitud y trata de personas: "Más de 600 cicatrices"
La historia de Zunduri Pérez es uno de los casos más duros de explotación y violencia registrados en México. Proveniente de un entorno familiar marcado por el maltrato, la joven aceptó mudarse con Leticia, una vecina y madre de una excompañera de primaria, quien le prometió protección y cuidado “como a una hija”. No obstante, esa aparente ayuda se convirtió en un infierno.
Zunduri, según contó en Pepe y Chema Podcast, fue obligada a trabajar el negocio familiar de sus captores, donde pasó de ser acogida a convertirse en víctima de explotación laboral. Según su testimonio, tras cometer un error en la entrega de unas prendas, Leticia le impuso una supuesta deuda de 25.000 pesos, que calificó como “impagable”. Este argumento fue utilizado como justificación para iniciar las agresiones físicas. “Una madre corrige a sus hijos, yo te estoy corrigiendo por el error que acabas de cometer”, le dijo su captora al propinarle el primer golpe.
Mujer denuncia que fue sometida a esclavitud y trata de personas: "Más de 600 cicatrices"
Foto: Pepe y Chema Podcast
Con el paso de los meses, la situación se agravó de manera alarmante. El encierro se volvió total y la violencia escaló "a niveles inhumanos". Zunduri denunció que toda la familia participaba en los maltratos, incluidos menores de edad que eran “entrenados” para golpearla.
La joven fue obligada a dormir en el piso, pasó días enteros sin comer, al punto de buscar alimento entre la basura, y fue marcada con una plancha caliente en brazos y cabeza, dejándole secuelas permanentes. El episodio más extremo ocurrió durante los últimos seis meses de cautiverio, cuando fue encadenada del cuello y la cintura para impedir que dejara de planchar.
Tras lograr escapar en 2015 y presentar la denuncia, el estado de salud de Zunduri impactó incluso a los médicos forenses. “Me contaron más de 600 cicatrices y heridas en todo mi cuerpo”, relató la víctima, quien también perdió varios dientes debido a los golpes recibidos con piedras y tubos.
Ese mismo año, Leticia, su esposo y sus hijas fueron condenados a 30 años de prisión. Sin embargo, para Zunduri la justicia no fue suficiente. Según denunció, después del proceso judicial fue entregada por la fiscal de su caso a una asociación civil que se presentaba como defensora de víctimas, pero que terminó explotándola nuevamente.
De acuerdo con su testimonio, esta organización lucró con su historia, cobró por conferencias y utilizó su imagen sin entregarle los recursos obtenidos. Zunduri calificó este episodio como una “segunda trata”, esta vez disfrazada de activismo.
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Actualmente, trabaja de manera independiente en una fundación desde la que acompaña y reeduca a otras sobrevivientes de violencia y explotación.