La tragedia aérea ocurrida en el Catatumbo, tras el accidente de un avión Beechcraft 1900 de la empresa Searca, alquilado a Satena, dejó una profunda huella en el país. La aeronave, que cubría la ruta Cúcuta–Ocaña, se accidentó en zona rural del municipio de La Playa de Belén, Norte de Santander, causando la muerte de las 15 personas que iban a bordo. No hubo sobrevivientes.
Uno de los primeros en llegar al lugar fue Sael Páez, Vocal de la Cruz Roja Colombiana en Ocaña, quien relató en El Radar las complejas condiciones en las que se desarrollaron las labores de búsqueda y rescate. “Estamos consternados con esta triste noticia que enluta al municipio de Ocaña y a toda la región del Catatumbo con este siniestro”, afirmó.
Páez explicó que durante varias horas no se conoció con certeza el paradero de la aeronave. “Se hablaba de secuestro, de un posible aterrizaje de emergencia en Ábrego o en zona rural de Acarí, y eso complicó la salida de los grupos de emergencia”, señaló. Solo hacia las 4:00 de la tarde se autorizó el desplazamiento hacia La Playa de Belén, donde finalmente fue hallado el avión.
Una zona de difícil acceso
El sitio del accidente se ubicó en la vereda Curasica, en un terreno montañoso y de acceso limitado. “Los vehículos llegan hasta cierto punto y luego tuvimos que caminar cerca de una hora, hora y media para poder llegar”, relató Páez, quien describió el panorama como “bastante desalentador”.
Al llegar, los organismos de socorro encontraron la aeronave severamente afectada por el impacto. Páez aseguró que fue necesario organizar el lugar, ya que algunas personas estaban retirando objetos del avión. “Empezamos a buscar cada uno de los cuerpos; en ocasiones nos tocó buscar partes porque algunos se desmembraron por el impacto”, explicó.
Cierre de las labores y entrega de las cajas negras
Las labores concluyeron cerca de las 10:00 de la noche, luego de recuperar todos los cuerpos y descender por el terreno, que provocó incluso caídas entre voluntarios. Páez confirmó que las cajas negras fueron rescatadas y entregadas a la Aeronáutica Civil para la investigación. “Esperábamos encontrar personas con vida, pero lamentablemente no fue así”, concluyó.
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